Dando pasta a las fieras
La película, dirigida y protagonizada por Montes-Bradley, fue presentada a la prensa el domingo en Punta del Este, el balneario preferido por muchos argentinos y afectado en parte por los cortes de puentes fronterizos que realizan los ambientalistas y que dificultan los arribos. La película como lo informó LA REPUBLICA en varias oportunidades será estrenada el viernes 12 en Montevideo y Punta del Este, y por ahora no está prevista su exhibición en Argentina, explicó Montes-Bradley, debido al temor de los distribuidores de recibir represalias de parte de manifestantes, en un conflicto que no ha dejado de subir de tono desde hace tres años y que el cineasta califica de «irracional».
Para Montes-Bradley, los asambleístas de Gualeguaychú a los que en la película califica de «mediocres», «fascistas» y «xenófobos» son «gente profundamente asustada, pero asustada como el hombre de las cavernas estaba asustado por el trueno. Hablan desde la ignorancia, y la ignorancia genera miedo. Esto habla de cómo un pequeño propietario gualeguaychense asustado se convierte en un pequeño nazi», dijo a periodistas tras la proyección. El conflicto se ha convertido en «una guerra santa, mínima, bananera, tonta. No tiene las implicancias ni el rigor que pudo haber tenido la campaña estúpida de las Malvinas, porque (el presidente Néstor) Kirchner no es (el general Leopoldo) Galtieri. Y porque ciertos mecanismos de la democracia burguesa están en funcionamiento. Pero la naturaleza que encarnan los piqueteros sólo requiere de un Galtieri para invadir Uruguay», aseguró.
El director que reconoce haber recibido amenazas afirma no obstante que «no hay que aferrarse a teorías conspirativas. Ni yo trabajo para la CIA ni a los piqueteros los financia nadie. La estupidez es así», indicó. Generar polémica es en parte el objetivo de Montes-Bradley, escritor, director y productor de cine con más de una treintena de documentales a sus espaldas.
«Que se empiece a ver las cosas desde otro lugar, que se discuta, que se generalice la polémica, que se instale la posibilidad de hablar desde otro lugar», dijo a la AFP. «Y (transmitir) que no todas las causas populares son populares. Y que no por ser populares merecen ser avaladas por sí mismas, porque eso termina en la marcha sobre Roma», advirtió el director, que afirma que como intelectual no le afecta si la película es vista por muchos o pocos. Aunque por ahora no está previsto su estreno en Argentina lo que puede impedir que cobre el subsidio del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, la película abrirá y cerrará en marzo el Festival de Cine de Buenos Aires, contó a la AFP la encargada de prensa, Pepi Goncálvez. Mientras tanto, los argentinos que quieran verla tendrán que cruzar el río, centro de la polémica. Si los ambientalistas los dejan.
A lo largo de poco más de una hora, Montes-Bradley sigue a Nahuel Maciel, un periodista mitómano que llegó a publicar en los años 90 un libro de falsas entrevistas a personalidades y, tras ser descubierto, se «exilió» en Gualeguaychú, donde se sumó a la asamblea ambientalista en pie de guerra contra la fábrica de la finlandesa Botnia que se levanta en la ciudad uruguaya de Fray Bentos, en la orilla de un río de soberanía compartida. Interesado inicialmente en la historial de Maciel, el director termina reflexionando e ironizando abiertamente sobre las asambleas, la ciudad, los cortes de ruta, Fray Bentos, la religiosidad y creencias populares de ambos pueblos, los ambientalistas y los argentinos en general, a los que acusa de echarle siempre la culpa «a los otros» de sus propios males. *
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