Florencia copió a Roma
La Virgen con el niño, rodeado por una corona esplendente de oro, el Cristo acompañado de ángeles y un pedazo de torre recortada, realizados con pinceladas innovadoras, fueron hallados en la modesta capilla de Pascual Baylon de la imponente iglesia medieval, a pocos metros de distancia del Capitolio, informa AFP.
El descubrimiento abre de nuevo el debate sobre la primacía de la escuela romana ante aquella florentina, representada por el Giotto (1266-1376), autor de tres grandes ciclos sobre la vida de San Francisco en Asís, y considerado uno de los creadores de la pintura moderna.
«Escondida bajo una pintura de un discípulo de Caravaggio, los fragmentos de frescos, muy bien conservados y completos, podrían ser atribuidos a un maestro de inicios de 1290, realizados antes de los ciclos de Asís», afirmó Tommaso Strinati, experto en historia del arte medieval y quien descubrió los frescos.
Si se reconoce la mano de Pietro Cavallini (1250-1340), célebre artista romano, autor entre otros de los hermosos mosaicos de Santa María en Trastevere, y se confirma la fecha de realización, «la primacía de Giotto será puesta en discusión», sostiene el diario «La Repubblica».
Según algunos historiadores del arte, el descubrimiento romano demostraría que Giotto no fue el primero que «modificó la torpe manera de pintar de los griegos» para abrir las puertas a aquella moderna.
Por toda Europa occidental se pintaba en esa época con el estilo llamado posteriormente «gótico internacional», una variación de los íconos bizantinos. Bizancio era un imperio cultivado, heredero de Roma cuyo arte refinado había circulado por Occidente tras los saqueos de la cuarta cruzada (1204). Las caras chatas y fondos dorados sin perspectiva eran la norma. Hasta ahora se consideraba al Giotto como fundador de un estilo nuevo, luminoso, realista y con incipiente expresión del espacio, que hará explosión en el siglo siguiente.
«La noticia suscitará polémicas violentas en el mundo del arte, sobre todo porque llega justo cuando fueron descubiertos los presuntos restos del artista florentino, por lo que se realiza en estos momentos una exposición en su honor y las autoridades están proyectando realizar un monumento», escribió Paolo Vagheggi.
La frescos, hallados debajo de pinturas del siglo XVII, representan tan sólo una quinta parte de la totalidad, por lo que las autoridades de la capital han decidido continuar las labores por dos años para tener una visión global de la obra.
La tesis sobre la existencia de una vanguardia romana, fue expuesta por varios historiadores a inicios de este siglo y reiterada hace un par de años por el crítico de arte Federico Zeri, quien consideraba que había mucha influencia de la escuela pictórica romana en los albores de la pintura moderna.
Otro hallazgo en Italia
Otro hallazgo no menos polémico sobre el arte del Renacimiento fue divulgado ayer.
Es de Miguel Angel la estatua del papa Julio II que domina el monumento fúnebre del pontífice en la iglesia romana de San Pietro in Vincoli, revelan los diarios de Antonio Forcellino, el restaurador de la obra que recogió las pruebas para esta sorprendente novedad.
En efecto, la estatua había sido atribuida durante siglos al escalpelo de Tommaso Boscoli.
Hace dos años, cuando se decidió restaurar el «Moisés» de Miguel Angel, la célebre estatua de mármol que constituye la principal atracción de los visitantes de la iglesia romana, se dispuso también la limpieza y restauración del monumento fúnebre.
Forcellino, que formaba parte del equipo de restauradores, vio lo que generaciones de estudiosos habían ignorado: el rostro melancólico de Julio II y su cuerpo aún vital, que no quiere doblegarse ante la muerte y el mármol bruto, sin pulir, en muchos puntos del monumento, que para el estudioso revelan sin lugar a dudas que es obra de Miguel Angel.
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