Cinco estrenos cinematográficos
En una medida combinación de ficción y documental, El camino a Guantánamo relata el viaje que el grupo realizó en 2001 desde Tipton, Inglaterra, a Pakistán, para asistir a la boda de uno de sus integrantes. Por difusos motivos que tampoco para el público quedan precisados, tal vez por una intención humanitaria de solidaridad, o por omnipotencia juvenil, los muchachos pasaron a Afganistán poco después del ataque a las Torres Gemelas, convencidos de que Estados Unidos no invadiría ese país. Entonces, lo que podría haber sido una road movie de aventuras deviene una película de terror. Desaparecido uno de los amigos, los restantes culminan su éxodo bajo las bombas en un vehículo de talibanes. Junto a ellos son hechos prisioneros por las fuerzas de la Alianza del Norte y, cuando creían estar ya a salvo, dada su condición de británicos, son trasladados a la base militar estadounidense de Guantánamo. Allí son sometidos durante casi dos años a todo tipo de torturas físicas y psicológicas, siendo suspendidos todos sus derechos humanos, y sufren continuos interrogatorios por parte de funcionarios ingleses y norteamericanos, en procura de que firmen declaraciones carentes de todo asidero real.
En una actitud fuertemente postmoderna, el filme transita las declaraciones ante la cámara de los verdaderos protagonistas de la tragedia, imágenes de archivo y noticieros, y la reconstrucción ficcional de sus desventuras con actores no profesionales británicos de origen árabe. Winterbotton recreó estas escenas en Pakistán y Afganistán, mientras que reconstruyó las jaulas al aire libre de Guantánamo en Irán. En esas celdas los prisioneros están impedidos de pararse, caminar y practicar sus rezos cotidianos. Varios de ellos han conseguido quitarse la vida, pese al celo de su vigilancia. Es llamativa la capacidad de resistencia y serenidad de los protagonistas reales cuando cuentan sus atroces experiencias en ese descenso a los infiernos.
Otro filme que se estrena hoy es Tapas, de José Corbacho y Juan Cruz. Cinco historias se entrelazan en un barrio de la gran ciudad. Cinco mundos unidos en el día a día, con el bar, los comercios y el mercado como punto neurálgico, y que muestran sus inquietudes, miedos, esperanzas y sueños. El miedo a la enfermedad o la soledad de Mariano (Alberto de Mendoza) y Conchi (María Galiana), dos jubilados del barrio, la esperanza y tristeza de Raquel (Elvira Mínguez), mujer de mediana edad que vive su amor vía Internet, la incertidumbre del futuro de César (Rubén Ochandiano) y Opo (Darío Paso), dos jóvenes que trabajan en el supermercado del barrio y que preparan sus vacaciones, y el descubrimiento por parte de Lolo (Angel de Andrés) de que hay algo más que su bar a través de su relación con Mao, su nuevo cocinero, conducen al espectador por la vida de un barrio de trabajadores con un guión lleno de ternura, comedia y amargura.
Incautos, que también se estrena hoy, bajo la dirección de Miguel Bardem, es una historia de timadores en la que la única verdad es que todo podría ser mentira. Desde que tiene uso de razón, Ernesto (Ernesto Alterio) sólo ha hecho una cosa: engañar. Conoce los pormenores del arte del engaño gracias a las enseñanzas de un viejo estafador llamado el Manco (Manuel Alexandre). Las víctimas son «incautos» de clase media o baja y los botines no son de grandes cantidades. Al cabo de un tiempo, el Manco pone a Ernesto en contacto con quien él considera el mejor timador que ha existido, Federico (Federico Luppi), un estafador elegante, astuto y metódico. Mientras la mayoría de los ciudadanos se hipotecan en los bancos y son exprimidos por los impuestos, Ernesto tima a banqueros, políticos, generales… y jamás paga una deuda, y mucho menos al fisco.
Con gran propaganda llega a Uruguay Casino Royale, el vigésimo primer filme del agente secreto James Bond 007, inspirado en la primera novela del autor británico Ian Fleming, que data de 1953. Este filme prolonga una saga nacida a comienzos de la década del sesenta; en este caso el James Bond es encarnado por Craig, un personaje bastante más oscuro que el conocido por los cinéfilos.
Finalmente, dirigida por Michael Lembeck, en Santa Cláusula (III), que también se estrena en esta jornada, el actor Tim Allen vuelve a interpretar el papel de Scott Calvin, conocido como Santa, quien a pesar del riesgo de revelar su refugio secreto, invita a sus suegros Sylvia y Bud Newman al Polo Norte para compartir las fiestas tradicionales y estar junto a su hija Carol. *
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