Tiene la palabra

En defensa de Nicolini

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Memorándum. Relacionado con «el problema» suscitado por las actitudes del señor Senador Nicolini y su hijo.

No conozco, al señor senador ni a su familia, pero, como la cuestión ha tomado estado público y notoriedad, pasó a formar parte de lo que «todos» debemos analizar, por lo que no resisto la tentación de verter las manifestaciones que seguirán.

Lo que «gana el senador Nicolini»: se ha dicho que «el Partido, le deja una suma de menos de un tercio de su sueldo para vivir». Me abstengo de opinar, pero, resulta sumamente difícil comprender lo que sucede. Así, públicamente, el «ingreso por sueldo» del señor senador, «lo que se le deja» no «lo que percibe del Estado». Parecería que, al respecto, debería tener que pronunciarse la dirección del partido, a fin de que la opinión pública pueda conocer la realidad. En principio no me cabría el honor de concordar, con una «donación compulsiva» de más de dos tercios de lo que se perciba como dieta del Estado, pero, siendo ajeno a ello me abstengo de opinar.

El señor senador Nicolini, ante un problema de enfermedad que le pudo costar la vida, hizo lo racional: consultar a los médicos del Estado, como compete a cualquier ciudadano que desea cuidar su salud y no puede costearse con la «medicina prepaga» o sea, ser socio de una mutualista. Ahora bien, cuando una persona está en el trance de una enfermedad tan grave, como la que afectó al señor senador, no se puede pretender que razone, de la misma manera que en estado normal, ya que, es anormal. Por lo demás, cuando un hijo de una persona con su salud sumamente afectada se ocupa de su padre, como lo hizo el joven hijo del señor senador, hace todo lo que puede un hijo por su padre.

Si los funcionarios del Estado, le dicen «firme acá» para darle atención a su padre firma sin mirar y sin saber de lo que se trata. Por lo demás, esos señores funcionarios, no son «letrados» ni conocen otra cosa que llenar la función en la que trabajan en beneficio de la ciudadanía.

En este estado, me viene a la memoria lo que publicó el semanario Búsqueda, en su número del jueves 4 de enero, en un reportaje al señor presidente del Colegio de Abogados del Uruguay, el que dijo, más o menos así: «Que desde la década de los años cincuenta, cada generación de abogados, es peor que la anterior» y que, como los jueces y fiscales, deben ser abogados… la consecuencia la debe sacar el lector; por ende, parece inapropiado pretender, por lo menos en principio, que meros funcionarios de la Administración Central tengan conciencia del contenido y de las consecuencias legales de los «formularios» que «hacen firmar» a las personas que deben atender su salud en el Ministerio de Salud Pública, sin dejar de reconocer los méritos de los galenos que allí prestan sus servicios.

Y, a esta altura, me permito recordar algo que a todos nos ha llenado de gozo. Ha tomado estado público que el notable cantautor nacional, don Pablo Estramín (tampoco lo conozco) fue operado con éxito, y es público y notorio que ha sido dado de alta, en el Hospital de Tacuarembó. Pero nadie dijo, ni preguntó, cuánto costó esa operación, ni si se pagó, o lo que fuere. ¿No le parece, señor director, que el principio de igualdad (Art. 8 de la Carta, 4 del CGP, etcétera) deberían llevar a tratar de la misma manera, al señor senador y al querido cantautor?

Hago esta «salida pública» por entender que se ha creado una serie de malos entendidos, respecto del señor senador, al que se ha juzgado en forma apresurada y poco seria, lo que me trae a la memoria un hecho de fines del siglo XIX que cobró notoriedad en el mundo -por lo injusto y errado- el «Proceso Dreyfrus» del que se ocupó, nada más ni nada menos, que Emilio Zola, en su famosísimo J’acusse. Luego de muchos años, se descubrió y llegó a la conclusión de que, Dreyfus, era inocente, pero…

¿No les parece que, como mínimo, se le debió o se le debe dar el derecho a la defensa?

Es inadmisible «decapitarlo» como se lo ha hecho. El principio, tanto de orden legal como Constitucional, del «debido Proceso» impide que se lleve a cabo, lo que tan apresurada como erradamente habría «resuelto» una parte del partido de gobierno. No he votado a ese partido, ni participo de sus ideas, pero como ciudadano, entiendo que tengo derecho a exigir a sus órganos de dirección el respeto de los principios generales del derecho, puesto que su violación solo perjudica y a nadie beneficia.

