"La ternura está bastante ligada a la sensación del amor, de la amistad"
La presentación estará a cargo de la escritora Sylvia Lago y, como todas las actividades que se realizan en el Centro Cultural de España, será con acceso libre para todo público.
Considerado como el escritor uruguayo de mayor prestigio internacional, Benedetti ha recibido, entre otras distinciones, el Premio de Poesía Iberoamericano Reina Sofía, el título Doctor Honoris Causa de la Universidad de Alicante y reconocimientos similares de las Universidades de Valladolid, La Habana, Montevideo y Milán.
Mario Benedetti, nacido en Paso de Los Toros el 14 de setiembre de 1920, ha publicado más de ochenta libros. El primero fue La víspera indeleble (poemas), en 1945. Al año siguiente contrajo enlace matrimonial con Luz López Alegre, fallecida hace pocos meses.
Su vasta producción, que abarca la poesía, el cuento, la novela, el ensayo y la crítica literaria, es objeto de permanentes reediciones y ha sido traducida a más de una docena de idiomas. Benedetti es, además de un reconocido autor, un escritor de compromiso social y político, que suele volcar en sus creaciones toda su fina sensibilidad y su apoyo a la causa de la justicia social.
En una entrevista realizada por este cronista hace ya algún tiempo, Benedetti reflexionaba de la siguiente manera: «A mi edad la vida no es lo mismo que a los cuarenta. Uno ha disfrutado cosas, ha sufrido cosas y además tiene otra madurez para encarar la vida. Incluso la propia edad incluye la cercanía de la muerte. O sea que también hay que tomar una actitud frente a eso que es un hecho inevitable, que no podemos esquivar».
Sin embargo, la meditación sobre el final de la existencia no lo turba. Ama, quiere, escribe, lee, disfruta viendo partidos de fútbol y leyendo.
«Disfruto de la amistad, disfruto del amor, del escribir. Yo disfruto mucho cuando escribo, que es una actividad que es casi incesante en mí. Siempre estoy escribiendo. Por algo tengo más de ochenta libros publicados. También disfruto al ver un partido de fútbol; ya no voy a las canchas, porque en las canchas de todo el mundo está desatándose una gran violencia, y no estoy para enfrentar esas situaciones, pero siempre que puedo veo el fútbol por televisión.
Cuando me acuesto llevo un libro a la cama y leo. No puedo conciliar el sueño si no leo un poco, aunque sea diez minutos. Siempre llevo un libro conmigo cuando me voy a dormir».
Sereno y pausado aunque con un tono de voz que denota una vitalidad desbordante, Mario Benedetti continuó reflexionando sobre las pérdidas que inevitablemente sufrimos todos los seres humanos. El escritor recordó a sus padres y a sus amigos. «Las pérdidas que más me pesan son las pérdidas de los seres que he querido mucho. Empezando por mis padres, que hace ya unos cuantos años que murieron; pero también de amigos», y más recientemente de quien fuera su compañera durante toda su vida, su esposa Luz López Alegre.
Además de los afectos, de la ausencia de los seres queridos, el hombre también suele añorar ciertas costumbres sociales, ciertos lugares y entornos, ciertos sitios que de pronto ya no están. Al respecto, reflexionando, Benedetti afirmó: «Efectivamente hay un mundo perdido, pero también un mundo encontrado, un mundo que cambia». Se podría aquí agregar «un mundo de adioses y bienvenidas». Preocupado por el futuro, Benedetti piensa en los niños: «La ternura está bastante ligada a la sensación del amor, de la amistad. Los niños me despiertan ternura, evidentemente, pensando en todo el mundo que se les viene encima y que, en muchos casos, están indefensos para enfrentarlo».
En ese reportaje, este uruguayo universal también reflexionó en torno a la soledad. «La soledad sirve para que uno haga un balance consigo mismo. La soledad no es totalmente negativa. Me parece que hay cosas que se logran en soledad, que no se logran en medio de la muchedumbre».
Refiriéndose a sus estadías en España, Benedetti aseveró: «Tengo amistad con muchos escritores españoles con quienes me veo con cierta frecuencia, pero además cada uno está en lo suyo. Es difícil tener encuentros muy frecuentes. Tengo amigos españoles, sobre todo en el plano intelectual, que aprecio mucho y con quienes tengo muy buena».
El tiempo pasa, Benedetti sigue escribiendo. Sus proyectos se resumen en escribir. «Siempre mi actividad prioritaria ha sido escribir y tener tiempo para escribir, ya que no siempre me dejan tener ese tiempo necesario».
En setiembre pasado cumplió 86 años. Su producción literaria corre pareja con su edad y está en el Uruguay en que nació, en el que lo vio corretear de pequeño, en el que se enamoró, en el que forjó su vida, en el que luchó en mil batallas y en el que ayudó a formar la sensibilidad y la conciencia de sus compatriotas.
Esta tarde estará entre sus amigos y sus lectores, con un signo de emoción en la voz y en la mirada, con sus adioses y bienvenidas, con sus despistes y franquezas, con sus insomnios y duermevelas, y, como siempre, con el compromiso solidaridario hecho acción. *
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