Tiene la Palebra

Todo tiempo pasado fue mejor

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Esta frase tan trillada, tan contundente, escuchada o leída, en todas latitudes del planeta, en lo personal, al menos desde que tengo uso de razón me lleva a algunas reflexiones.

Lógicamente sin negar, en absoluto, lo que es desarrollo y progreso, que ha llevado a los que transitamos estas décadas a presenciar y disfrutar una tecnología extraordinaria en todos los campos de nuestras vidas.

Tomaré un ejemplo personal. Siendo gráfico de profesión, y por estar relacionado con ella desde mi niñez y comenzado a trabajar en imprentas desde mi adolescencia (14 años), quedo maravillado por el desarrollo que se ha implementado en esta industria.

Pero no es por añorar tanta riqueza espiritual que escribo estas líneas. Debemos actualizarnos. Aunque exista la teoría que ese desarrollo quita mano de obra. Creo que no es así. Ello es fácil de demostrar. Un oficio suplantó a otro. Además son muy variadas las especialidades que surgieron de esta nueva tecnología. Creo que se abrieron enormes campos de desarrollo, y en permanente evolución.

Ya que estamos en este rubro (comunicaciones), en nuestro país se editaban (décadas del 50 y 60 y parte del 70) más de una decena de diarios de circulación nacional (diurnos y nocturnos), además de varios semanarios. De todo el espectro político, y con venta importante todos.

Por ello, a pesar de este avance enorme en todas las industrias (aunque algunas por motivos que conocemos, no las tenemos entre nosotros), pienso todo tiempo pasado…

Esta frase es aplicable cien por ciento a una realidad. En 1954, a los 8 años, de Villa Muñoz (donde nací) fui a recalar al maravilloso «mundo» del barrio La Teja. Maravilloso para mis ojos de niño. Un bullicio enorme, alegría. Obreros y obreras a toda hora, encaminándose hacia sus trabajos. Sí, había mucho trabajo. Solamente teniendo en cuenta las fábricas de la zona, Ancap, que estaba en pleno desarrollo. Frigoríficos: Castro, Nacional, Swift y Artigas. La fábrica de jabón y otros elementos de limpieza Bao, Vidplan, luego Codarvi (vidrio), textiles (Aurora), Ferrosmalt (heladeras, cocinas), fábrica de pinturas (Inca), industria siderúrgica, etc.

Esta situación que comento llevaba a tener expectativas de vida. A construir cada familia su vivienda. Con el consiguiente desarrollo de todo lo que trae aparejado la construcción.

Entonces como no pensar que tiempos pasados… Este aspecto, el del trabajo pleno, llevaba indefectiblemente a desarrollarse esa generación. A la escuela pública concurría todo aquel que lo deseara. Y ella era tal como lo pensó José Pedro Varela. Nos proveían de todos los elementos, a aquellos que por sus propios recursos no podían. Calzado, túnicas, cuadernos, lápices, mapas, hojas de escritura, elementos para manualidades, gimnasia y deporte. Pero la más importante, por lo menos para mí, atención de parte de esas maestras o maestros hacia los alumnos y su entorno familiar. Porque proveníamos de hogares modestos, con carencias económicas, afectivas o culturales. Pero el sistema permitía adecuarnos y como decía, los educadores, eran tales. Su tarea, la de educar, era la única, por lo tanto su vocación la desarrollaban con gusto, lo que redundaba en nuestro favor. Y allí aparecía la inquietud y la avidez de seguir adelante en el desarrollo, liceo o escuela industrial, universidad.

Fútbol era el de antes… En el popular deporte, tan metido en el corazón de nuestro pueblo y muy añorado por los que ya «peinamos canas», pensamos que sucede lo mismo. Es decir aparece, el fútbol que supimos cosechar. No tenemos registros de todos aquellos títulos conseguidos por la celeste.

Por ello, la duda que me asalta con la frase del título. Aunque la tecnología que nos rodea hoy día es extraordinaria, ya que nos permite registrar todo lo que nos rodea con imagen, sonido, etc. De esa forma podremos dejar el testimonio para generaciones futuras de todo lo que hoy sucede.

Otra frase muy común de escuchar: la pobreza, la delincuencia, el alcoholismo, las enfermedades, siempre existieron. Y yo digo, que es verdad, pero no al extremo actual. Como ejemplo, tomemos uno. Según datos existentes en la década del 60 habían 1.200 familias viviendo en los «cantegriles» (hoy asentamientos). En la actualidad son 120.000. Entonces cómo no pensar en lo del título.

Lo del título parecería negativo, o de ver solamente la mitad de la copa vacía y no la mitad llena, pero la realidad nos pega en la cara cotidianamente.

Pero esta situación, lenta pero firme, va cambiando, o por lo menos emparejando las diferencias de las escalas sociales. Es decir acercar la brecha existente entre los de «arriba y los de abajo». El Plan de Asistencia a los hogares más carenciados no es la panacea universal, pero por lo menos los que lo reciben pueden acceder a un mínimo de alimentos. Demás está decir que esos hogares están por debajo del índice de pobreza. En la salud, por ejemplo (Plan Oftalmológico), con el cual el gobierno y pueblo de Cuba ayuda a todos aquellos países que están lejos de poder llegar a tener algo tan vital como la visión mediante una operación. Sin costo para el paciente, ni el país. Basta solamente ver las lágrimas de felicidad derramadas de los que ya han sido intervenidos en la isla, para tener esperanza. El futuro Plan Nacional de Salud, que se implementará a partir de este año, permitirá a aquellos que no tienen acceso a los adelantos que la tecnología ofrece, llegar a ellos.

En la lucha contra el contrabando («industria» enquistada en nuestra patria), y de la que tantos uruguayos viven de ella sin darse cuenta que perjudica a la verdadera industria, se han obtenido éxitos que nunca se había logrado.

Y en lo que se refiere a la tarea difícil de combatir la droga, se logró desbaratar toda una trama muy importante de producción y distribución de ese flagelo.

Ni que hablar de la importancia que tiene que se nivele el pago de los impuestos (hablando en criollo, que no se los evadan), que permitirá lograr de esa recaudación aportes para todos los sectores, y devolverle a la población lo que ahora nos está faltando. Este tema se debería divulgar con más claridad y así saber y entender que una evasión tiene otro nombre: robo.

Por ello hay un detalle que me interesa no dejar pendiente. No solamente debemos cargar las tintas sobre el gobierno de turno. También todos aquellos que se han enriquecido lícitamente, durante décadas, con sus industrias, negocios y demás, tienen que colaborar para lograr los objetivos de toda sociedad que se precie de tal. Desarrollo cultural, deportivo, educacional, salud. Es una obligación moral poner su cuota parte y así lograr lo que apuntábamos.

Nuestros gobernantes deben ser extremadamente firmes en los planes a desarrollar en todos los terrenos. Ni que hablar de ser inflexibles en el equilibrio de nuestro sistema democrático.

Por ello debemos resaltar la pulseada que en los últimos tiempos se ganó ante la intentona de aquellos que pretenden quebrarlo, y que sueñan con volver a épocas oscuras, que la mayoría de nuestra población rechaza.

Y además se hacen los inocentes, como si ello fuera poca cosa, cuando se quebrantó el Poder Legislativo, la actividad gremial, estudiantil, lo que trajo aparejado prisión, muerte, destierro. A ello, debemos decir: nunca más.

Esto lo arreglamos entre todos o nos hundimos en el fango de la discordia que no nos llevará a buen puerto. De esa forma lograremos dejar un país digno a las generaciones futuras.

CARLOS SCOROVICH C.I. 1.050.186-4

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