Tiene la palabra

Para que pienses, nomás…

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Yo no he de olvidar soldado/cuando en la cruel dictadura,/al que estaba encapuchado,

indefenso, maniatado,/recibió golpe tras golpe,

rompiendo su espalda y pecho, sin lamentos, sin hablar,/íntegra su dignidad/y con el cuerpo desecho.

Tienen una hermosa hija/que anda por la misma edad de la chica que violaste/que iba a la universidad,/con las manos pegajosas su piel suave acariciabas,/cual reptil ponzoñoso en su cuerpo penetrabas.

Ahora soplan vientos nuevos,/el pasado anda en la vuelta,/alguien podría con tu hija saldar en algo la cuenta.

Esto no es amenaza,/para que pienses nomás,

no escribo en la oscuridad/y no estoy encapuchado,/yo soy el «Loco Fossatti», y tú, tú el cobarde soldado.

(En memoria de las víctimas de la gran cobardía militar dentro y fuera de fronteras).

SANTIAGO FOSSATTI – C.I: 3.414.882-2

 

¿Para qué está el Banco Hipotecario?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* A la gente que desea comprar una vivienda, no la asisten, porque alegan que no disponen de dinero para préstamo, y con eso queda todo dicho.
Cuando un negocio está sin fondos, ¿qué sucede?, bajan las cortinas, da el cese y se liquida.

Sabemos que no dan créditos para vivienda a la clase media, y obligan al pueblo a estar alquilando, cuando podrían comprar su techo.

Se construyen grandes palomares o conventillos de lujo (torres) ¿para qué?

Hoy en día muchos de esos edificios tienen dificultades de cobro de sus cuotas, otros están vacíos, siendo el poder adquisitivo muy bajo.

Los uruguayos anhelamos poder comprar nuestra casita, pero tenemos la contra de ganar poco y el Banco Hipotecario está seco de plata.

¿Cuándo se darán cuenta que llegó el momento de pasar raya y empezar de vuelta dando a una empresa de cobro, encargándose de deudores en forma razonable para financiar el Banco?

Los ciudadanos de clase media no pueden llegar nunca al sueño de la casa propia.

Una pareja joven con su hijo, ganando apenas $12.000, no pueden aspirar a la vivienda propia, y debe resignarse a vivir alquilando, hoy acá, mañana allá, deambulando siempre en el mismo círculo, dependiendo de un propietario de casas o apartamentos, que no tiene escrúpulos para decirle que necesitan la vivienda, y tienen que volver a peregrinar en busca de otra vivienda.

Apostamos al cambio. Es hora de ver una solución de préstamos para casas usadas, y así ampliaremos la ciudad, haciendo progresar la mano de obra, que es fuente de bienestar, y de aporte de dinero para el obrero. De lo contrario llamar a licitación a empresas que puedan hacer casas de material, o de madera, siempre con la garantía estatal, evitando fraudes o engaños.

Los gobernantes deberían contactarse con embajadores de países que tienen experiencia en construcciones de vivienda como Brasil, Canadá, Australia, Estados Unidos para una pronta solución a la vivienda.

No tapemos el sol con la mano, diciendo que se perjudica al Banco Hipotecario, y de amiguismos, que ya sabemos a lo qué llegamos.

Los señores arquitectos son también parte interesada y podrían asesorar a proyectos de vivienda de clase media e incluso actuar ellos mismos.
La intención de quien esto escribe es hacer llegar a los legisladores estas inquietudes y sensibilizar a la opinión pública, que es la que cada cinco años, decide quién gobierna. A la vez, desearía intercambiar opiniones con personas vinculadas a la problemática de la vivienda y dialogar sobre el tema.

La aspiración de todo uruguayo es la vivienda propia, y evitar así que se vayan del país en busca de trabajo y de su casita.

Nos prometieron un cambio ¿y dónde está lo que dijeron antes de las elecciones?

Lo saluda atentamente

NELSON MUSETTI – C.I. 803.275-4

 

Carta abierta de 100 artistas uruguayos contra los corporativismos

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* En noviembre pasado sacaron los enormes vidrios que dan a la calle del Centro Cultural del MEC, y camiones volcaron tierra, formando un gran montón de tierra, mitad en la vereda, mitad en el salón del Centro Cultural. Los curadores dijeron que eso era una obra de arte.

En la página 14 de «Plan B» del jueves 8 de marzo de 2007, 100 de los más trabajadores artistas plásticos uruguayos publicaron una carta abierta dirigida al señor ministro de Educación y Cultura, ingeniero Jorge Brovetto.
En ella le piden que «garantice una acción democratizadora a partir del diálogo y la participación plural de tendencias y orientaciones plásticas, dejando de lado los perversos corporativismos».

Hace casi 4 años que Kalemberg dirige el Museo Nacional con el apoyo de un grupo (típicamente corporativo) que ha bloqueado la difusión del arte uruguayo actual.

Grupo donde Peluffo, Achugar, Alfredo Torres, Patricia Bentancur, Alicia Haber, Cecilia Vignolo, Pablo Thiogo, Aguerre, Tomsich, son las caras visibles.
Es perverso (como dicen los artistas en la carta) el corporativismo que impone como único arte el autodenominado arte contemporáneo.

Esa actitud excluyente ha bloqueado la circulación del arte uruguayo actual. El grupo corporativo de críticos-artistas-curadores promocionan el pop norteamericano posmoderno como si fuera el único arte.

Atacan, incluso, las demás formas contemporáneas de arte con el archirreaccionario argumento de: «Es superado, es antiguo». Lo más grave está en que el posmodernismo es una ruptura con miles de años de arte, y esa negación obtiene obras inentendibles, no por nuevas sino por absurdas. Estas corporaciones se apoyan en los teóricos posmodernos, los que adoctrinan para lo absurdo, la caótico.

¿Es que intentan hacernos vivir en un mundo sin arte? ¿O en un mundo con una sola forma de arte?

La carta abierta, dice también, «Bregar por la promoción y difusión de las diversas expresiones artísticas manifestadas en el seno de la sociedad. La diversidad es un valor a defender». Y pide: «Resolver un problema que compete al interés de nuestra cultura toda, y no sólo a las ambiciones de un sector de las artes plásticas».

Ambiciones de «curadoresartistascríticos», soldados entre sí, infiltrados en los espacios culturales del Estado y de fundaciones internacionales.

FREDDY SORRIBAS

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