Varias películas que merecen ser vistas
Entre esas películas se anuncia el estreno de El laberinto del Fauno, donde el gusto por la fantasía y el cine de géneros de Guillermo del Toro, se imponen al riesgo de un filme hecho dentro de los esquemas de Hollywood. Sin embargo, imaginación, fuerza e impacto emocional confirman al autor como un hombre que huye de los caminos trillados.
La Semana de cine de Israel abre el conocimiento de un puñado de jóvenes cineastas, casi todos en su primera o segunda película, y ganadores de distinciones de la Academia del Cine. Lo más destacado de este ciclo es Jirafas, de la joven Tzahi Grad, y El acuerdo, de Joseph Cedar. Por otra parte, está en sus últimas exhibiciones el estreno producido la semana pasada en Cinemateca 18 de Manderlay, de Lars von Trier, segundo capítulo de una saga sobre los Estados Unidos y su cultura, con sesgos más bien críticos y poco complacientes, y un estilo innovador y experimental.
En otro orden, y en los habituales reestrenos de Cinemateca Pocitos, este mes vuelve a las pantallas el filme uruguayo de 2006, La perrera, de Manuel Nieto, y también vuelve una entrañable película rusa, El regreso, de Andrei Zvyagintsev, en su primera película, una obra potente y entrañable.
También podrá verse el último filme del serbio ex yugoslavo Goran Paskaljevic, Sueño de una noche de invierno, que, volcado sobre la historia dramática de su país, traza una nueva parábola sobre gente que busca un futuro mejor en un lugar donde también es frecuente la interrogante sobre cómo será el futuro.
Otro punto a destacar son los ciclos de revisión con toda la carrera del español Jaime Chavarri, y una selección de las mejores actuaciones de Philippe Noiret, fallecido hace un mes, que aportan la cuota de cinefilia con dos personalidades destacadas.
También se hará un repaso de cómo ha evolucionado el cine de suspenso desde los clásicos hasta las variantes posmodernas, mediante una serie de comparaciones entre el antes y el después, así como un ciclo denominado «Puntos suspensivos: clásicos y posmodernos» , para probar que las calidades no dependen de la modas ni de los géneros, y también un ciclo de investigación explicada con filmes de temática histórica, con la falsificación como pretexto o base creativa, llamado «El cine miente la Historia», que propone distintas aproximaciones, con algunos descubrimientos imprevisibles.
De Manolo Nieto
La película uruguaya de 2006, debut en el largometraje de Manuel Nieto, vuelve ahora, luego que tras su estreno no había tenido más exhibiciones en Montevideo. Galardonado por el jurado en Rotterdam, donde obtuvo uno de los premios Tigre, en la última edición de este festival que suele consagrar al cine joven y menos convencional, La perrera fue también la mejor película uruguaya para el Jurado de la Crítica y para el Jurado de Cinemateca Uruguaya. La historia tiene su gracia propia, con hijo veinteañero obligado por su padre a construir una casa cerca de la propia, en el balneario, una empresa poco interesante para el protagonista que prefiere otras inutilidades que confirman por qué ha fracasado como estudiante. La crónica juvenil contada desde la propia óptica joven de su protagonista había sido la clave de 25 Watts, de Stoll y Rebella, y es en parte el antecedente de esta otra ópera prima.
