Diálogos entre dos hermanas internadas
Tiene el autor sentido dramático: la acción sucede en el escenario, ante nuestros ojos, aunque no la veamos del todo y en parte se nos oculta. La idea, si bien no es original, es clara y valiosa; lanza aferencias en varias direcciones; el plan de la realización está a la vista. Se trataba de decir sin decir, con «pocas palabras», había que preparar el desenlace sin que nada fuera explícito, debía coronarse el fin con un gran momento de teatro.
Pero la realización es el punto crítico de la pieza; y allí Moreira se muestra por debajo de sus intenciones. Una página del programa de mano desorienta con una larga reflexión sobre la memoria de la que extractamos estos fragmentos: «¿Dónde están los recuerdos?… ¿En un charco lleno de escorpiones voraces?… Los recuerdos son una rebelión, un baile de carnaval…cal viva, seis leprosos abandonados…besos con sabor a ventana abierta…cosquillas…mi última esperanza». El programa contiene además el retrato de dos niñas con la leyenda, en la antigua caligrafía inglesa, «Todos los días de mi vida despierto creyendo que tengo madre». Los diálogos entre las dos hermanas, internadas en un sanatorio psiquiátrico, Blanca (Verónica Horta) y Violeta (Rosario Fernández Chaves) divagan, a rueda libre, por muchos temas, distintos de la memoria y de los vínculos familiares, como creer o no creer en Papá Noel. Son muchas palabras, y sobran casi todas; el espectador tiene dificultades en el intento de atar todas las puntas y cabos que se le proponen, y cuando llega el desenlace advierte que no había ni trama ni tejido, que se llevó su atención de un lado para otro sin más propósito que espaciar el momento en que el autor decide mostrar las cartas. El teatro no es soplar y hacer botellas, y los rellenos no son diálogos.
Es una lástima, porque tanto la dirección de Julio Trotta (que también tuvo a su cargo la ambientación, el vestuario y la iluminación) como el trabajo de las intérpretes fueron, ambos, eficaces y expresivos. *
POCAS PALABRAS, de Antonio Moreira, con Verónica Horta y Rosario Fernández Chaves. Ambientación, iluminación, vestuario y dirección de Julio Trotta. Estreno del 23 de febrero, teatro Victoria.
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