Ingenio, alegría, música y diversión
El estilo de Tocata y Fuga puede compararse al de Les Luthiers. Claro que no hay instrumentos informales ni cuatro décadas de experiencia ni la formidable infraestructura de la que goza el quinteto argentino, pero la influencia se revela en los graciosos diálogos, en las respuestas sagaces, en la mímica y los gestos sutiles, las parodias musicales, la seriedad con la que enfundados en sus inflexibles esmóquines tratan de resolver los contratiempos más desopilantes y la sistemática eliminación de la chabacanería y el chiste grueso que busca la risa y el aplauso fácil.
El programa se inicia con «Mañana parto a la revolución», un corrido mexicano que termina a las apuradas porque la mitad del elenco llega tarde a la función. La telúrica «Mi carreta» es una deliciosa enmienda a la canción de los legendarios ejes que no se engrasaban. Un contacto con el más allá en «Yo, el Supremo» resulta el número menos inspirado del show. El consultorio de «El dentista» es testigo del terror que sufre un paciente mientras espera su turno. «A la cuna en punto» termina con una preciosa tonada infantil que narra lo interminable que puede ser la noche de un bebé desvelado. Un político que quiere ser «El candidato» es acosado permanentemente por sus asesores de imagen en momentos de grabar un spot televisivo. La ópera «El Olvido» pretexta una historia de calamidades que atraviesa los siglos y llega hasta nuestros días. Finalmente, el «Himno de la Ompep» ensalza el valor de la haraganería, la dejadez y el ocio.
Pero el sexteto de Tocata y Fuga está muy alejado de la pereza y la apatía. Sus integrantes Gerardo García, Jorge Damseaux, Carlos Maiuri, Emilio Pigot, Gabriel Alonso y César Herrera, según se los ve de izquierda a derecha en la foto están en continuo movimiento, sin descanso, actuando, cantando o tocando sus instrumentos.
La diversión no decae un instante y es mérito del director Jorge Denevi haber logrado que los seis se muevan con graciosa naturalidad en un espacio tan poco confortable como el del escenario de la Sala Dos del Stella D’Italia. Cabe esperar que el próximo año este regocijante espectáculo se pueda disfutar en una sala de mayor categoría. Por ahora siguen allí hasta el domingo 17 de diciembre inclusive, viernes y sábados a las 21.00 horas y domingos a las 18.30. Vale la pena solazarse con sus ocurrencias, incluyendo el tango mordaz que cantan fuera de programa y que fue uno de los sketches más aplaudidos en años anteriores. *
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