Fallecieron Anita O’Day y Walter Booker

Una de las más refinadas cantantes blancas de jazz, Anita O’Day, falleció el pasado jueves 23 por causa de problemas cardíacos. Excelente intérprete del scat (la vocalización que consiste en el tarareo sin palabras, como si la voz fuera un instrumento), su talento para improvisar la convirtió en una verdadera re-creadora de los temas clásicos y las canciones de moda.

Nacida como Anita Belle Colton en Chicago el 18 de octubre de 1919, cantó en clubes de la ciudad hasta que ingresó en 1941 en la orquesta de Gene Krupa, en la que saltó a la fama con grabaciones como «Let me off uptown». En 1944 trabajó con Stan Kenton y diez años después fue contratada por Norman Granz para registrar discos para el sello Verve. Durante una década fue la cantante blanca más aclamada del jazz y su presencia fue uno de los puntos altos en el Festival de Newport de 1958, inmortalizado en el filme Jazz on a summer’s day, varias veces exhibido en Montevideo.

A partir de 1965 su vida se vio enturbiada por su adicción a las drogas (casi muere por una sobredosis en 1968) y su voz se deterioró con el correr de los años. Anita sings the most (1957), Anita O’Day sings the winners (1958) y All the sad young men (1961) son buenos discos que ejemplifican el swing de su estilo.

El contrabajista Walter Booker estuvo en Montevideo en junio de 1972. Integraba entonces el notable quinteto de Cannonball Adderley que actuó en el Teatro Solís. Su trabajo dotó a la sección rítmica de un poderoso sostén armónico-rítmico sobre el cual se desenvolvieron cómodamente la trompeta y el saxo alto de los hermanos Adderley. A partir de entonces los aficionados uruguayos comenzaron a prestar atención a las futuras producciones de Booker, fallecido el pasado viernes 24. Nacido en Texas el 17 de diciembre de 1933, Booker inició sus estudios musicales recién a los 26 años. Tocó el contrabajo en la banda de Andrew White en Washington, hizo giras con la cantante Shirley Horn y en 1964 se radicó en New York. En el lustro siguiente trabajó con personalidades de la talla de Donald Byrd, Stan Getz, Sonny Rollins y Thelonious Monk.

Cannonball Adderley lo contrató en 1969 y con él se mantuvo hasta la muerte del saxofonista en 1975. De sus discos de aquellos años se destacan The price you got to pay to be free (sello Capitol, 1970) y Phoenix (Fantasy, 1975). Booker trabajó después con Sarah Vaughan y Pharoah Sanders, y en los años 80 y 90 intervino en interesantes grabaciones con Nat Adderley, como Autumn leaves (Evidence, 1990) y Live at the Floating Jazz Festival (Chiaroscuro, 1994). *

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