Los Traidores hoy en el Teatro de Verano

En la profunda noche de la perdurabilidad

La historia del grupo es, si se quiere, turbulenta y aun así están de vuelta para doblegar y seducir al público en el concierto que brindarán esta noche en el Teatro de Verano. Son Los Traidores, y basta citarlos para señalar sin desmesuras que forman parte del más noble circuito viviente, removedor de la cultura popular uruguaya.

Desde que arrancaron en el corredor de los ochenta provocaron de inmediato una estética de revuelta y, al mismo tiempo, una lírica entre contestataria o disidente y por cierto de claro perfil melancólico y no hay mejor manera de comprobarlo que escuchar una y otra vez la mejor canción que han escrito denominada «La lluvia cae sobre Montevideo», y que junto con «Solo» de Los Estómagos, definen un entorno epocal, una movida cultural y el ser y estar de toda una generación.

Desde luego que la rivalidad entre ambos grupos fue, en su momento, importante y acaso estimulada por los entonces pocos medios de comunicación que cubrían sus primeros conciertos. Y valió la pena que así se diera porque, de algún modo, generaron un debate que no solamente aglutinó a un público más que fiel a la caligrafía o a la poética urbana de Los Traidores y también a la de Los Estómagos y más tarde a toda la generación de bandas roqueras (Neoh 23, Los Tontos, Zero, ADN, etcétera), sino que paternalmente opinaron intelectuales, sociólogos, psicólogos y chantas varios.

Mientas tanto, las canciones seguían expandiendo un modo comunicacional, estilístico y estético que alcanzó a tener auditorios multitudinarios, y la rivalidad no excluyó que las dos bandas más trascendentes de las dos últimas décadas del rock nacional manejaran un decisivo lazo amistoso.

Lo cierto es que, en el caso específico de Los Traidores, desde que editaron Montevideo agoniza (ya un álbum de catálogo) lograron una identidad propia y en consecuencia una correspondencia extraordinaria con el público que, de los eufóricos sitios subterráneos, fue masificándose más que considerablemente.

Los Traidores fue un grupo revoltoso hacia afuera y hacia adentro. Las internas del grupo lo situaron incluso a la luz pública como una banda en permanente conflicto, y paradójicamente esa tensión los hacía más atractivos: cuando salían a un escenario liberaban todas las tensiones y esa descarga emocional (y a la vez creativa) los transformó en un número artístico irresistible.

Sin duda, sus conciertos eran ceremonias de un clima casi religioso que contenían y despedían una energía avasallante. Solamente Los Estómagos, su viejo rival hoy de alguna manera convertido en Los Buitres, poseían ese fervoroso correo comunicacional que Los Traidores mantenían con la gente.

Claro que las internas inevitablemente generaron erosiones varias, y así llegó una primera separación, después un regreso a toda máquina entre nostalgeces y crecimiento interpretativo, otra nueva separación y otro regreso (que incluyó a su histórico bajista Pablo Dana, quien actualmente ya se retiró de nuevo) para una serie de jornadas inolvidables con sus conciertos unplugged en el Teatro El Galpón y que quedaron estupendamente reflejados en el disco En la profunda noche.

Así que, desde luego, este nuevo regreso promete ser un acontecimiento con resultados factiblemente jubilosos, lo que permitiría a priori subrayar que a nivel local va a ser uno de los shows musicales más impactantes de esta temporada.

Al frente la voz de Juan Casanova, casi a su lado el refinamiento guitarrístico de Víctor Nattero (el mejor guitarrista de su generación), la excelencia del bajista Daniel Jacques (quien ya se había involucrado con la banda) y el baterista Fernando Alfaro.

Como estar de fiesta, señores, ir o ir al show, para que la sensibilidad se colectivice porque, según ha dicho Víctor Nattero, Los Traidores es la gente.

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