Torchinsky en Cinemateca Uruguaya
El cineasta argentino Nicolás Torchinsky presentó en el Festival de Cinemateca su primer largometraje, titulado «Arena» (dvcam, color, 2006), «proyecto en el cual estuvo involucrado durante dos años. Contó con el apoyo de la Universidad del Cine y fue presentado en la Selección Oficial del Festival Internacional del Cine Independiente de Mar del Plata (Marfici 2006).
Respecto a su filme Torchinsky explicó que «la película nació como una inquietud de determinados problemas formales y de la narración en el cine moderno. A partir de ahí construí esta historia que se nutre de tópicos, sensaciones y sentimientos de mi vida. La ficción del filme trata de reflejar esto al mismo tiempo que conceptos e ideas que me interesan. De esos problemas formales me interesaron trabajar o experimentar con el plano, con la duración de éste y sobre todo con el tiempo. Cuarenta minutos en silencio reflejan esa falta de deseo y pretendí que la puesta en escena se hiciera cargo de eso a partir del encuadre, la fotografía, la actuación y el sonido».
El sonido es el espíritu del filme y la imagen es el cuerpo. Esta máxima del maestro francés Robert Bresson ha hecho carne en el cine de Torchinsky, admitiendo influencias de Antonioni y los realizadores rusos Tarkosvky y Sokurov.
«La búsqueda mía fue ésa. Hay cosas que quedaron bien y en otras cometí errores que iré mejorando a través de mis películas.»
«Arena» ha sido un paso importante en esa búsqueda. Hay un trabajo sensorial desde la imagen y el sonido, que termina generando sensaciones en los espectadores. En las distintas salas donde se ha ofrecido mi película las experiencias son diferentes. Intento sembrar el espíritu de la sospecha en cada plano y cuestionar el lenguaje. El público que se ha quedado en sala se ha sentido muy tocado por la soledad. Hay que llevarse algo para pensar. Compartir la experiencia con » Sábado» o » 25 Watts».
Respecto al cine argentino, el realizador opinó que hay una tendencia que ha dejado de lado el naturalismo y va hacia el realismo».
Los proyectos actuales de Torchinsky apuntan hacia el cine fantástico con los buenos antecedentes de Hugo Santiago y Leonardo Favio. «No es casual que una de las mejores directoras del nuevo cine argentino, Lucrecia Martel, haya filmado «La mujer sin cabeza» en la línea del cine fantástico. Por lo tanto junto a Sebastián Lingiardi y Rodrigo Sánchez Mariño estamos realizando un policial de corte fantástico, «Los documentos falsos», donde se mezclan elementos metafísicos, siguiendo un poco la tradición del teatro de la muerte del polaco Tadeus Kantor. Sánchez Mariño hizo un corto en una lógica propia de la poesía generando una narración vanguardista, una reflexión muy profunda y que ganó muchos premios.
A los tres directores nos interesa la modernidad buscando llegar al espectador medio. Si bien hay un fuerte trabajo en la narración, la misma es asequible al espectador medio».
En los créditos del filme se lee: «Cada uno está solo en el seno de la tierra atravesado por un rayo de sol y de pronto es la tarde». *
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