Descubrir el cine gay de Rosa Von Praunheim
El cineasta había anunciado su presencia en el país para esta retrospectiva y era esperado por los colectivos homosexuales, pero no pudo concretar la visita debido a atrasos en la filmación de su más reciente película.
Provocador desde el nombre de mujer que usa, por su estética paródica, recargada y cómica, y, naturalmente, por sus temas, desde los años setenta, por lo menos, von Praunheim se ha perfilado como un militante del cine y de los derechos de las minorías sexuales y generando polémicas.
Su obra se inscribe en el marco de la creciente «visibilidad» del movimiento de gays y lesbianas en pro de un tratamiento igualitario. A fines de los sesenta comenzó a hacerse notar von Praunheim, que nació en Riga con el nombre de Holger Mischwitzky, y eligió su ‘nom de guérre’ para recordar el trato que los nazis propinaron a los homosexuales en los campos de concentración donde los obligaban a utilizar una estrella rosada.
En 1971, von Praunhein adquirió una primera notoriedad alemana con el estreno de No es perverso ser homosexual, perverso es el contexto, una película peleadora que jugó un papel fundamental en la conformación del movimiento gay alemán: su circulación a través de las ciudades y los pueblos determinó la fundación de más de cincuenta grupos de homosexuales organizados políticamente.
Treinta años después tiene en su haber una cincuentena de filmes sobre algunos temas recurrentes: homosexualismo, mujeres de edad madura o la ciudad de Nueva York.
En Nueva York vivió en los años 70 y allí realizó varios documentales sobre su movimiento underground (Underground y emigrantes, 1975; Tally Brown, New York, 1977), incluyendo un documental sobre el movimiento norteamericano de gays y lesbianas a partir de los años cincuenta (Ejército de amantes, 1976).
De vuelta en Alemania combinó filmes documentales y de ficción, con una vocación rupturista que alcanzaría las formas expresivas a menudo distantes del realismo, con elementos kitsch, trash y camp y un abundante empleo del humor ácido y el grotesco.
En 1985 realizó uno de los primeros filmes de ficción sobre el sida: Los virus no saben de moral, y volvió luego sobre el tema con dos documentales (Positivo, y Silencio = Muerte) en los que abogó por el sexo seguro. Una parte del movimiento gay lo acusó de haberse convertido en un moralista y en estar provocando el pánico.
También ha habido enojos por su empeño en revelar el homosexualismo oculto de políticos, gentes del negocio del espectáculo y otros.
Más cerca ha rodado un documental de 90 minutos sobre un siglo de luchas por los derechos de gays y lesbianas, y sueña con realizar una Historia del homosexualismo, desde Stonehenge hasta nuestros días y un poco más.
Hubo que esperar hasta el año 2000 para que un filme de Rosa von Praunheim pudiera conocerse en Montevideo: en el reciente Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay se exhibió su mediometraje: ¿Puedo ver su bratwurst, por favor?, perteneciente a la serie Cuentos eróticos producidos por Regina Ziegler. Ahora llega esta muestra más amplia, que constituye una selección representativa, abarcadora (y muy reveladora) de lo que von Praunheim ha venido haciendo en los últimos 30 años.
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