Cuatro siglos después, Rembrandt sigue fascinando

Rembrandt, de cuyo nacimiento el mundo celebró el cuarto centenario en 2006, sigue fascinando, y las exposiciones que le fueron dedicadas para la ocasión en París, Amsterdam y Berlín atrajeron a millones de visitantes. En París el Instituto Holandés cerrará la semana próxima el Año Rembrandt con la inauguración, en presencia de la reina Beatriz, de la exposición «Rembrandt, bouquet final» (Rembrandt, ramillete final).

Esta muestra, que presentará dibujos procedentes del Kupferstichekabinett de Berlín, se agrega a las numerosas exposiciones que permitieron al público parisino admirar a lo largo de un año las diferentes facetas de la obra del gran maestro holandés («Rembrandt y las mujeres» y «Rembrandt y su entorno» en el Instituto Holandés, «Rembrandt, la luz y la sombra» en la Biblioteca Nacional de Francia, «Rembrandt, aguafuertes» en el Petit Palais y «Rembrandt dibujante» en el Museo del Louvre). Todas ellas con un éxito de público impresionante, al igual que la retrospectiva «Rembrandt» organizada en Berlín.

Pero la fascinación por el pintor se hizo evidente sobre todo en Holanda, donde las numerosas exposiciones («Rembrandt y Caravaggio», «La madre de Rembrandt, mito y realidad», «Todos los Rembrandt» y «Rembrandt y la Biblia», entre otras) y manifestaciones artísticas organizadas alrededor de su obra totalizaron 2,7 millones de visitantes.

Rembrandt Harmenszoon van Rijn nació el 15 de julio de 1606 en Leiden. Hijo de un molinero acomodado, pudo asistir a la escuela latina y realizar estudios, que abandonó para dedicarse al aprendizaje artístico, primero en su ciudad natal y después en Amsterdam. En 1625 regresó a Leiden y abrió un taller, en el que desarrolló su particular técnica del claroscuro y empezó a adquirir notoriedad como pintor. En 1631 Rembrandt decidió trasladarse definitivamente a Amsterdam e instaló allí su taller, afianzándose como pintor célebre y reconocido retratista. En 1932 pintó «La lección de anatomía del doctor Tulp», cuadro realizado por encargo de los administradores del gremio de cirujanos de la ciudad.

Al contraer matrimonio en 1634 con Saskia van Uylenburgh, prima de su marchante de arte e hija de una familia acaudalada, Rembrandt entró en la alta sociedad y aumentó su prestigio y su fortuna. La pareja adquirió en 1639 la mansión que alberga hoy al museo Casa de Rembrandt. En 1642 realizó una de sus obras más célebres, «La ronda nocturna», de pasmosa impresión de movimiento y cima del arte del juego de luces y sombras del maestro holandés.

Después de enviudar, Rembrandt convivió con Hendrickje Stoffels, que fue su ama de llaves, hasta la muerte de ésta durante una epidemia de peste en 1663. Rembrandt murió el 4 de octubre de 1669 a los 63 años.

Pintor de la vida real, pintor del alma humana, los calificativos han abundado para ensalzar la maestría de sus cuadros, su capacidad de reflejar un algo inmaterial más allá de la escena o el personaje pintado, su «misterio».

Un misterio que quizá resida en su capacidad «de hacernos ver la doble realidad carnal y espiritual del ser humano». Una capacidad que «hace de Rembrandt nuestro perpetuo contemporáneo», en palabras del especialista Pascal Amel. «El primero que pintó la humanidad como tal». *

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