EL 12 DE ENERO SE ESTRENARA "NO A LOS PAPELONES", UN FILME DEL ARGENTINO EDUARDO MONTES-BRADLEY

"Hace más de dos años que un puñado de idiotas decidió cortar la frontera entre la Argentina y Uruguay"

«Hace más de dos años que un puñado de idiotas decidió cortar la frontera entre la Argentina y Uruguay, en nombre de vaya uno a saber qué estímulo paranoico pseudoambientalista», dice Montes-Bradley en el tráiler del documental, que puede verse en su página www.embenternainment.com. «Estoy harto de la imbecilidad de mis compatriotas, por eso hice una película a escondidas. Una película que en la Argentina no hay quien se atreva a estrenarla. No se la pierdan, próximamente en las mejores salas… de Uruguay, por supuesto», agrega. Paradójicamente, el filme cuenta con un subsidio del estatal Instituto Nacional del Cine de Argentina.

El documental se estrenará en Montevideo porque «los distribuidores argentinos se resisten a comercializarlo por temor a represalias», se indica en la página web del director.

Montes-Bradley dijo que el documental «es un gran divertimento que tiene que ver con la farsa y con la patología de la farsa». La película aborda en el fondo los miedos de la clase media argentina, «rehén» de «una serie de circunstancias (…) una serie de caprichos». «Ojalá fuera cruzar un puente para cruzar a otro país. No puedo cruzar una calle para ir a la panadería. Es decir, la gente normal está absolutamente cercada por los caprichos de cualquiera. No hay ley» en Argentina, argumenta.

La película surgió del fracaso de la idea de abordar un escándalo protagonizado a principios de los 90 por Nahuel Maciel, que publicó un libro con entrevistas falsas a intelectuales y personajes. «Me parecía desde la literatura un tipo muy interesante, como fenómeno literario», dice. Pero cuando fue a entrevistar a Maciel a Gualeguaychú, «el tipo se quiebra y me pide disculpas. Entonces yo dije: ‘ante esto no tengo película'», relató Montes-Bradley.

Pero Maciel le dijo que estaba en la asamblea ambientalista de Gualeguaychú. «Si este delirante está en la asamblea ambientalista quiero conocer a sus compañeros», afirmó, y así surgió el documental.

En la película se dice que «Gualeguaychú es una bosta», que «lo que tiene reservado a los turistas para el carnaval es una ilusión (…) el resto es desolación, villa miseria, calles destruidas, contaminación visual, monóxido de carbono, chimeneas humeantes, burdeles, el abuso de los altoparlantes sobre la alfombra de mugre que lo silencia todo». «La ruta la tendrían que estar cortando los uruguayos para que nosotros no les caguemos el guiso del modo que les echamos a perder el estofado ambiental de este lado del río», agrega, en referencia al bloqueo que los ambientalistas realizan para impedir el ingreso a Uruguay.

Montes-Bradley destaca el «contraste monstruoso» entre Gualeguaychú y la uruguaya Fray Bentos, donde la finlandesa Botnia construye la planta de celulosa. «La sensación que tuve al volver (de Fray Bentos a) Gualeguaychú fue como cuando era muy joven y estudiaba en California, de estar yendo de San Diego a Tijuana», evoca. Los ambientalistas hablan de «de contaminación visual, cuando ni siquiera pueden ver a Botnia desde Gualeguaychú», dice. «No entiendo cómo no les afecta la fealdad de los frentes de sus edificios, las cloacas a cielo abierto y la gente que tira la basura en la vereda. ¡Es demencial!», exclama. Montes-Bradley, que considera que Argentina tiene «una actitud colonial hacia Uruguay», dice que espera que los espectadores «rían» y «disfruten» con su película.

En segundo lugar, espera que sirva para que «discutamos, que conversemos, que empecemos a pensar sobre esto que es una especie de cuchillo en una grieta en una roca… Que sirva para que la roca se mueva, para que la grieta respire, para que salga el agua, para hablar». *

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