NEURONAS Y NEUROSIS

Choluleces

De la misma manera que el consumidor tiene ahora su defensor, el televidente que, al fin y al cabo, también es un consumidor, debería contar con un protector contra las imbecilidades que llegan cada tarde desde la vecina orilla: «Los profesionales de siempre», aquí por Teledoce e «Intrusos en el espectáculo», por el 10.

El desgaste de dedicar un tiempo para verlos es total ya que cualquier humano necesitaría alimentar sus neuronas con algo más que intercambio de dichos, insultos, groserías y otras torpezas. Es un rechazo, ciertamente. Más aún cuando esos programas o tonterías prueban que están gastando mucha plata en su producción.

«Los profesionales de siempre» es conducido por Viviana Canosa, una chica que años atrás parecía linda pero que ahora quiere emular a la «Morticia» de «Los locos Adams», con una cara como cargada de cal, toda blanca, con cachetes tirando a rojos, fuerte rojo que se le marca también en los labios y en un pelo planchadito y largo, más unas líneas negras para destacar unos rasgos casi de otro mundo o de anoréxica, en una flacura exagerada. Le acompañan «otros profesionales» que suelen servir para que ella lance buenas carcajadas mientras se arma todo el tiempo para enfrentar superdivas, divas, divitas y aspirantes a divas.

La estrategia es simple. Pasar esos minutos en medio de trifulcas, reyertas, acometidas, que son, según nos están enseñando, las herramientas válidas del poder mediático, o sea como lograr unos buenos puntos de audiencia con el escándalo.

El pasado martes 2 de enero ­aquí se ve en diferido­, los bloques estuvieron dirigidos a conocer lo que vendrá, a una serie de conocidos y desconocidos a los que le alimentan sus 15 minutos de fama. Cuatro fulanos dedicaron su sapiencia a darnos el horóscopo anual, el tarot completo, las cartas del «yo que sé» y así ir plantando semillitas para los futuros meses. Balance primario: Cero. El siguiente bloque lo dedicó a elegir los 10 mejores del año. Aquí hay que cuestionarse algo. Esta flacucha y su equipo ¿para qué necesitaban ubicar a un viejo travesti, Barbara Shaw, con unos enormes globos inflados que quería que le vieran como senos naturales y que le llegan a la garganta, de subidos que estaban. Vale el recuento para remarcar, una enésima vez, las diferencias entre ellos y los que estamos bloqueados de este lado. Luego llegaron los 10. Como primero eligieron a Marcelo Tinelli, que tiene sobre sí muchos años de ser un comunicador que atrapa a nuestros vecinos y que en 2006 logró repuntar con los muy originales «Bailando con las estrellas» y «Cantando con las estrellas», programas que fueron franquiciados a otros genios de la tele universal. El toque chauvinista fue su mayor característica más los gritos de Marcelo, que suele perder la mesura y apabullarnos en sus alaridos.

En el segundo lugar apareció Iliana Calabró, una hija de famoso que sabe mostrarse desenfada pero sin mucha gracia. Luego Nazarena Velez, una chica que está alimentando a páginas de revistas y minutos de tele y radio para ver si puede escalar a ser una segunda Susana Giménez, como si ello fuera lo máximo a lo que se puede aspirar. Desnorteados, por completo. En cuarta elección estuvo «Sos mi vida», ese teleteatro donde sucede una sarta de boberías pero que hace suspirar a los de enfrente por la pareja de Facundo y Natalia, dos actorcitos que no dan para otra cosa que la baratura. Después vino «Montecristo», otra telenovela que tuvo también mucho éxito aunque sus libretistas pasaron meses buscando cómo ponerle fin. «Hermanos y detectives», que nos contaron que era bastante aceptable, siguió en esa selección. Luego Nicole Neumann, una modelo que es monísima pero que está necesitando oxígeno para recuperarse por lo que apareció desnuda en la edición argentina de «Playboy» y que se la veía cada momento en planos poco aptos para niños. Luego Adrián Suar, tipo que ha sabido volverse millonario recordándonos que no cualquier tonto llega. Luego Moria Casán, ese ejemplo de mujer decadente, que desde hace 30 años anda mostrando sus implantes para parecer una de 20. Y en el décimo puesto se eligieron ellos, los mismos profesionales. Modestos.

El otro programa, que lleva 7 temporadas, «Intrusos en el espectáculo», suele tener como conductor a Jorge Rial, un comunicador con bastante simpatía y desenvoltura. Ese mismo martes 2 lo sustituyó su compañero Luis Ventura. Rial está preparando «Gran Hermano 2007″, otra original producción donde tendremos a 9 varones y 9 mujeres pasando sus días en comunidad para deleite de los morbosos.

El programa tuvo como centro de atención, y aquí nuevamente la angostura, la estrechez mental de los productores, la preocupación de develar si una gurisa que quiere ser famosa, Wanda Lara, seguía siendo virgen o no. Un problema que debe seguramente preocupar más que el desubique de los gualeguaychenses o que la violencia callejera en el gran centro porteño o que el hambre de millones de argentinos o la corrupción y otros males que sufren cada día nuestros hermanos de siempre.

Fueron dos horas atroces, sufridas, mire. Porque la tontuela, jugando a la inocencia, sonreía mientras se disparaban flechas envenenadas Florencia de la V (otro travesti penoso no por su decisión sino por su vulgaridad descarnada) con Carmen Barbieri, hija de otro cómico famoso, más canchera porque ya pasó los 50 y no le importa y esa chiquilina que afirma continuar virgen porque así lo cumple el contrato con el cómico de cuarta, Jorge Corona.

Quizás en próximos programas, cuando el verano se termine, lleguen a mostrarnos si cumplió o violó su compromiso. ¿A quién, a estas alturas de la vida, le puede interesar si se mantiene pura, intocada, inviolada? Lo cierto es que todo el programa estuvo concentrado en ese dilema. Tiene derecho a derramar alguna lágrima de compasión por esos descarriados productos de la tele argentina, por lo que reiteramos que deberíamos asegurarnos un mínimo control de calidad, aunque sin llegar a la censura, simplemente no comprando esos tapes. *

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