Claudio Taddei presenta Espantapájaros en la Zitarrosa

Primero la canción

–En tus otros discos había un peso grande de la parte arreglística, mucho cuidado puesto en lo que hacían los vientos, muchos cortes y cierto «glam» en el sonido. En Espantapájaros aparece la canción en forma mucho más evidente.

–Es cierto. Quizá se deba a que me pasaron varias cosas en el medio, hubo cambios personales, nació mi hijo Romeo, que por cierto participa en un tema del disco.

Me interesaba conservar la frescura que los temas traían desde la composición. Por ejemplo, casi todas las canciones fueron grabadas en una sola toma, salvo un par de voces que se hicieron dos o tres. El formato es reducido, casi siempre a guitarra, bajo y batería. Y sin embargo, de alguna manera es un disco que, al menos para mí, es más experimental, en donde busqué cosas que no había buscado antes. Hicimos pocos ensayos antes del disco. De hecho, dos temas que están en el disco fueron compuestos en el estudio.

–¿Arreglas todo el tema o cada uno aporta su arreglo?

–Cada músico aporta lo suyo, yo escribo la canción en crudo, con la guitarra. Es más, recién ahora empiezo a incorporar el portaestudio y algo de computadora, pero sobre todo para grabar en casa, no para componer.

–Algunas cosas que vos hiciste en el pasado, musicales y extramusicales, fueron mal vistas o mal entendidas por la ortodoxia rockera, ¿tenés alguna sorpresa del estilo para este disco?

–Es que en realidad yo no quise provocar o, por lo menos, no me interesaba generar molestia. Cuando tocamos en el Teatro de Verano, me puse un pantalón de leopardo y una colita. Y aunque los rockeros cuadrados se calentaron porque les parecía, no sé, fashion, creo que en ese contexto eso era rockero. El espíritu del rock tiene que ver con ir contra la corriente y en ese momento, en ese lugar, eso era ir contra la corriente.

El rock va más allá de usar un pedal de distorsión y tocar quintas, tiene que ver con las letras, una forma de pensar.

Me acuerdo que cuando salí en el Teatro de Verano dije «Buenas noches anormales», no lo pensé, me salió, y quizá eso también fue malinterpretado.

En este disco creo que la provocación, entre comillas, es más bien musical, como mezclar una guajira con un milongón, usar una marcha camión y ponerle arriba tres acordes pelados.

–¿Dirías que este es un disco más rockero que los anteriores?

–Sí, pero aunque el disco sea más rockero, la idea es moverlo no sólo en el circuito rockero. Me parece más interesante la idea de hacer espectáculos autoproducidos

–¿Cuál es el plan de promoción? ¿Está pensado como un disco local o la idea es moverlo también afuera?

–La idea es tocar todo lo que se pueda, adentro y afuera, aunque no veo muchos lugares para tocar. Claro, me refiero a Montevideo, quizá en el interior del país hay un montón de lugares, pero nunca pude llegar ahí con mi música.

Y en lo que se refiere al exterior, Obligado está llegando a un acuerdo con StarMusic de Argentina para la distribución de algunos discos de su catálogo.

–Hace algunos días realizaste un «showcase», apostando sobre todo a convocar a la prensa. Eso es algo que no es muy habitual en este medio, ¿cómo funcionó?

–Estuvo muy bien, la prensa fue y nosotros nos divertimos como locos tocando las nuevas canciones. Al haber tenido poco tiempo de previa, las canciones son también novedosas para nosotros y se goza más tocándolas.

–¿Cosas que hayas escuchado a nivel local que te hayan gustado?

–Fui a ver a Samantha Navarro y me gustó mucho el recital. Escuché el disco y me pareció de lo más interesante. De lo reciente, es de lo que más me gusta.

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