El arquitecto Alvar Aalto y el pintor Espínola Gómez inauguran sendas exposiciones
Nelson Di Maggio
Manuel Espínola Gómez es la tercera y última muestra del año que realiza. Dividida (o dipersada) en tres aspectos, esta visión retrospectiva enfoca ahora (Galería Latina, martes a las 19.00) sus dibujos recientes. Entre esos largos trechos de inactividad o de dedicación hacia otros aspectos de la creación plástica (en particular la intervención en el interior del Palacio Estévez), Espínola Gómez retoma el dibujo como una forma de pasatiempo en el café (su segunda residencia) en 1997. Improvisaciones o divertimentos, a la manera del primer Kandinsky, que cada tarde o noche hacía sobre papel de pequeño formato con biromes de color y grafito. Llegó a ejecutar alrededor de 80 trabajos y 25 de ellos fueron ampliados en sistema digital. En el catálogo, Alicia Haber los caracteriza como «…obras abstractas con algunas resonancias y algunos elementos que se repiten. Caos, naturaleza, ciencia, erotismo, alusiones a la guerra, connotasciones sobre sentimientos, visiones de lo femenino, apuntes sobre el ser humano y sus peripecias…», «…Algunas veces se insinúan elementos eróticos como nalgas, pubis, figuras sexuadas, falos o sugerencias de coito. Otras veces hay formas que parecen querer escapar, volar y recuerdan briznas o resabios del mundo marino».
Arquitecto Alvar Aalto
Integrada a los festejos del 85 aniversario de la Facultad de Arquitectura, se inaugurará el miércoles en el hall de entrada de esa casa de estudios, una muestra del arquitecto finlandés Alvar Aalto (1898-1976). Hugo Alvar Henrik Aalto nació el 3 de febrero en Kourtane, Finlandia, dos años antes de terminar el siglo XIX. Diplomado en arquitectura en la Universidad Politécnica de Helsinki, abrió una oficina privada de arquitectura en Jyväskylä entre 1923 y 1927, siendo Aino Marsio, su mujer, estrecha colaboradora. Luego se traslada a Turku y finalmente a Helsinki en 1933. Fue presidente de la Asociación de Arquitectos de Finlandia y de la Academia Finlandesa, catedrático en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (1946-48). Falleció el 11 de mayo de 1976 en la capital finesa.
Descendiente de ingenieros forestales y agrimensores, formado en un ambiente culto y liberal donde eran admirados los dramaturgos Ibsen y Strindberg, las novelas de Anatole France y Julio Verne, el futuro arquitecto conservará los rasgos del humanismo histórico. Con una gran experiencia, junto a su padre, de bosques y tierras, conquistó en 1927, la posibilidad de construir su primera obra, la biblioteca de Viipuri. La segunda gran realización del período llamado «blanco», fue el Sanatorio Paimio (1929-33), edificio de hormigón reforzado de estilo internacional para el que diseñó también el mobiliario de madera contrachapada, utilizada por primera vez. Ahí se ponen en evidencia sus características esenciales: el uso de materiales naturales (especialmente la madera químicamente tratada, la piedra, el ladrillo, la cerámica), que prolongaría en su actividad de diseñador (además de dibujante y pintor) como lo puso en evidencia en el pabellón finlandés de la Exposición Internacional de París, en 1937, en simultáneo con el Guernica de Picasso.
Consiguió integrar su arquitectura a la naturaleza circundante, siguiendo los preceptos de una tradición local y escandinava. Integró el movimiento modernista pero al mismo tiempo mantuvo una actitud crítica, superando los códigos del funcionalismo reinante. Los historiadores reconocen catorce temas específicos en la obra de Aalto, pero su genio se manifestó en grandes museos, hospitales, centros culturales, pabellones de ferias y bibliotecas. Durante su larga y fecunda trayectoria quebró los esquemas rígidos de las soluciones estáticas imperantes para articular una planta en forma de abanico abierta a todas las posibilidaes de aprovechamiento de los espacios interiores y exteriores. La visión frontal desapareció y las fachadas se multiplicaron por todos lados, recortando elementos asimétricos y curvos en una relación extremadamente sutil con el entorno. El ingeniero Eladio Dieste y Frank Gehry aprovecharon bien su legado.
Después de la segunda guerra mundial comenzó su etapa del «ladrillo rojo», ejemplificado por el Centro Cívico de Säynätsalo (1950-52), agregando la reforma urbanística de Helsinki y los proyectos de la Escuela Politécnica de Otaniemi (1955) y el Instituto de Tecnología (1961-64), algunas de sus obras principales.
A fines de 1989 se hizo una excelente muestra de Aalto en el Museo Nacional de Artes Visuales, exposición itinerante por las principales capitales del mundo durante varios años. No hay información detallada sobre las características de esta nueva muestra que lleva el título «Aalto, ladrillo, espacio, forma, superficie» y viene patrocinada por el Ayuntamiento de Jyväskylä, Ministerio de Educación de Finlandia, Cámara Finlandesa de la Industria del Ladrillo y Museo Alvar Aalto. En Uruguay, auspicia Herman Miller.
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