EL HIJO DEL GENIAL SAXOFONISTA ACTUARA EN ENERO EN PUNTA DEL ESTE

Ravi Coltrane en Festival de Lapataia

Aunque Scott Colley ha sido uno de los buenos contrabajistas del último decenio (tiene varias decenas de discos grabados con Jim Hall, Joe Lovano, Andrew Hill, Greg Osby, Chris Potter, Fred Hersch y otros grandes), el interés de los jazzófilos se inclinará hacia Ravi Coltrane, no sólo porque es hijo de una pareja de famosos -John y Alice Coltrane- sino porque ha desarrollado una interesante carrera musical que supo desprenderse de la poderosa influencia que, por doquier, desparramó su excelso progenitor.

Esa carrera, que incluye grabaciones con Cecil Brooks y Steve Coleman y cuatro CDs como líder, muestran que su estilo no sigue las místicas elucubraciones free jazz de los últimos años de vida de su padre, sino que opta por el camino más seguro del hard bop vanguardista que tuvo su mejor época en los años 50 y 60. Ha sido criticado porque su discurso musical no aporta nada nuevo, cuando es sabido que lo «nuevo» en jazz suele desembocar en un delirante caos electrónico donde todo vale y las mil notas por segundo salen disparadas con mucha técnica y sin emoción a altísimos decibeles.

Ravi nació en Huntington, Nueva York, el 6 de agosto de 1965.

No había cumplido dos años cuando su padre falleció. Su madre, pianista, organista, arpista y compositora, le enseñó el amor por la música y la sabiduría para no caer en las tentaciones que le prometía su famoso apellido. Sin embargo Ravi creció y se empapó de jazz escuchando los saxos de John, y siempre habla con respeto y admiración por la figura de su padre, a quien cita como el saxofonista más importante del jazz en el último medio siglo.

Ravi escuchaba además a Stevie Wonder y a James Brown. Cuando oyó por primera vez a Charlie Parker quedó electrizado. Pero su madre también le introdujo en el placer de apreciar las obras de Dvorak, Stravinsky y Rachmaninof. Con ese poderoso bagaje de conocimientos, empezó a actuar en clubes neoyorquinos, primero acompañado por Alice y luego por Ralph Moore y otros músicos.

Su salto a la fama se dio cuando integró durante dos años el combo del notable baterista Elvin Jones. Después llegó el turno de trabajar con Geri Allen y Kenny Barron y el mundo del jazz aprendió que el joven saxofonista alto, tenor y soprano era algo más que un simple «nene de papá».

Sus cuatro discos han sido muy bien recibidos por la crítica y los aficionados. Moving pictures (1997) y From the round box (2000) son ambos del sello RCA Victor, Mad 6 (2002) es de Eighty-Eights y In flux (2004) es de Savoy. En ellos se lo escucha acompañado por jazzistas de la talla de George Colligan, Lonnie Plaxico, James Genus, Ralph Alessi, Eric Harland y Jeff Tain Watts.

El trío de Scott Colley se completa con el excelente baterista Adam Cruz. Esa misma noche del viernes 5, podrá escucharse en Lapataia, además, al formidable trío de Bill Charlap y a la cantante Claudia Acuña con el pianista Darío Eskenazi. *

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