Celebran el natalicio de Andrei Tarkovski
Tarkovski fue el líder de una generación de talentosos maestros que llegaron al séptimo arte a principios de la década del 60 con sus temas, problemas y visión del mundo, afirmó el director del Museo nacional del Cine, Naum Kleiman.
En homenaje al poeta del cine, Kleiman informó que en julio se celebrará en la región rusa de Ivanov el Primer Festival Internacional de Cine Andrei Tarkovski.
Reconocido hoy como uno de los más importantes e influyentes realizadores del cine soviético y mundial, Tarkovski nació el 4 de abril de 1932 en Zavrazhe, Ivanov, en la Unión Soviética, y falleció el 29 de diciembre de 1986 en Francia.
Hijo del reconocido poeta Arseniy Tarkovski, el artista estudió música, pintura, escultura, aprendió lenguas orientales en Moscú y trabajó como geólogo por un tiempo en Siberia antes de interesarse por la cinematografía.
Con ese aval se inscribió en el mundialmente reconocido Instituto Estatal de Cinematografía de Rusia bajo el magisterio de Mijail Room («El fascismo corriente»), donde realizó cortometrajes y conoció a sus mejores compañeros de clase, Sergei Parayanov y Mijail Vartanov.
Paralelamente, Tarkovski aprendió violín, lo que se reflejó en la cinta con la cual obtuvo el diploma de graduado, El rollo compresor y el violín.
Pronto llamó la atención del mundo con su primer largometraje, «La infancia de Iván» (1962), ganador del León de Oro en el Festival de Venecia, Italia.
Con dificultades de presupuesto por la incomprensión hacia sus concepciones estéticas, filmó «El idiota de la familia», inspirado en la obra de Fedor Dostoievski.
En 1969 concluyó su obra maestra, Andrei Rublyov, inspirada en la vida del pintor y monje ruso del siglo XV, quien se vio en el dilema de documentar la historia con su arte o abandonarlo todo para participar de lleno en los conflictos sociales de su época.
Su siguiente filme, «Solaris» (1972) fue aclamada en todo el mundo, aunque Tarkovski la consideró su creación menos lograda por no escapar de las reglas del género de ciencia ficción.
Dueño de un estilo denso y una hermética e innovativa estructura narrativa, el genio de Ivanov conquistó un lugar en la historia del cine mundial con obras como «El espejo» (Zerkalo) (1975) «Stalker» (1979) y «Nostalgia» (1983).
En 1986, enfermo ya de cáncer pulmonar, filmó en Suecia su última película, «Sacrificio», con apoyo de los colaboradores habituales del maestro Ingmar Bergman. En ella se atrevió a filmar una secuencia de diez minutos, toda una osadía.
Esta película recibió cuatro premios en el festival de Cannes, pero el creador, ya sin fuerzas, envió a su hijo a recogerlos.
Un aplauso de varios minutos significó el reconocimiento a un gran artista y a una escuela de cine que aportó al acervo universal nombres como los de Serguei Einsenstein, Grigori Chujrai, Mijail Room, Roman Karmen y Andrei Tarkovski. *
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