NEURONAS Y NEUROSIS

Macaneos

Nadie niega que Isabelita llegó al poder de pura muerte. Su esposo Juan Domingo Perón le dejó en bandeja la primera magistratura argentina y ella, una pobre muchacha bastante ignorante, dominada por un grupo de fulanos muy fuleros como López Rega, estuvo dos años como presidenta. Porque dejó tras de sí su responsabilidad en sostener la Triple AAA (Alianza Anticomunista Argentina) merece la continuación de un proceso judicial y su posible extradición desde España a su país. Dicho sea de paso, los videos informativos la muestran media alejada de la realidad, posando de ama de casa media ida.

Lo que llama la atención es el desconocimiento de algunos periodistas televisivos. En los canales, en sus informativos centrales, en todos, oímos y vimos que se referían «a la extradición de la ex esposa de Perón…», lo que tiene dos errores tristones para quienes buscan cierta precisión en la información. En primer lugar, el pedido de la Justicia es para la ex presidenta de la República Argentina, eso era cuando la Triple A, y es un cargo que merece se le reconozca. Y en segundo lugar, no es la ex esposa de Perón sino que es la viuda de Perón. A los muchachos, un poco de rigor o memoria no les vendría mal.

Hay humoradas (suponemos que lo son) publicitarias que cometen pifias que podrían ser objeto de similar crítica. Quizás deba perdonarse por ello pero también corresponde pensar que lo que se dice es escuchado por televidentes en edad de aprender y ello puede llevar al entrevero, a la confusión o simplemente al mal aprendizaje. Es el caso del choricero que pone su media lata en el jardín, luego en la vereda, luego techa el lugar, luego se expande y termina diciendo que ya es exportador y que tiene choricerías en países de todo el mundo, «en Barcelona, en España, en Tenerife» con lo que algún distraído puede pensar que España es el único país y que Barcelona y Tenerife no son parte de ese mismo dominio. Confundir no es gracioso.

Ya que andamos por España valdría preguntarse por qué los informativos de la tele recurren en lo internacional con tanta frecuencia a lo que ofrece «canalvasco». En un medio informativo televisivo globalizado donde hay tantas bocas de noticias más relevantes, ¿será porque no cobra derechos de repetición?

Esto tiene mayor gravedad cuando se informa de hechos ocurridos en Río de Janeiro, como un motín en una cárcel y no recurren a canales brasileños sino al vasco. Así es muy difícil llegar a pensar en una televisión por lo menos con sabor sudamericano. Alguien podría pensar que bastaría contactar a un corresponsal con sueldo normal para cuando sea necesario informar desde nuestros países del sur.

Este verano tiene otros dislates. Como la emisión de «Art Attack», un programa que se dedica a enseñar manualidades, aparentemente para niños, en un horario vespertino cercano al informativo y que, por esas cosas insólitas que tiene la tele, lo repiten al día siguiente de mañana. El jueves pasado, a la tarde, nos enseñaron a romper globos. El viernes por la mañana repitieron la tarea. Bueno, el muchacho hizo una máscara carnavalera sobre la base de un globo inflado y luego de esperar toda una noche para que los otros elementos se armasen indicó que debíamos tomar un alfiler de gancho para romper el globo. ¿No nos bastaría, si somos infradesarrollados, pinchar el globo con un escarbadientes o con una uña filosa? Es en Monte Carlo. Pero en la tarde del 4, luego de ese ataque a la creatividad, se presenta una serie llamada «Hijo de la playa», que da pena. Un mal humor avejentado, clase Z, apostado a lo grotesco, a los golpes sorpresivos, sin nada de unidad. Es parte de esa invasión de seriales estivales de puro relleno, como para ahuyentar a cualquiera que esté mirando una pantalla chica. (Pensamos que si está con una tele plasma de 42 o 62 pulgadas tendrá criterio para no perder el tiempo en esa bobada).

El viernes 18, en la mañana, el calor parece que dominó a todos los conductores de «Buen Día Uruguay». Parece extraño que Leonardo Lorenzo haya perdido el rumbo y dedicase su tiempo a la tontería de jugar a ser chistoso con su compañera Sara Perrone y hacernos sufrir el dolor de esta muchacha que estaba tostándose las axilas y por estar en un balcón sobre la rambla montevideana recibía la ingrata noticia que estaba quedándose sin poder jugar al Sudoku porque el conductor le había ganado de mano con el diario. El exceso de calor es harto peligroso pero no se cura con nimiedades y chistes internos.

Ya que estamos en este programa, el año se vino con una adquisición que habrá que esperar si Marte o Júpiter dan el visto bueno. La horoscopista Verónica Lavalle tuvo, al parecer, un desentendimiento con Sergio Puglia (quizás le erró a su predicción) y pidió pase de «Con mucho gusto» a este otro matinal. Puglia extrañará, sin duda, a esa mujer de los besitos y sopliditos entre las manos. *

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