Tiene la palabra
Gran aceptación del decreto que prohíbe fumar en lugares públicos
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Hace 10 meses un decreto prohibió fumar en espacios públicos cerrados. Por sugerencia de la Organización Mundial de la Salud, la empresa Mori realizó recientemente una encuesta sobre el tema, cuyos resultados ya fueron publicados.
Lo primero a resaltar es que la medida tuvo gran aceptación, incluyendo a los fumadores, entre los que me cuento, quienes respetamos el derecho de los que no lo son aunque sus razones no sean más que parcialmente compartibles. De éstas lo son el no tener que tolerar las molestias debidas a las propiedades organolépticas del humo (irritación de ojos, vías respiratorias, olor, etc.); y no lo son la muy controvertida provocación de enfermedades en los fumadores pasivos, dato proveniente de estudios estadísticos con muestras muy parciales. Basta decir que se calcula que en el mundo hay alrededor de 3.000 millones de fumadores pasivos y las conclusiones se sacan con pocos cientos e, incluso hasta de 30 casos. Ello no obsta que grupos embanderados con una furia antitabáquica lo ejemplifican como la verdad revelada con visos de infalibilidad.
La encuesta exploró varios aspectos pero no todos los importantes. Por ejemplo se concluye que la totalidad de los fumadores siguió fumando igual que antes, unos pocos aumentaron el consumo y otros pocos lo disminuyeron. Pero es claro que ninguno dejó de fumar. O sea que, de acuerdo a la encuesta, la medida no sirve en absoluto para disminuir el hábito.
No se interrogó a los fumadores pasivos si aprueban la posibilidad de locales cerrados para fumadores (u horarios especiales), es decir si tienen el mismo respeto por el derecho que tenemos los fumadores por su derecho, lo que sería de gran importancia para la futura ley. Al respecto cabe señalar dos puntos que, a mi modo de ver, constituyen claras falacias sustentadas por los antitabaco: 1) Se dice que no existe ningún sistema de ventilación de locales que asegure la ausencia de humo: si así fuera enfermarían o morirían masivamente las personas que manipulan gases o vapores tóxicos en el mundo. 2) Se especula con que quiénes podrían ser trabajadores en esos locales: pues sencillamente… fumadores, recordando que aproximadores el 35% de la población adulta fuma. Hay varias formas de constatarlo y muy simples, sin tener que recurrir a declaraciones juradas.
Finalmente y como es público y notorio, los fumadores salimos a fumar afuera y lo seguiremos haciendo estoicamente si la ley no nos contempla. Pero ¿qué hace o hará el Ministerio de Salud Pública para proteger a este importante grupo de ciudadanos, que según rezan los cánones del propio Ministerio, está especialmente predispuesto a contraer enfermedades respiratorias, sobre todo si es expuesto a temperaturas críticas? ¿No está entre sus obligaciones primordiales el protegerlos? ¿O somos ciudadanos clase B? Lo saluda,
ATLAS – C.I. 442.564-4
Aclaración
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* El jueves 28 de diciembre publicaron una carta de quien suscribe titulándola «Carta abierta a García Pintos».
Donde dice «progresista» debía decir «procesista» (del «proceso»). Agradecería publicar esta aclaración porque el cambio de palabra cambia totalmente el sentido de la frase.
Saluda atentamente
PROF. ANTONIO ROMERO PIRIZ – [email protected]
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