Un dortiba en su PC

Washington (dpa) –

Pero todo cambió cuando el programa Soplón Spector fue descubierto por maridos y esposas engañados. A partir de allí se inició su carrera hacia el éxito. Ahora, la empresa Spectorsoft prepara incluso una versión en alemán.

En el sitio de Spectorsoft (www.spectorsoft.com), donde el programa es ofrecido para ser bajado por 70 dólares, constan los mensajes de agradecimiento de decenas de hombres y mujeres engañados.

«Gracias a su software conozco ahora toda la verdad. Ahora sé con quién, cuándo, dónde ella me engaña y cómo me mintió sobre lo que hacía en Internet», dice una de las cartas.

Una mujer de Seattle dice con entusiasmo: «Con su programa pude identificar la verdadera personalidad de mi novio. Hallé sus 17 amigas y pude ver qué tipo de pervertido era. Gracias por salvarme de casarme y tener hijos con este indeseable».

Greg, de 46 años, describe en el «Washington Post» cómo pudo seguir durante semanas los «chats» de su mujer, Rita, mediante esteprograma de espionaje, que hacía fotos en blanco y negro de cada pantalla que ella visitaba y de cada diálogo que sostenía. Hasta que detectó interminables diálogos mucho más que íntimos entre ella y un hombre de Nebraska. Fue allí cuando 22 años de matrimonio acabaron en divorcio.

Spector y otros programas «dortibas» funcionan a la manera de una videograbadora: toma «instantáneas» secretas de la pantalla cada hora, como una cámara de vigilancia, guarda toda conversación, todo mensaje, todo e-mail, todo sitio visitado y toda tecla que se toque. Incluso descifra contraseñas.

«Instale usted Spector en su PC y él guardará todo lo que su esposa, sus hijos y empleados hacen en Internet», dice la propaganda del producto. La firma aconseja instalar el software sin el conocimiento de la familia. Al mismo tiempo, da consejos de cómo instalarlo de manera que ni siquiera un experto pueda descubrirlo en la computadora.

La revista «Newsweek» describía cómo una mujer descubrió a su marido con ayuda del Spector. Presentó la demanda de divorcio sin revelarle cómo había sabido que él tenía un «affaire».

En el «New York Times», por el contrario, una mujer contaba cómo el programa la ayudó a descubrir que su marido frecuentaba páginas pornográficas, mientras se jactaba en los sitios de «chat» de tener una amante desde hacía 15 años. Cuando la mujer presentó la demanda de divorcio, el abogado lo confrontó a decenas de páginas con sus aventuras cibernéticas impresas en ellas.

Los expertos están divididos frente a Spector y otros programas semejantes. Lo único cierto es que la legislación actual norteamericana no prohíbe el software soplón. Los propios abogados estadounidenses ni siquiera saben si el soplonaje es legal o no. En Uruguay, las «pesquisas secretas» están prohibidas por la Constitución.

Lo peor es que la víctima del espionaje no se enterará jamás de que está siendo espiado… hasta que sea demasiado tarde.

Simson Garfinkel, que escribió un libro sobre los peligros que la era Internet representa para la esfera privada del individuo, se pronuncia por legislar al respecto. Otros expertos opinan que no son necesarias nuevas leyes. Maridos y esposas engañados se las han arreglado siempre para leer las cartas y los diarios de vida de sus cónyuges. Internet no es más que la versión moderna de éstos.

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