Casi tango: poemas rotos

Pese a que la globalización pretende imponernos usos, costumbres y referentes culturales ajenos a nuestra realidad e idiosincrasia y los medios de comunicación suelen difundir productos «culturales» de dudoso gusto y de escasa o nula calidad artística, el tango continúa siendo la más acabada representación de nuestra identidad, con sus contradicciones, pesares y miserias.

Si bien su origen es europeo, el tango se consolidó en el Río de la Plata como la voz más auténtica y desgarrada de aquellos que no solían tener voz: los marginados culturales, económicos o sociales y la gente de los arrabales.

Amores contrariados, problemas con la ley, miseria, desesperanza, violencia, también algo de humor, algunas veces irónico o de brocha gorda, fueron las primeras temáticas que otorgaron sustento y significado al tango.

Aunque con el tiempo el tango se transformó en moda de pensadores, intelectuales y hasta burgueses, nunca perdió del todo su origen humilde y doloroso.

Ignacio Suárez, reconocido como periodista, docente y productor, es también un poeta, algunas de cuyas obras fueron musicalizadas por artistas de la talla de Washington Carrasco y Carlos Benavides, entre otros.

En «Casi tango: poemas rotos», el autor nos ofrece una variada selección de su obra poética, una producción profundamente comprometida con los más hondos sentimientos que anidan en el ser humano.

Además de la poesía de Suárez, el libro incluye algunos textos dedicados al autor por diversas personalidades de la cultura uruguaya, como Carlos Molina, Enrique Estrázulas, Rolando Faget y tantos otros colegas y amigos.

La obra no posee un eje temático ni una coherencia de estilos. Sin embargo, el elemento unificador es el sentimiento, que el autor vuelca apasionadamente sin detenerse en limitaciones estructurales o estilísticas.

Suárez, hombre tanto de la ciudad como del campo, de las tertulias académicas como de los boliches más bohemios, trasunta su rica experiencia vital y emocional a través de una poesía sincera, melancólica y gozosa al mismo tiempo, pero siempre lúcida, vívida y plena de imágenes fuertemente evocativas.

En este libro de singular acento nostálgico, el lector podrá asomarse a los más entrañables recuerdos del autor. Al mismo tiempo, Ignacio Suárez recrea fragmentos de nuestro pasado común, trayendo a la memoria nombres, olores y la geografía de bares y boliches emblemáticos que ya no están. También alude a personajes de la cultura popular pasada y presente, todo sin perder en ningún momento la emoción y la indispensable capacidad de asombro.

En «Casi tangos: poemas rotos», podemos apreciar bucólicas composiciones plenas de luz y color, el rescate de las cosas sencillas, el contacto con la naturaleza y la permanente fascinación ante la belleza de nuestra campaña.

Pero también la obra se nutre de una poesía más melancólica, más austera y gris, cuando retrata la ciudad, con sus miserias, su muchedumbre y su agobiante dolor cotidiano.

Un papel preponderante en la obra poética de Ignacio Suárez lo ocupa el amor, ya sea filial, amistoso o sentimental.

Manejando casi siempre con destreza las estructuras, la métrica, la rima y la cadencia, pero permitiéndose también momentos de libertad creativa, los versos del conocido comunicador están siempre impregnados de una profunda emoción.

Sus metáforas tienen color y aroma, construyendo una catarata de poderosas imágenes que retratan, con reveladora y explícita elocuencia, nuestra propia identidad. *

(Editorial Rumbo)

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