Y no escribo más, puesto que si fuera preciso tener que hacerlo, resultaría inútil e inconducente hacerlo… ante un hecho de tanta claridad, que sin embargo ha sido «resuelto» como se lo hizo, lo que me recuerda que vivimos en un «no país» en el que carecemos de institucionalidad constitucional, sin que nadie se de cuenta ni nadie quiera darse cuenta, por lo que suceden hechos como el que, para su pesar, le ha tocado vivir al señor senador Nicolini, el que, tampoco se ha dado cuenta de lo que vivimos, tal vez ahora empezará a entenderlo, él y los demás integrantes del partido de gobierno sin perjuicio de la necesidad de que también lo advierta, quienes actúan tanto en política, como en la dirección o integración de los tres poderes del Estado, para que su función, pueda ser de beneficio social.

MARTIN BIDEGAIN SACHETTI – [email protected]

 

Ahora le tocó a Danubio

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Está quedando cada día más, y desde hace años, evidente y al desnudo la total y absoluta desprotección que ostenta el fútbol uruguayo.

Sigue sin efectivizarse una política de Estado para el gobierno del fútbol de la luz, incluso, del conocimiento fehaciente del sistema político, poco se hace. Pende, a veces, la amenaza de la intervención para luego continuar todo como está.

A la luz de estas realidades concretas muy claras y por demás erráticas, desalentadoras y solitarias que asombran, no habrá llegado el momento de actuar con metodologías y sistemas que prioricen otros caminos de acuerdo al historial que no cesan de depradarlo.

Es prioritario, primario y primero lo económico, que rige por encima de todo en la actualidad. Pero veamos. Hoy le tocó a Danubio. Fue goleado en el debut de la Copa Libertadores. Apenas unas horas antes dos o tres personas por sí y ante sí, sin por lo menos el mandato de la Asamblea de Danubio Fútbol Club, decidieron la venta de avisos de sus principales figuras que, según se dice, fueron justipreciados en total en más de 10 millones de dólares. Puede llamar la atención por ende el resultado. Nadie abrió la boca antes. Ni la dirigencia que tiene su cuota parte de responsabilidad. Ahora corren ríos de tinta y horas de radio y televisión del resultado deportivo. De lo otro bocas cerradas. Se repite la historia. Historia de muy larga data.

Hace más de una década ya, el fútbol uruguayo, con demasiada aquiescencia de los que aún hoy tienen enorme responsabilidad se hizo totalmente el grandioso historial. Por qué será que de esto nada se habla. Este formidable sistema de venta permanente de futbolistas muy por encima hoy de la realidad del Uruguay, merece incluso un análisis ya no en materia de divisas, evidentemente lleva inserto un cúmulo de cosas que es menester se justiprecien en el marco adecuado que rige en el Uruguay. Nada se hace hoy cuando le recién cuantiosos recursos, se reparten mal y se administran peor.

El fútbol se nutre del sistema. Todos lo saben. Todos saben todo. ¿Quién le pone el cascabel al fútbol?

Alguien debería preocuparse por la sideral cifra de jugadores uruguayos e importes pagados por más de 200 jugadores vendidos al exterior en los últimos años. ¿Dónde reposan los dineros?

De los resultados deportivos se llevan estadísticas.

Son, cada día, poco halagüeñas.

MILTON GRAJALES – C.I. 849.606-3

 

Reclamo que lleva años

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Por vuestro intermedio quisiera llegar a los responsables del Centro Comunal Nº 8 de la avenida Bolivia, con el fin de expresar mi más hondo malestar por el deplorable estado de la 3ª vía (lado norte de avenida Italia entre Havre y Córcega). En varias oportunidades me comuniqué telefónicamente con la ingeniera Alicia Auditone y la arquitecta Emilia Shull. Las profesionales me atendieron con suma amabilidad, pero la solución lleva años sin concretarse.

La polvareda, los pozos y el agua estancada cuando llueve (foco de mosquitos) son argumentos más que suficientes para que los vecinos residentes de esta vía, merezcan un justo y equitativo trato, al igual que el resto de la zona que goza de una pavimentación digna. Esperando esta petición, que conlleva una mejora colectiva, sea atendida a la brevedad, ya que la misma mejoraría las condiciones de vida de numerosos vecinos, lo saluda atentamente

AHA 5071

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