Tiene la palabra

Reclamo desde San Javier

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Acusado bajo falso testimonio, el pueblo de San Javier se pregunta cuál es la razón por la cual hasta la fecha no se ha aclarado quiénes fueron las personas que organizaron en 1980 la detención y tortura de los ciudadanos descendientes de origen ruso, siendo luego encarcelados en el Penal de Libertad en algunos casos hasta por cinco años. Uno de ellos, el Dr. Vladimir Roslik, fue muerto por tortura en esta situación.

Los que fuimos presos y sus familiares reclamamos a las autoridades que correspondan aclaren estos hechos, individualizando y penalizando como corresponda a quienes denunciaron, juntaron firmas falsas y procedieron a la detención y muerte del Dr. Roslik, muerte que, estamos convencidos, motivó la salida democrática de nuestro país. Saluda atentamente,

MIGUEL ROSLIK

 

Las escuelas y las computadoras

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Un señor, a mi entender con aire de suficiencia, apareció en un informativo de TV defendiendo que se gasten millones en darle a cada escolar que asista a las escuelas públicas una computadora.

Cuesta creer que sea un docente, y si lo es, habrá ejercido en escuelas muy especiales, donde no hay problemas económicos, todo funciona a las mil maravillas, sus alumnos se alimentan y visten bien, habitan en casas confortables, tienen sociedad médica y otros lujos que, por cierto, son privilegios que no disfrutan la mayoría de los niños que se educan en nuestras pobres escuelas públicas.

El señor ignora que hay escuelas donde se lucha para darles un plato de comida a los alumnos porque resulta difícil brindárselo en sus hogares; que esos comedores viven en parte de la caridad de empresas solidarias y el esfuerzo de beneméritas y esforzadas Comisiones de Fomento.

¿Sabe el señor que se asalta frecuentemente y se roba a las escuelas más humildes y que el Estado es incapaz de gastar unos pocos pesos colocando guardianes que las protejan? Y frente a esta situación, donde además los maestros ganan menos que el peor pago empleado del Municipio de Montevideo, a alguien se le ocurre malgastar U$S 50:000.000 de dólares en un aparatito que dentro de 3 años habrá que renovar. Por favor, si van a opinar sobre nuestra Escuela Pública, pregunten a maestros experimentados. Como maestro, inicié mi labor en un rancho de paja y terrón del departamento de Cerro Largo (próximo a Paso del Dragón) y luego en escuelas de Juan Lacaze (la Nº 39), La Paz, el Cerro, etc. Siempre luchando con la escasez de material didáctico y la pobreza que impide pintar, renovar mobiliario, adquirir buenos libros, etc. No toco de oído. Seamos realistas: para hacer un paseo didáctico, o simplemente turístico, de un día, hay que reunir el dinero esforzadamente, hasta lograr la suma requerida. Pero… ¡qué instructivos y deliciosos resultan! ¿Verdad? ¿Quién olvida aquellas excursiones que hicimos con nuestros compañeros de clase? ¿No se podría conseguir que esos paseos se hicieran frecuentes a museos, parques, zoológico, escuelas amigas, exposiciones, espectáculos teatrales y cinematográficos, edificios notables (Palacio Legislativo, Biblioteca Nacional, Banco República, Cabildo, palacio de la Luz…)?

El Estado podría aportar su contribución para estos paseos, que serían preciosos sobre todo para los chicos que no pueden disfrutar de ellos por ser de hogares pobres. Ese sería un dinero bien gastado, a mi modo de ver. Y con los pies en la tierra.

ADRIANO – C.I. 560.304-3

 

BHU: colgamentos Tipo I y II. Un  poco de historia

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Según pude leer en publicaciones realizadas por juristas de primer nivel del país, en 1984 y 1985 el valor de la Unidad Reajustable tuvo un gran incremento, por lo que el BHU resolvió aplicar un aumento menor al que correspondía, de forma tal que el ajuste no fuera tan gravoso para los deudores hipotecarios, difiriendo el pago del aumento que verdaderamente hubiera correspondido.

