SECRETOS INTIMOS: LOS JUEGOS DE LOS ADULTOS

Buena radiografía de la conducta humana

En torno al filme, lo primero que habría que aclarar es que el título original en inglés es «Little children», que significa «pequeños niños», imagen que transmite de manera mucho más efectiva el concepto temático de la obra.

(Claro, la idea de «secretos íntimos» sugiere algo pecaminoso y resulta más taquillero aunque termina sacrificando la esencia sugerente que encierra el largometraje).

Lo sugestivo, precisamente, reside en este choque de vidas cruzadas que impresiona como un juego infantil en el que nadie parece asumir responsabilidades ni hacerse cargo de las consecuencias que cada uno asume en sus decisiones personales. Esa sutileza, extractada de la novela de Tom Perrotta (también coguionista de la película) se plasma en el retrato de diversas existencias ( un padre desocupado, un pedófilo, una esposa insatisfecha entre otros casos aislados) que coinciden en ese camino que se hace al andar. Un tránsito por donde surgen sentimientos de culpa, impulsos sexuales difíciles de reprimir, insatisfacciones varias y evasiones del mundo real. Lo interesante de la propuesta, sin embargo, no se restringe al análisis de este microuniverso de soledades sino que también logra una ajustadísima mirada a la fachada hipócrita de una sociedad que condena en clave farisea a la vez que oculta sus trapos sucios.

La radiografía, en realidad, no resulta gratuita: bajo la atenta cámara de Todd Field desfilan infidelidades, obsolescencias matriarcales, existencias sin sentido, presiones castradoras y el doble discurso de una comunidad morbosa y pseudoescandalizada. Así aparecen madres que pasean sus hijos en el cochecito mientras observan de reojo a otros varones apetecibles o personajes que intentan esconder su falta del pasado enarbolando una obsesiva lucha por la decencia. Como si la gente necesitara una vía de escape para exorcizar sus propios demonios, «Secretos íntimos» focaliza tabúes en engendros reconocidos que bien pueden funcionar como inconfesable reflejo de sus propias pasiones. (Los que asumen la perversión y/o la pasión, ¿son monstruos?: ¿Lo que yo reprimo y deseo no lo acepto en la actitud del prójimo? ¿Envidio la desprejuiciada libertad de los amantes mientras los señalo con el dedo índice?). Quizás no haya respuestas concretas al respecto pero este relato cinematográfico plantea ­ por lo menos ­ una visión bastante objetiva sobre los miedos y vergüenzas que nos acosan en el día a día. Lo hace con una pulcritud casi quirúrgica y delicada inteligencia en la elaboración de los perfiles psicológicos (en los que cada actor se luce en la personificación de sus caracteres: el filme tuvo un par de nominaciones a Mejor Actriz y Mejor actor Secundario, dicho sea de paso). Aquella platea exigente que quiera ver una propuesta de razonable calidad por el precio de su tique no saldrá defraudada. Adeptos al cine catástrofe, humor de brocha gorda, erotismo barato, policiales violentos y otro tipo de fenómenos vulgares, mejor abstenerse. *

Secretos íntimos (Little children). Dirigida por Todd Field. Guión: Todd Field y Tom Perrotta. Producción: Albert Berger, Ron Yexxa y Todd Field. Fotografía: Antonio Calvache. Edición: Leo Trombetta. Música: Thomas Newman. Sonido: Edward Tise. Con Kate Winslet, Jennifer Connelly, Patrick Wilson, Jackie Earlie Harley, Noah Emmerich, Gregg Edelman, Phyllips Sommerville, Raymond Barry y Jane Adams.

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