Los caballeros las prefieren brutas

Más allá del eventual talento de un escritor, de su habilidad para conformar una obra, en todas las épocas existieron determinados modelos, temáticas y estilos literarios que se ponen de moda y suelen garantizada la promoción, aceptación y venta que productos quizás más originales o mejor logradas.

En pleno siglo XXI, ha cobrado un particular auge el trillado género de autoayuda, en el cual poco importa el contenido o la calidad de la escritura.

Otra vertiente literaria de singular éxito editorial es la tan mentada novela histórica de ficción, que abreva de la realidad y de la investigación, pero también recurre a temas, personajes o situaciones harto taquilleras.

Uno de los géneros que goza de mayor aceptación es el dedicado a las mujeres, que, a priori, parece excluir de plano al mercado masculino.

Frecuentemente, las autoras de estos títulos parten de la tesis de que la gran mayoría de la literatura es escrita por y para hombres, afirmación ciertamente cuestionable que parece ignorar la vasta y destacada producción literaria de muchas mujeres relevantes, que nunca escribieron con criterios de género.

En el marco de esta nueva corriente, se elaboran obras muy similares entre sí, que parecen ajustarse a un patrón creativo que admite escasas variantes.

Con rigurosa frecuencia, las mujeres son las protagonistas de las historias, las cuales ofrecen una visión bastante frívola y maniqueísta de las relaciones humanas.

Para estas escritoras, el hombre es poco menos que un demonio estúpido e intolerante, mientras que la mujer es eximida de toda crítica y su personalidad está adornada de destacables cualidades.

Uno de los iconos más frecuentes es la mujer profesionalmente exitosa, que no puede alcanzar la felicidad afectiva porque los envidiosos hombres las manipulan o las engañan.

Aunque la propia categorización de «libros para mujeres» pueda ser tomada como una forma de discriminación en sí misma, en este caso constituye un género particularmente exitoso a nivel comercial.

«Los caballeros las prefieren brutas», de la autora colombiana Isabella Santo Domingo, es una obra claramente dirigida al consumo femenino, concebida con un estilo particularmente irónico y destinado a criticar mordazmente al género masculino.

En su país, la escritora se ha destacado por la creación y dirección de diversas publicaciones y programas de televisión, además de su participación como actriz en dos exitosas telenovelas.

Los lugares comunes comienzan ya en el prólogo, en el cual se elogian las cualidades de Isabella Santo Domingo, a quien se califica recurrentemente de «peligroso», «transgresora» y

«creativa».

En la obra, la periodista, actriz y escritora desmenuza con lucidez la relación entre hombres y mujeres, comenzando con una humorística reinterpretación del episodio bíblico de Adán y Eva y la expulsión del Paraíso.

La autora apela constantemente a la ironía, al tiempo que analiza cuestiones como el matrimonio y las dificultades que entrañan la convivencia, los hijos y las relaciones sexuales.

También aborda sarcásticamente todo lo relativo a la pareja, el trabajo, la familia y otros problemas de la vida cotidiana, que han sido examinados hasta el hartazgo.

Pese a su fino y hasta inteligente sentido del humor, Santo Domingo no aporta ninguna reflexión novedosa, al margen de un discurso punzante, epidérmico y exacerbadamente feminista, que en nada coadyuva a saldar el siempre pertinente debate de la equidad de género. *

(Editorial Grijalbo)

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje