Madonna y su disco Music

Un camaleónico rayo de luz

Hay una sensación ya definitoria luego de casi dos décadas de trayectoria: Madonna buscará la sorpresa, siempre buscará refundarse y representar una imagen diferente. Ya ha sido escrito: ha querido ser tantas que, en sus intencionalidades, se vuelve ninguna. Pero sus discos, y de eso se trata, siguen concitando una irrefutable atención planetaria.

Su anterior trabajo Ray Of Light logró desde una madurez comprobada de esta mujer persistente e infatigable, una superficie musical y letrística o una secuencia de canciones parejas, más concretamente sólidas que la posicionaron nuevamente en el podio de la celebridad a la manera hollywoodense y todos los interviús, todos los flashes fueron detrás de madame Ciccone. La mujer estimulada por la presencia de su hija, alcanzó –bajo la producción de William Orbit– a redondear una labor encomiable, por momentos de insoslayable gratificación para cualquier receptor.

El golpe maestro, si así puede denominárselo, de un disco como Ray Of Light obtuvo sus respectivos resultados: la obra fue cuatro veces disco de platino y al mismo tiempo se alzó con un galardón en la correspondiente entrega de los premios Grammy.

El nuevo disco arranca con las irresistibles capas electrónicas de Music (canción que da el nombre al compacto), la que de algún modo deciden el patrón estético de los materiales, y cierra con la muy difundida American Pie (el tema de Don McLean). Todo está monitoreado por el productor francés Mirvais, aunque el exitoso William Orbit deja su marca personal en la estimulante «Amazing».

Music se completa con una trama de canciones de contundente relieve sonoro tales como «Nobody is Perfect» (donde la ex chica material practica severa autocrítica), «Don’t Tell Me», «Impressive Instant», las sutiles inflexiones baladísticas de «I Deserve it», donde no se aminora el tono confesional, la melancolía de «Gone», ¿Una Madonna dance? ¡Yeah!

Los paisajes elaborados a nivel sonoro de Mirvais apuntalan las voces de Madonna: nunca se ha esforzado tanto como para rendir en los más alto de sus potencialidades. Y hay momentos de una dedicación tremenda –como lo ha sido toda su carrera, pese a sus notorios altibajos y a discos claramente descartables– donde esta diva del pop (electrónico) trabaja las coloraciones y las texturas como para convencer y autoconvencerse de que se trata de una intérprete exuberante. Y hay canciones en que es más que evidente esta convicción de esta mujer que ya cruzó los cuarenta y siempre se las aregla para captar la atención de todos.

Si en el cine sigue arruinando todo a su paso con actuaciones más que dudosas, pues con Music funda unos de los mejores trabajos discográficos que ha escuchado este cronista. Un premio a la persistencia, a la constancia, a la idea de que el tiempo no pasó para este camaleón que sobrevive y anda, interpreta y llega hasta conmocionarte. Puede ser sí, en efecto. Madonna sigue actualizada y gesta un producto tan asimilable como altamente digestivo, pero poderoso en cada uno de sus tracks. Merece escucharse.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje