Un viejo octubre roto

Más allá de formatos literarios, el lenguaje poético tiene siempre la intrínseca cualidad de representar las emociones humanas con mayor elocuencia y contundencia que otras técnicas expresivas.

Este discurso, recurrentemente poblado de metáforas e imágenes, abreva casi siempre de la realidad, de las experiencias más íntimas y del inextricable misterio de la creación.

En el recurso del periplo creativo, es habitual que aflore el dolor como un retrato especular de las angustias y las más agobiantes miserias humanas.

Sin la visibilidad ni el marketing del que gozan otros escritores uruguayos, Ricardo Esmoris es uno de los más personales y talentosos creadores de la literatura nacional.

En el decurso de su carrera, el autor publicó tres libros de poesía: «Desde la noche», «Calles vacías» y Adyacencias». Además, sus textos integraron la antología «Breve muestra de la poesía contemporánea del Río de la Plata», participando, además, en los libros colectivos «Pájaros en el espejo» y «Voces en las manos».

En «Un viejo octubre roto», que es su primera novela, el escritor confirma sus indudables virtudes literarias, que discurren entre un acendrado uso del lenguaje y la profundidad de sus reflexiones de dimensión cuasi metafísica.

El relato está ambientado a fines de la década del sesenta del siglo pasado y durante la dictadura, un tiempo histórico de violencia política, viscerales antagonismos ideológicos y salvaje represión.

La pluma de Esmoris se nutre abundantemente de la memoria, para reconstruir minuciosamente los escenarios de desolación y angustia de esa época de plomo de nuestro pasado reciente.

Ese ejercicio de recreación, que tiene naturalmente mucho de testimonial, pretende ser una radiografía de una sociedad dramáticamente fracturada por el odio. En ese ambiente enrarecido por la agobiante atmósfera de pesadilla que recorre toda la narración, el protagonista emprende un obsesivo viaje iniciático aparentemente sin rumbo.

Esas historias paralelas que se entrecruzan incesantemente, conforman intensos cuadros alegóricos, que evocan retrospectivamente un tiempo doloroso.

Aunque naturalmente todos los personajes de la novela son ficticios, igualmente, en muchos casos, remiten a arquetipos bien reconocibles de la época del autoritarismo.

Este es un relato de periplos erráticos y seres desamparados por el destino, en los cuales la tristeza asume siempre una dimensión estigmatizante.

Sin apartarse de las claves del formato narrativo, Ricardo Esmoris impregna a su novela de su intransferible pátina poética, que transforma al discurso literario en una voz aún más explícita y elocuente.

«Un viejo octubre roto» es una novela de trazo infrecuente, que discurre entre la recreación de la angustia, la búsqueda de la identidad y la perentoria restauración de la esperanza perdida.

(Edición de Rumbo)

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