Tiene la palabra

¿Sherlock  es anglófobo?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* El día domingo en LA REPUBLICA, en la página política denominada la Columna de Sherlock hay un recuadro cuyo título reza: «No puede ser: un monolito sobre las invasiones inglesas». Más allá de lo polémico del tema me llama poderosamente con la frivolidad que se aborda una decisión del Plenario de la Junta Departamental y de la Intendencia Municipal de Montevideo, de instalar un monolito en la rambla Francia, sobre un hecho puntual y que la historia lo ha hecho trascender como son dos siglos de relaciones culturales, comerciales, políticas y deportivas con Inglaterra antaño, hoy Reino Unido.

El periodista de marras hubiera leído las actas de la comisión de Nomenclatura que incluye la solicitud de (dicha rememoración) de la Cámara de Comercio Uruguay-Gran Bretaña, la que se consideró y se hizo lugar por unanimidad de los ediles en sesión plenaria. Y si además se hubiere interesado por el tema, habría asistido como periodista o quizás como oyente a la conferencia en el Salón Azul de la IMM, en la cual disertaron Gerardo Caetano, Julio María Sanguinetti, el doctor Gonzalo Aguirre, invitados por el gobierno de Buenos Aires y de Asunción del Paraguay, por supuesto el intendente doctor Ricardo Ehrlich y el presidente de la Junta Departamental, edil Pablo Ferrer. Pero además en el Cabildo, edificio de por sí histórico, se realizó una serie de conferencias con connotados historiadores y profesores de los cuales destaco al dirigente municipal y profesor Eduardo Platero. Dicho evento finalizó con la presencia del señor embajador del Reino Unido doctor Hugh Salvensen, y el numeroso público disfrutó la música creativa de la Banda Policial, así como un grupo de gaiteros escoceses de excelente nivel.

200 años de relaciones entre dos países es suficiente tiempo para que la madurez, la sensatez nos lleva a entender los fenómenos históricos como fueron. Supongo ese sería el pensamiento de nuestro prócer José Gervasio Artigas cuando en 1817, en los años más duros de su campaña independentista (además de relacionarse con súbditos británicos) consagra un tratado de comercio con el inglés Franckland, citado por Sir Eugen Millington Drake en enero de 1967 en el prólogo para la versión castellana del libro «Artigas y la Emancipación del Uruguay» del doctor John Street).

El periodista ¿cae o es anglófobo? Ya que afirma textual «El primer contacto de la corona Británica con nuestra tierra fue el tratar de invadirla a sangre fuego». Pero vamos señor, ¿los españoles no? o acaso los charrúas, las arachanes, los guenoas, los yaros no fueron pueblos conquistados por la fuerza del arcabuz y la cruz, o no ha leído el principal crítico de la dominación española ¡el Fray Bartolomé de las Casas!

Y no sigamos incursionando por la historia porque toda ella es una sucesión de invasiones, conquistas, así conquistaron a los íberos y las galias los romanos y antes los griegos el sur de Italia y antes etcétera, etcétera.

Entonces hay que tomarla con los ingleses que fueron sí un imperio, pero al Río de la Plata con los cañones trajeron en la mochila una imprenta y una razón, la libertad de comercio y además con ellos llegó un libro, «La Utopía» de Tomás Moro, las ideas masónicas y la religión protestante. Más allá de lo negativo que significó el enfrentamiento, la crueldad de las batallas, cuando se fueron dejaron la semilla que fructificó en la Revolución de Mayo de 1810, los indianos y los patricios de la época percibieron en su historia sobre los ingleses que no necesitaban del Paternalismo de la Monarquía española y los ávidos comerciantes de la época sintieron que los ingleses le daban un plus valor a sus mercancías, carnes, cueros, lanas, cebo, grasa, etcétera.

La economía incidía en la política, y éstas con decisiones heroicas generaron el estallido con la cual los ingleses no hicieron otra cosa que poner la mecha, el polvorín estaba seco.

Por supuesto no voy a escribir lo que fue el maquinismo y la revolución industrial del siglo XVIII y cómo su reflejo nos ayudó a construir un país de cara a Europa a los cambios. No hablaré del fútbol y todo lo que aportaron los ingleses para que el mundo nos conozca más por el fútbol, que por Blanes, Figari o el Negro Rada en fin, por aquí me quedo (adjunto documentación sobre los hechos mencionados).

Lo que me intriga es que un periodista tan rudo hacia la influencia inglesa en el Uruguay, en lugar de Patoruzú, se ampare en el nombre de Sherlock Holmes, el célebre personaje de «elemental Watson». Agradecido te saluda,

DARI MENDIONDO – EDIL POR MONTEVIDEO

 

¿Qué consejo le puede pedir Larrañaga a Batlle?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Muchos blancos no sabemos ya qué rumbo tomar. Menos aun, cuando luego de reiniciar un diálogo con el gobierno, a los tres días el presidente del Honorable Directorio, sale despotricando una vez más contra el doctor Tabaré Vázquez.

Y ahora lo insólito, lo increíble, lo descalificante: el doctor Larrañaga, luego de verse en Maroñas donde ambos comparten la pasión carrerista, se reúnen a charlar y ¡el ex presidente le da consejos al líder blanco!

La crónica sobre el encuentro dice que ambos «se lanzaron mutuos elogios». Si es cierto que mi líder político elogió a Jorge Batlle, yo no quiero saber más anda con los blancos.

Si la realidad pasada muestra que los blancos hicimos el papelón del siglo, «votando por Jorge» como públicamente lo proclamó el doctor Gonzalo Aguirre en un editorial, esto de decir que Jorge Batlle es «un actor político del cual se puede aprender por su experiencia y capacidad», colma el vaso (¿qué dirá el «Vasco» Amondarain?, pregunto).

Que sean compañeros del turf, vaya y pase. (Incluso el stud de Larrañaga se llama «XV», 15 en números romanos…). Pero que el hombre más votado del Partido Nacional le vaya a pedir consejos al doctor Batlle (¡»a un «Batlle»!) nos parece francamente ridículo.

ELBIO PUMAREGA

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje