Las cartas de Massera

Por razones que no vienen a cuento me junté recién ahora con el libro editado por la Universidad que bajo el título «Un pensamiento libre. Cartas de José Luis Massera» recoge un conjunto (muy exiguo, como veremos) de cartas escritas por este eminente científico y dirigente político uruguayo que nos dejó el 9 de setiembre de 2002, a los 87 años de edad.

Con esta nota quiero ir a la búsqueda del tiempo perdido y sugerir que, dado que este volumen tuvo una circulación muy restringida, debiera ser reeditado e incluso ampliado, porque se utilizó para esta edición de apenas 150 páginas, anexos incluidos, una pequeña parte de un amplísimo material disponible, de extraordinaria riqueza desde varios puntos de vista.

Yo estuve sí en el acto de lanzamiento del Archivo Massera efectuado en la Sala Maggiolo el 21 de abril de 2005, en que hablaron Alicia Casas, los matemáticos Roberto Markarian y Jorge Lewowicz, la bióloga Cristina Arruti, la embajadora de Canadá, Patricia Fuller, Martha Valentini, y en que previo a la clausura por parte del rector Rafael Guarga el matemático canadiense Lee Lorch, profesor emérito y uno de los dirigentes mundiales de la campaña por la libertad de Massera, con sus 90 años a cuestas nos deslumbró con su lúcido discurso, dando la medida de la solidaridad mundial con la lucha del pueblo uruguayo contra la dictadura.

Editado a fines de 2005, el libro inaugura la serie «Archivos privados en el Archivo General de la Universidad de la República» (AGU) y será seguido por otro con materiales del también destacadísimo matemático Rafael Laguardia, fundador del Instituto de Matemática y Estadística de la Facultad de Ingeniería que lleva su nombre. El objetivo de AGU es crear un centro de apoyo a la investigación sobre la historia académica, intelectual y científica del Uruguay. El libro es fruto del trabajo colectivo de mucha gente en nuestro país y en el exterior, entre éstos Jean-Pierre Kahane, de Francia, además de Lee Lorch, quien con la donación de su archivo comenzó a plasmar la iniciativa. Luego se agregaron los archivos cedidos por Mario Otero, ex decano de la Facultad de Humanidades, la familia Hernández (Moriana) y la donación de Martha Valentini, viuda de Massera. Resalta el cuidado de la edición, a cargo principalmente de Vania Markarian, la pulcritud de los anexos, la precisión de la documentación matemática, la calidad de las traducciones de varios idiomas (y en algún caso de las retraducciones).

Este volumen contiene exclusivamente cartas, organizadas en tres secciones. La primera se subtitula «Matemática y guerra fría» y abarca de 1944 a 1950, con una extensión a 1962. Es el período de la beca de la Fundación Rockefeller a Massera para proseguir sus estudios en Estados Unidos (universidades de Stanford, New York y Princeton), con todas sus vicisitudes. Incluye un intercambio epistolar no exento de polémica nada menos que con Albert Einstein sobre el destino de la paz mundial después de los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki. Allí Massera demuestra «la franqueza intelectual que caracterizó toda su vida», dice el prólogo de la sección, la que se cierra con una carta reveladora de la tensión entre las dos pasiones de su vida: la labor científica y la lucha política, ya que estaba llamado a ocupar una banca en el Parlamento en representación de su Partido Comunista.

La segunda sección, «Clandestinidad y prisión», va de 1974 (cuando Massera era secretario general del PCU en la clandestinidad) a 1984, en que sale de la prisión en la cual estuvo recluido desde octubre de 1975 a marzo de 1984 (Punta Gorda, Batallón Nº 13, Regimiento de Artillería Nº 5 y Penal de Libertad como preso 2117) y donde había escrito las cartas contenidas en este apartado. La tercera y última, «Massera no estaba solo», es un pantallazo sobre la campaña por su libertad. Allí aparecen Louis Aragon, los entrañables franceses Nicole y Gabriel Mokobodzki, Noam Chomsky, los matemáticos mexicanos Samuel Gitler y Javier González (a quien encontré recientemente en Bahía), el director de la Unesco A.M. M’Bow, para culminar con nuestro amigo Juan Gelman. Aunque muy acotada, esta sección da una idea de la vastedad de la campaña mundial solidaria.

Lo que atrapa al lector, sobre todo en las cartas de la segunda sección, son las reflexiones de carácter cultural que brotan de la pluma de Massera y van diseñando los perfiles de una personalidad de tipo renacentista, que pasa de las matemáticas a las artes, en particular la literatura y la pintura. Allí nos topamos con explicaciones sobre problemas sumamente complejos, expuestos con una pedagogía que los torna accesibles a todos. Aparece el tema de las relaciones de las matemáticas con la filosofía, aspecto en el que Massera hizo aportes originales, que están contenidos en el capítulo titulado Reflexiones de un matemático sobre la dialéctica del libro Ciencias y dialécticas de la naturaleza organizado por el filósofo francés Lucien Sève, y que en oportunidad publicáramos en la revista Tesis XI. Por otro lado van surgiendo apreciaciones sobre pintura y literatura de todos los tiempos: Steinbeck, Faulkner (le gustan «Las palmeras salvajes», a mí también), Moravia, Herman Hesse, Sholem Aleijem, Dostoyevski, José María Arguedas, Upton Sinclair, Selma Lagerlöf…y El Hachero. En varias páginas se reviven las explicaciones que le daba a su compañero de celda, casi iletrado pero de una inteligencia penetrante, sobre aspectos científicos y culturales. Me quedé pensando en la barbarie de la dictadura que destruyó varios de los trabajos sobre temas filosóficos y matemáticos que Massera elaboró en prisión y que sólo parcialmente pudieron reconstruirse posteriormente.

Para nosotros reviste especial interés el reportaje de Roger Rodríguez a Massera recién salido de prisión, publicado en Convicción del 8 de marzo de 1984, que se inserta al final precediendo los anexos.

El libro se lee de un saque y nos deja con gusto a poco. Es como un esbozo, una guía. Faltan capítulos enteros, sin hablar de las elaboraciones políticas y las polémicas sobre temas ideológicos. Ojalá se pudiera concretar la iniciativa de una reedición ampliada que esbozo al comienzo. *

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