Los nerds cortan el mambo
El nombre del compacto es más que sugestivo: «Cortamambo», tal la denominación de las 14 canciones que reunió el Cuarteto de Nos. No dejan títere con cabeza con esos textos con un humor paródico y autoparódico que define su estilística y su estética musical.
Ya hay una sensación definitiva de que el Cuarteto de Nos, uno de los proyectos más estimulantes de la música popular uruguaya de los últimos quince años o más de gestión creativa, ha tocado su techo y que por lo tanto puede trabajar sobre variaciones de sus anteriores trabajos discográficos.
Cortamambo a esta altura viene a ser el ejemplo de una retórica de la insolencia, de una retórica del lenguaje que se busca deliberadamente exasperado, aunque varíen los tópicos a dinamitar desde la elaboración de esos textos, donde algunos contenidos poseen una resolución que cruza géneros o los mezcla o, finalmente, los guiña.
Nadir ha tenido mayores méritos en esta actitud compositiva, pero aquí los aciertos son parciales acaso porque uno se pregunta si no hay un cierto cansancio en la banda, pese a que luzcan vitales y con todas sus mañas en la secuencia de los tracks.
Lo cierto es que en Cortamambo ya desde su canción «No somos latinos» coloca una suerte de base de operaciones de lo que será globalmente la direccionalidad letrística y musical del disco: el texto de la canción pone en tela de juicio la actual moda de que todo aquello que se cante en español tenga la designación de «latino», algo que ya confunde y se ha vuelto obsesivo para todos. Acierto del Cuarteto en cuestionar ese modo expresivo que viene a convalidar absolutamente todo y sin categorizar estéticamente, aunque sepamos que pertenecemos al universo de la latinidad.
Pero, en su ya reconocida ferocidad paródica, los infatigables Musso Bros, Santiago Tavella y Alvaro Pintos, además de invitados arremeten contra los ecologistas y por supuesto contra instituciones que preservan el medio ambiente como Greenpeace, sin contenciones adjetivales en «Maten las ballenas (Arresten a Willy», canción que admite una exquisita introducción de Ricky Musso denominado «El apareamiento de la morsa»).
En otra de los momentos, se abalanzan sobre los pastores religiosos que han saturado con sus imágenes la televisión (en Cristo te ama, uno de sus mayores logros del compacto), describen la realidad casi urgente que del aquí y ahora en «Despertate Paparullo» o pegan en el blanco cuando desmitifican con una risa entre tibia y dionisíaca todo el asunto de la nacionalidad gardeliana y su imagen en la impecable «La guerra de Gardel». Uno de los temas de Roberto Musso (la mayoría está compuesta por él) se eleva por encima del resto y se aparta del tono del disco: «La pequeña Leti» que le otorga un necesario rebaje de revoluciones al disco. En el track anterior Robertito se ríe de sí mismo en una suerte de autoparodia narcisista en «Me amo».
Al disco, en su producción final, le falta la densidad y el sonido grosso de otros trabajos que han sido superlativos. Pero el Cuarteto de Nos ya es un clásico de la cultura rock, por eso sería bienvenido si a nivel interno de la banda no es momento de discutir acerca del rumbo que podrían tomar de aquí en más.
Porque poseen buenas canciones, pero ya no sorprenden.
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