Esparta, el fascismo antes de Cristo
En realidad el artista gráfico no se basó en el suceso épico propiamente dicho sino en una versión cinematográfica titulada «Los trescientos espartanos», que lo conmovió profundamente en su tierna infancia. El impacto fue tan grande que Miller viajó posteriormente a Termópilas, que significa «puertas calientes», para empaparse del clima heroico que luego volcó en su viñeta.
Cabe señalar sin embargo que, de la misma manera que esa ficción jugó con la historicidad, esta nueva propuesta se toma sus libertades a la hora de plasmar el increíble enfrentamiento entre los aguerridos soldados y la multitudinaria hueste persa que minimizó su poderío militar.
Esparta, en realidad, era una ciudad griega que llegó a dominar por la fuerza a todo el Peloponeso durante el siglo V antes de Cristo. Sociedad belicista y de costumbres radicales (que incluían sacrificar a los bebés deformes o insanos), ostentaba una rígida disciplina marcada por un durísimo entrenamiento desde la niñez y un idealismo de superioridad tanto racial como combativo frente al mundo. Oligarcas y aristócratas, los espartanos hicieron de su poderío castrense la herramienta básica para una agresiva expansión territorial que culminó alrededor del siglo VI AC.
Por su parte Jerjes hijo heredero del rey Darío, monarca que había fracasado en su primera intentona de invadir la Hélade volvió a las andadas con una flota de mil embarcaciones y más de 350 mil soldados pero se topó con una inesperada defensa que estancó su despliegue invasor.
Por supuesto que la leyenda, con el tiempo superó a la realidad y el hecho alcanzó niveles hiperbólicos que hablan de millones de persas enfrentados a un puñado de invencibles (Hay una frase que sentencia la idea de que «los espartanos no fueron vencidos, solamente los mataron a todos»).
Lo cierto es que no hubo millones de enemigos y los espartanos tampoco eran tres centenares sino que recibieron el apoyo de miles de aliados en el momento del combate aunque nada de esto importe verdaderamente.
Lo que sí puede interesar es que el filme «Trescientos», dirigido por Zack Snyder, que había hecho una reciente continuación del regreso de «los muertos vivos», ha logrado ahora un considerable éxito de taquilla que puede tener sus diversas (e inconfesables) razones. Por un lado podríamos hablar del síndrome S11 que aquí se sublima entre los heroicos representantes de la comunidad occidental y unos odiados adversarios de tez más oscura provenientes de un territorio que en la actualidad, casualmente, se llama Irán. Más allá de la acción a secas y los prodigiosos efectos visuales de un espacio contrastado digitalmente, «Trescientos» no disimula demasiado cierto perfil fascistoide (quizás inconsciente) en la hechura de sus personajes y el clima de los acontecimientos.
En un momento en el cual el cine épicomitológico parece haber resurgido de las cenizas ( «Troya»; El señor de los anillos», etcétera), esta producción rescata sustancia hasta de la propia » Ilíada» (¿qué otra cosa es el deforme Efialtes que traiciona al valeroso rey Leonidas, sino un sutil plagio de Tersites, personaje que aparece en el Canto II de la obra homérica?) pero recreada en el ámbito de una súper historieta audiovisual relativamente bizarra.
De todas maneras, siempre que nos olvidemos y/o ignoremos esos presuntos mensajes subliminales (¡qué tanto análisis sesudo para una película de matiné, al fin y al cabo!), la propuesta de Snyder puede transportar al espectador hacia un mundo a medio camino entre «La guerra de las galaxias» y «Gladiador», donde la virulencia funciona como pura catarsis y los buenos están bien diferenciados de los malos. Los amantes de las emociones fuertes y los fuegos artificiales estarán encantados. Heil, Esparta. *
Trescientos. (Estados Unidos; 2006). Dirigida por Zack Snyder. Guión de Zack Snyder, Kurt Johnstad y Michael Ghordon, basado en la historieta de Frank Miller y Lynn Varley. Producción: Gianni Nunnari, Mark Canton, Bernie Goldman y Jeffrey Silver. Fotografía: Larry Fong. Edición: Michael Wilkinson. Efectos especiales: Chris Watts. Con Gerard Butler; Lena Headey, David Wenham y Dominic West.
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