SE CUMPLEN HOY 90 AÑOS DEL ESTRENO DE LA CUMPARSITA

El más universal de los tangos

El denominado «himno de los tangos», creado por el joven estudiante Gerardo Matos Rodríguez en el año 1916, ha sido el de mayor difusión, el que tiene más cantidad de registros fonográficos y el que ha redituado muy buenos dividendos, en lo referente a derechos de autor.

En la noche de 18 de abril de 1917 comenzó a entrar en la historia, cuando se produce su estreno en la Confitería y Café La Giralda, ubicado en 18 de Julio y Andes, el sitio donde años después se levantaría la orgullosa mole del Palacio Salvo.

Allí lo ejecutó el cuarteto del pianista argentino Roberto Firpo, cuando este músico animaba las veladas musicales de esa confitería. Este lo incorporó al repertorio de su conjunto, después de hacerle varios arreglos, para llevarlo al ritmo de tango y de agregarle una tercera parte.

La obra de Matos Rodríguez estaba dividida en dos partes de 16 compases cada una, es entonces cuando Firpo le agrega una tercera parte con varias notas que pertenecían a un tango de su autoría «La gaucha Manuela». Según Roberto Firpo, este sostiene que existen también algunos elementos armónicos de la ópera Il Trovattore, pero esto debe considerarse un detalle menor.

El joven Hernán Gerardo Matos Rodríguez era un estudiante de arquitectura, bohemio empedernido, que gustaba frecuentar la sede de la Federación de Estudiantes Universitarios ubicada en la calle Ituzaingó. Allí se hallaba un viejo piano, al que el joven veinteañero gustaba arrancarle notas musicales que servían de consuelo frente a las otras pobres notas que muchos estudiantes obtenían en las aulas.

En ese recinto, entre discusiones y conversaciones juveniles, Matos Rodríguez les hizo oír por primera vez una melodía, sin sospechar que estaban escuchando lo que sería, con el correr de los años, el tango más popular del mundo.

El historiador uruguayo Boris Puga afirma: «A su regreso a Buenos Aires, Roberto Firpo grabará La Comparsita para el sello Odeón, algo que también hará en esa ciudad la formación uruguaya que codirigían Alberto Alonso y Minotto Di Cicco pianista y bandoneonista respectivamente y que completaban, Juan Tróccoli y Juan José Castellanos en violines.

Esto sucedió en el mes de mayo de 1917 y siempre se dijo que la grabación de Alonso-Di Cicco fue la primera grabación de todas las realizadas de este tango. Hay quienes se inclinan a pensar que la de Firpo tuvo ese carácter. Pero, de cualquier forma, la diferencia entre ellas es muy reducida».

En el año 1924, Carlos Gardel la graba con versos que le adosaron, sin permiso del autor de la música, los argentinos Pascual Contursi y Enrique Meroni y que registraron con el título de «Si supieras». Esto llevó a un sonado juicio por parte de Matos Rodríguez que recién se dilucidará después de la muerte del músico, ocurrida el 25 de abril de 1925.

Nuevamente Boris Puga señala: «Los versos no autorizados de Contursi y Meroni fueron la causa de que el propio Matos Rodríguez escribiera una letra suya para La Cumparsita.

Como referencia cabe citar que Gardel grabó en dos oportunidades este tango con la letra de los argentinos. Por el contrario, Alberto Gómez, un cantor argentino de singular popularidad, al igual que el célebre tenor Tito Schipa, llevaron al disco los versos creados por el autor de la música. En varias oportunidades, Matos Rodríguez le había pedido a su amigo Víctor Soliño que le pusiera letra a su composición, pero éste se negó en forma sistemática, sosteniendo que era un tango de neto corte instrumental y para ser bailado. «Años después, Soliño, afirmaría con amarga ironía: «He cometido muchos errores en mi vida, pero del volumen de ese, ninguno».

Con los años el tango ha integrado el repertorio de la mayoría de todas las orquestas típicas y que muchas veces ha servido para el lucimiento de variados instrumentistas. Merecen destacarse las versiones realizadas por Aníbal Troilo, Osvaldo Fresedo, el Sexteto Mayor, Horacio Salgán y la muy difundida de Juan D’Arienzo, grabación de 1948 en viejos discos de 78 RPM, que llevaba en la otra cara la milonga La Puñalada y que llegó a vender cientos de miles de ejemplares.

Sus compases se han dejado oír en varias películas. Sirvió de apoyo para el argumento del filme argentino «La comparsita», con la actuación de Hugo del Carril en el año 1947. También el actor norteamericano William Holden, en pareja con Gloria Swanson, bailaba este tango en «El ocaso de una vida». Un atribulado Jack Lemmon, disfrazado de mujer, se movía al compás de este tango en la comedia «Una Eva y dos adanes», mientras que Woody Allen haría colocar melodías de La Cumparsita en dos de sus filmes: «Días de radio» y en «Alice».

El bailarín Gene Kelly, muestra sus habilidades coreográficas en la comedia musical «Leven anclas», bailando este tango en forma muy al estilo de Hollywood. En la película francesa «Mi papá es un héroe», el actor Gerard Depardieu escucha su melodía acompañado de su hija en un restaurante de la costa francesa. Mientras que el director español Carlos Saura deja oír sus compases en varias escenas del filme «Tango».

La popularidad de La Cumparsita es tal, que lleva a hechos curiosos, en Turquía, muchas parejas de novios las utilizan en las ceremonias matrimoniales en lugar de El Ave María de Schubert o La Marcha Nupcial de Mendelssohn. *

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