Claro, que lo que el BHU en su preocupación por sus clientes omitió fue consultarles si deseaban o no ser incluidos en ese régimen de diferimiento de pagos ya que el mismo les iba a generar intereses, dándoles así la posibilidad de decidir de acuerdo a sus posibilidades qué camino tomar. Es decir que el BHU no recabó como es debido el consentimiento expreso de los interesados, como sí lo había hecho en agosto de 1984, en que la voluntad de los deudores fue recabada por la Institución dejándose constancia escrita de la voluntad de las personas que no deseaban ser incluidas en ese supuesto «beneficio». Pero eso no fue todo, ya que el BHU se tardó un lapso de tiempo peculiarmente extenso (desde 1985 hasta el mes de abril de 1989) para incluir en los comprobantes de pago que por cada una de las cuotas de préstamo cumplida otorgaba a sus clientes la famosa suma por concepto de colgamentos, que, como es obvio, el día que apareció como por arte de magia en el recibo (como dije, cuatro años después) provocó una gran conmoción entre los deudores hipotecarios. Lo cierto es que en esa época miles de personas fuimos traicionadas en nuestra buena fe y en nuestros derechos como consumidores.

Tan desprolijo fue lo actuado en este tema, que el 4 de diciembre del año 2001 los representantes nacionales de aquel momento, Juan José Bentancor, Lucía Topolansky, Nora Castro, Silvana Charlone, Doreen Javier Ibarra, Raquel Barreiro, Ricardo Castromán Rodríguez, Ramón Legnani, Guillermo Alvarez, Raúl Sendic, Juan Domínguez, Jorge Orrico, Leonel Heber Sellanes, Artigas Melgarejo, Carlos Pita, Darío Pérez y Margarita Percovich, suscribieron un Proyecto de Ley sobre Préstamos para Vivienda (Comisión de Vivienda, Territorio y Medio Ambiente, Carpeta Nº 1.819 de 2001, repartido Nº 835) cuyo artículo 23 establecía lo siguiente: «(Nulidad de los Colgamentos). A partir de la vigencia de esta ley, declárase la nulidad de todos los saldos de reajustes diferidos establecidos unilateralmente por resoluciones administrativas del Directorio del Banco Hipotecario del Uruguay sin previa ley habilitante, generando los llamados «colgamentos», no ajustándose a lo previsto en los contratos otorgados a los deudores, ni a lo fijado en los artículos 35, 38 y 39 de la Ley 13.728, de 17 de diciembre de 1968…». Como podrán ver no estoy solo en la percepción que tengo sobre este tema. El BHU ha exhortado a los «deudores» a concurrir para llegar aun acuerdo sobre la forma de pago de los colgamentos. Considero apropiado recomendar a todas las personas que se encuentran en esta situación que se informen con sus profesionales de confianza, para que cuando suscriban sus acuerdos lo hagan plenamente informados, como corresponde, ya que en mi opinión el BHU recaba hoy el consentimiento que debió requerir a sus clientes hace más de 20 años. Por lo tanto, tal como están las cosas, si el BHU no revé su postura asumiendo el manejo erróneo que hizo de este tema, es de esperar que se inicien los procedimientos de remate contra quienes nos negamos a dar hoy el consentimiento que no se nos solicitó en su debido momento. Considero que es un nuevo desacierto del BHU pretender ignorar que esta situación existió, y tratar la deuda por colgamentos como si fuera una deuda regularmente generada; aunque el BHU sin duda cuente con muchos argumentos jurídicos para defender su postura, miles de personas tenemos claramente registrada en nuestra memoria la forma en que los referidos colgamentos se generaron, lo que pertenece a la esfera de la realidad y por lo tanto no puede modificarse. Continúo pensando que la búsqueda de soluciones inteligentes es el único camino.

LUIS SUÑOL – C.I. 583.163-4

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