Del Toro y Paskaljevic
Mientras entra en sus últimas exhibiciones la experimental y crítica antinorteamericana Manderlay, de Lars von Trier, en Cinemateca 18, se presentan en las próximas semanas El laberinto del fauno, de Guillermo del Toro y Sueño de una noche de invierno, de Goran Paskaljevic. Dos películas marcadas por el sello autoral de dos cineastas con sus mundos propios e intransferibles, uno con una herencia mexicana y una filia por Hollywood, y el segundo marcado profundamente por la destrucción de su patria yugoslava que ya no existe. La película de Guillermo del Toro lleva a extremos de delirio y creatividad el gusto muy personal del autor por lo fantástico, que ya le hizo inventar fantasmas infantiles y tristes, y aquí de nuevo con niña protagónica, sin morbo. Es otro cine y son otros los componentes creativos de Paskaljevic los que explican el Sueño de una noche de invierno, donde el tema es la búsqueda de un futuro mejor, lo que debe entenderse como la búsqueda de una patria que ha desaparecido y que ahora sobrevive entre restos del desastre y de la guerra pasada, en un estilo realista, con rostros expresivos e intensos y un tratamiento de la tristeza y la soledad, y donde el autismo de una niña es una metáfora sobre los serbios hoy.
Filmes israelíes
Seis filmes recientes componen una muestra que permite una nueva aproximación al cine israelí actual. Los filmes no son sólo recientes sino que son primeras o segundas películas de jóvenes realizadores y tienen la capacidad de abrir una nueva mirada, no siempre demasiado complaciente sobre la realidad a través de los ojos de los cineastas. Jirafas, de Tazhi Grad había sido exhibida como la selección de Israel en un reciente Festival Cinematográfico Internacional de Montevideo y allí había llamado la atención por la utilización por su directora de tres personajes femeninos para retratar la condición de la mujer, no siempre satisfactoria, en una gran ciudad de Israel.
De las demás películas, todas con interés por el descubrimiento de nuevas miradas, El acuerdo, de Joseph Cedar, tironea de su protagonista, un oficial del ejército, que oscila entre su convicción religiosa en conflicto con sus deberes militares y para complicarle más la vida el amor por la hija del rabino. Bésame mucho, de Joseph Pitchadze, pone una historia de amor de fondo de una trama policial, y Borrón y cuenta nueva, de Oded Davidoff prueba con humor que en el amor y en la guerra todo está permitido. Y, además, La investigación debe continuar, de Marek Rozenbaum, y Operación abuela, de Dror Shaul.
Suspensos clásicos y posmodernos
Películas de diversos géneros y no sólo policiales componen los ejemplos clásicos de cómo el suspenso ( Psicosis, La escalera de caracol, Rififí) inquieta y mantiene en vilo al espectador, lo que con el mismo procedimiento obtiene A la hora señalada, que es un western.
Pasan los años, y en tiempos posmodernos y posteriores, la ciencia ficción de Blade runner cambia el género y lo confunde con citas literarias, Diva, y con procedimientos truculentos, Cabo de miedo. Son más previsibles Terciopelo azul y Perros de la calle. Una comparación para sacar conclusiones cinéfilas.
La obra de Jaime Chavarri
Siete filmes dan cuenta de la carrera y la evolución del español Jaime Chavarri, que alcanzó culminaciones memorables con su primera película El desencanto, y confirmó luego su empeño con A un dios desconocido, Las bicicletas son para el verano y Las cosas del querer, la primera cuando la fórmula era original. Además de Bearn o la sala de muñecas, el ciclo incluye la no estrenada en Montevideo Ad libidum, de Luis Eduardo Aute.
El cine miente la historia
Un ciclo que ya empezó demuestra cómo la historia es modificada, manipulada o tergiversada, a veces con propósitos políticos o proselitistas, a veces por necesidades creativas, a veces porque la historia puede dar pie a visiones personales como las de Los caballeros de la Mesa Cuadrada de los Monty Python o las de Woody Allen para Zelig o los sarcasmos contra hechos de la historia de Mel Brooks en La loca historia del mundo.
Hay ejemplos de disparates propagandísticos muy graciosos en la soviética hecha en serio, La caída de Berlín, modificaciones premeditadas en Los verdugos también mueren, de Fritz Lang con Bertolt Brecht
. Y hay una obra maestra poco conocida donde Orson Welles, en For Fake (Fraude) se pone en prestidigitador en un falso documental sobre embaucadores y autores de falsas biografías, cuando el verdadero y oculto falsificador es el propio Welles. *
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