Troglodita. Pacato. Mojigato. Melindroso. Gazmoño. Hipócrita. Pasado de moda. Lo que quiera. Vale cualquier calificativo. De cualquier manera, mis neuronas vivas aún mantienen modestia aparte cierta dosis de exigencia en el manejo de temas difíciles o no aptos para todo público.
Esto viene al caso por varios minutos mirando las grandes sorpresas del verano. Por supuesto que ellas son traídas de Argentina: “Gran hermano 2007″ y “Alessandra, tu sexóloga”. Han sido apenas unos minutos frente a ellos. Más tiempo habría sido un peligroso atentado a la lucidez, un acercamiento casi suicida a la ya tradicional mala calidad de los productos de nuestros vecinos.
“Gran hermano 2007″ está en su cuarta temporada por Telefe y retransmitido por Canal 4 Monte Carlo con especial salida luego del último Telenoche, o sea después de las 23.00, lo que al fin llega a ser una buena medida de la emisora para acotar la teleaudiencia a los desprejuiciados tontos que se entusiasman con esas pavadas.
Cosa curiosa es que cada tarde, por Canal 10 Saeta, en “Intrusos…” con Jorge Rial, se pueden ver, segmentos adelantados de lo que después traerá el 4 y por los que la televisora estará pagando mucho más para su divulgación. O sea que los uruguayos estamos sometidos a ese juego de imbéciles por dos lados, por dos canales.
Lo poco visto en la noche del miércoles tuvo una alta dosis de tilinguería porque los buenos muchachos se confabulan, se traicionan, se golpean, se insultan y, de pura cultura que están demostrando, no terminan una frase sin agregar algún “boludo” u otro dicho de esta juventud que viene algo fuera de los carriles.
Da cierta tristeza encontrarse con esas conversaciones intranscendentes, que nada aportan, que muchas veces ni se oyen (se ven obligados a subtitular para aquellos casos donde nada se entiende). Si en esos jóvenes está puesta la esperanza de la futura Argentina, lo que nos podrá esperar además de los actuales piqueteros.
En esos instantes que seguimos a los quince que están quedando, tres muchachas ya han sido echadas, la supuesta gran atracción fue una guerra con almohadones y con manzanas verdes que se tiraban con poco cariño, o la muestra de otra participante limpiando el jardín o como un pajarito había entrado en el estudio. Y una discusión que nadie comprendió, creemos que ni ellos, por un vaso más grande que el de los otros. Un problemazo, che.
Cuentan los más seguidores que cada uno de los participantes tiene algún defectillo pero habría que estar todo el día viéndolos para poder reconocer quién es más malo ya que en una mirada rápida todos son iguales en puntaje, tirando a deficiente.
Cabe plantearse si la teleaudiencia, por más soporte que agregue la Internet, llegue a sufrir tres o cuatro meses más.
El otro programa, “Alessandra, tu sexóloga” llega a Uruguay a destiempo porque las comparaciones obligan a perderla. Uno guarda un buen recuerdo de “El Sentido del Sexo”, en sus dos temporadas porque allí estaba un hombre con experiencia, un doctor postgraduado, un señor con sapiencia de muchos años, el Dr. Gastón Boero. Es cierto que hubo momentos de consultas osadas, engañosas muchas, pero el reconocido ginecólogo y sexólogo supo siempre dominar cada situación, a veces con un silencio, otras con una sonrisa suave. En el caso de Alexandra Rampolla estamos ante una puertorriqueña de 32 años, una gordita que encontró un camino para ganarse la vida y contó con el apoyo de grandes publicistas que llegan a sostener sin mayor empacho que es la “sexóloga” más capaz de toda Latinoamérica. Esta treintañera aparece como la gran sabia tras cursar unos estudios en una universidad de San Francisco. Y esos serían méritos suficientes para contar con sus buenos consejos en este país, donde desde hace mucho se discute, con seriedad, la educación a brindarse a los educandos.
Además de ser de allá arriba, de ser un producto generado para la tele, cayó en Argentina. Y ahí todo le es permitido. La vimos mostrando cómo debe colocarse un condón, con un público idiotizado que le seguía la idea con el manejo de zanahorias, bananas, choclos y otros aditamentos. Es bueno aprender pero hay que poner límites. Cómo se coloca un preservativo con la boca ya suena a relajo puro. O dejar, por ejemplo, que allí intervenga Moria Casán, una “superdiva” al decir porteño, que con sus casi 60 años está cargando no sólo grasas sino también arrugas de tantos implantes y estires hechos. Y que Moria dedique su tiempo para confesar cómo le gusta tener sexo, nunca abajo, dijo, sino cabalgando, trotando. Una guaranguería hasta para contarles pero que sirve para encasillar este programa como pornografía barata, para público barato.
Febrero, por tanto, promete ser para sacar a la patrona a cenar, ir al cine o acostarse temprano. *
OTRAS NOTICIAS EN LARED21