Tiene la palabra
El País nos tiene acostumbrados a cualquier bajeza
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* De un tiempo a esta parte el diario El País, viene revelando datos médicos (que generalmente no se dan a luz a la prensa), sobre padecimientos de personajes vinculados a las más variadas actividades.
Conocida es su relación de datos, crudos y despiadados, sobre el estado de salud de Fidel Castro, dando cuenta incluso de alegrías de «gusanos» de Miami ante el triste acontecimiento, y notas de su columnista anticastrista Carlos Montaner, que en su momento causaron estupor y repugnancia, incluso dentro de la propia conducción del diario.
Con la misma frialdad se revelaron últimamente datos de otros pacientes de notoriedad a nivel nacional, haciendo caso omiso de mínimos principios de ética y secreto profesional médico que generalmente se respetan, incluso por el propio dolor que están viviendo sus familiares y amigos.
Ahora en un titular del 11 de febrero, se dice en tapa que Eduardo Galeano fue operado de cáncer y se le extirpó un nódulo en un pulmón, una noticia destacada con una inmoralidad y crudeza realmente increíble, que según sabemos sorprendió ingratamente a un familiar que ignoraba el real padecimiento del notable escritor.
Aunque El País nos tiene acostumbrados a cualquier bajeza periodística o política, ya que se ha ocupado fríamente en los últimos tiempos del estado de salud de sus enemigos, bien podría para dejar mejor imagen, referirse también a novedades de «entrecasa». Sabiendo que tiene a uno de sus principales padeciendo una grave hemiplejía, a la madre de un colaborador firme internada en una casa de salud de Punta Gorda, habiendo sido otrora figura principalísima de «Paula» y otras publicaciones referidas al bienestar hogareño, además de un veteranísimo periodista al que le pidieron recientemente «afloje» dado que no conviene «escupir para arriba», pues la oposición tiene datos íntimos que lo van a liquidar política y jurídicamente, de cuya salud no se ocupa para dar datos médicos sólo manejables en una historia clínica y por médicos, nadie se explica este tipo de revelaciones del matutino caganchero.
Y a propósito de lo político, algo insólito: ¡los blancos quieren que Bush hable ante la Asamblea General cuando venga a visitarnos! Preguntamos: es que se olvidaron de la famosa frase antimperialista de Luis Alberto de Herrera «Allá los rubios del norte»? ¡Qué lamentable todo! Atentamente.
ALVARO ARRILLAGA
Maximiliano Lema lucha por su vida
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Se dirán muchas versiones, acerca de esta tragedia. La verdadera es que un chico de 17 años, drogado y alegando esquizofrenia, baleó a quemarropa a mi hermano el jueves a la noche en pleno centro de Parque del Plata. Maximiliano Lema, hace días lucha por su vida, hoy es un paciente muy grave que ha quedado cuadripléjico y con respiración artificial porque alguien le arrancó la vida. El panorama es terrible y este chico culpable de lo que hizo, parece que quedará impune ante la poca firmeza de la Justicia en nuestro país.
¿Cómo se puede escribir en un momento así…? Tal vez es la única manera que se puede encontrar para liberar un poco toda esta angustia. Si robará frases podría expresarme diciendo: «No hay dolor que duela más que el dolor del alma». Realmente para aquellos que saben lo que nos está pasando, saben que no es fácil ver sufrir a tanta gente, sobre todo a una persona que hemos amado y seguiremos amando como a Maxi. El tener que tolerar estas injusticias son cosas que nos llevan a sentirnos más impotentes. El hecho de escribirles a todos es para que podamos tratar de que esto no vuelva a suceder. De que no tengamos que seguir viviendo como si este país fuera lo más inseguro que hay, de tener que seguir viviendo a sabiendas que hay personas que amparadas por la «ley» pueden tener la impunidad de cortar lazos que pensamos que perdurarían por siempre.
Viviendo en un lugar como Atlántida -pueblo chico- sabemos quiénes son realmente las personas que han atacado a Maxi, quién es este joven y su familia, y lo despreciable que se hace seguir conviviendo con esa gente en una sociedad como la nuestra. Sabemos que no se puede creer en la Justicia, y que ni la Justicia ni nada pueden devolvernos a Maxi, ni todo el daño que esto nos esta causando. Personalmente jamás pude imaginarme pasar por una situación así, uno se siente dentro de una película esperando que termine y que todo vuelva a ser como antes. Pero la realidad es mucho más cruel. Mi hermano de la vida, ese que me protegió durante todos estos años, ese que vi desde la primera vez que abrí mis ojos, el que me peleaba, el que salía para todos lados conmigo, el que siempre llegaba diciendo «Vic», tengo que contarte algo…», se nos está yendo lentamente.
Maxi o Masita como supieron bautizarlo, ese enorme chico por fuera, frágil y dulce por dentro. Ese que nos cuesta mucho verlo en esa cama, ese que nos ha dejado un vacío enorme junto con una gran impotencia. Nada en el mundo podrá sanar lo que sentimos todos los que lo amamos. La fuerza hay que sacarla de todos lados, dándole las gracias a todos los que nos han apoyado y acompañado incondicionalmente. Esperemos lucharla juntos, porque esta familia seguirá adelante más allá de todo, porque el Masita ha sido lo mejor que a esta familia le ha pasado, sabemos que esto no es uno de sus tantos viajes… ya que no hay un ómnibus que nos lo devuelva. Pero sacaremos fuerzas por que seguramente él lo haría así y querría vernos luchando como siempre lo hicimos junto a él y ahora nos toca hacerlo por él. A todos los que se encargan de este país, de inventar leyes que no ayudan a la gente en estos momentos, no les pido nada. Porque no creo en ustedes.
Ahora simplemente nos queda recordar al Maxi con una sonrisa, cantándonos canciones en portugués y diciéndonos: «siempre tengan presente Amor eterno, Amor Verdadero».
VICTORIA LEMA, SU HERMANA
¿La seguridad no empieza por casa?
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Decíamos hace algunos días que la inseguridad (y los accidentes de trabajo) no son «privilegio» de los obreros de la construcción. Y entre otros expuestos al infortunio laboral, mencionamos a los obreros de la pesca.
Por aquello de que «la historia vuelve a repetirse» como dice el tango, de nuevos escapes de gas de amoníaco de viejos sistemas hoy día prohibidos en países del primer mundo, varios obreros murieron y otros sufren internados bajo asistencia médica, severas lesiones, como consecuencia de un nuevo accidente de este tipo en el puerto de Montevideo. Lo increíble, aparte de la gravedad de lo ocurrido, es la información de prensa de que «los operarios no estaban asegurados».
La ley 16.074 de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales es clara al respecto: «El seguro es obligatorio». Por lo visto, dentro de las aguas territoriales uruguayas, dicha ley no se cumple, como no se cumple en muchos establecimientos de capital e interior en Uruguay.
La inseguridad campea en el propio sanatorio del Banco de Seguros. A la entrada de «emergencia» de la calle Julio Herrera y Obes la gente hace cola para una sección que investiga los accidentes del trabajo ocurrido, cola que muchas veces cubre la propia puerta de entrada del servicio, al que durante todo el día, entran y salen ambulancias, muchas veces a gran velocidad.
No sólo los que hacen cola frente a la puerta corren peligro. También por ese espacio, entran y salen funcionarios y público. ¿La seguridad señores del BSE no empieza «por casa»? Saludos.
LIBER PUPPO
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