Tiene La Palabra

Aclaración de Atabaque sobre día del candombe

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Necesitamos puntualizar: el día 16/11/06 fue publicado en sección cartas un comunicado nuestro que aludía a un diferendo ya pasado con el diputado Edgardo Ortuño relacionado a la Ley del Candombe, que fuera felizmente laudado casi inmediatamente que se suscitó, contando hoy día con media sanción el proyecto votado en Cámara de Diputados el pasado martes siete del mes corriente.

El reconocimiento al legislador referido luego de atendida la inquietud planteada, fue publicado en LA REPUBLICA en las cartas de la fecha 15/11 -un día antes- por lo cual carecía de sentido la emisión pública del reclamo.

Lamentamos el hecho que seguramente obedece a rutinas laborales, y aprovechamos para felicitar una vez más la gestión del diputado del sector Vertiente Artiguista compañero Edgardo Ortuño, cuya sensibilidad política y humana, permitió el reconocimiento textual de los orígenes rituales del Candombe y su legado ancestral, plasmados en el quinto artículo. La aclaración y agradecimiento de Atabaque puede verse en la página web: //espanol.geocities.com/atabaque1/periodico

<//espanol.geocities.com/atabaque1/periodico_n_108.htm> _n_108.htm

JULIO KRONBERG – SUSANA ANDRADE

 

Carta abierta al Presidente de la República

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens:

Soy ciudadano natural, nacido en el departamento de Maldonado, en la ciudad homónima, viví hasta casi los 19 años en mi querido pueblo, como todos, lo primero es cruzar hasta el gigante del otro lado del río para independizarme, y bueno después «30 años por ahí».

Por donde usted se pueda imaginar, gobiernos de izquierda, de derecha, dictatoriales, en fin, de todo como en botica, me fue bien, mal, regular, muy bien, casi mal, en fin de todo, siempre orgulloso de ser y sentirme uruguayo, o que como en muchos lugares no era fulano de tal sino «el tupa» «yorugua» «el ta» y eso sí, la bandera celeste y blanca con su sol siempre estaba o en el balcón, en una ventana, donde fuera pero estaba, como hoy aquí en mi casa, que muchos piensan que es una oficina pública, por la bandera ¿vio? Si habré baboseado con mi país, que en cuarto año sabíamos los ríos de Europa, los límites de cualquier país del mundo, cuando comencé a estudiar teatro, Shakespeare, Homero, Alan Poe, pero claro ya los había leído, porque yo era de un país culto, educado, el mejor alfabetizado de América y uno de los mejores del mundo, adelantado en serio, en la década del 50 ya comprábamos por catálogos, se acuerda del London-París, y se pagaba contrareembolso, y antes en el 30 se hizo el Estadio Centenario en un abrir y cerrar de ojos, y el arquitecto Scasso era uruguayo, y lo de la vuelta olímpica, y ¿quién la inventaría si no era Uruguay? A partir del 50 aparte del maracanazo, ya se estaba construyendo un Hospital Universitario que fuera orgullo de un país como éste: nada más ni nada menos que el Hospital de Clínicas, y allá por los años 20 ya nuestras mujeres votaban, trabajábamos 8 horas, teníamos derecho al descanso semanal, no se les permitió más a los menores de edad trabajar, ley de divorcio, derechos de la mujer embarazada en su ámbito laboral y cuantas cosas más que serían imposible de enumerar (y le confieso: no me interesa, créame, si quien aprobó estas leyes era blanco, colorado, azul, verde o amarillo, las aprobó y listo, y fuimos ejemplo para el mundo) ¡y qué ejemplo para el mundo! Un hombre nacido de un hogar humilde, su padre siendo empleado y dirigente de Ancap (empresa del Estado) reivindicador de la causa indígena, uno de los cinco hijos de esta familia típica uruguaya de aquellos años, hoy es un destacado médico oncólogo grado 5 (obviamente egresado de la Facultad de Medicina de nuestro país) premiado por el gobierno francés con una beca para su perfeccionamiento en dicha especialidad, y llegó nada más ni nada menos que a Presidente de la República Oriental del Uruguay período 2005-2010, vio señor Presidente porqué estoy orgulloso de ser y sentirme uruguayo y agradecerle a Dios tenerlo a usted como mi Presidente, porque usted sabe lo que es vivir en un paraíso, jugar a la pelota en el campito, hacerse la rabona al liceo, armar alguna murga, pero sobre todo estar seguro en cualquier ámbito, por eso sus señores padres estarían tranquilos, pues seguramente no habría un ministro del Interior que dijese: «Los de Maldonado quieren vivir en un paraíso», como nos lo dice hoy quien ocupa esa cartera, y fue en una entrevista central, y mire que no está sacada de contexto, si no pida la grabación, ¿quién se la va a negar si fue en el canal nuestro?; no, no me confundí, en televisión nacional que es del Estado y si es del Estado es nuestro.

Señor PRESIDENTE:

No será hora de que en vez de querer «cambiar» sea hora de ordenar un poco todo lo bueno que se tuvo, poner a cada quien y al más capaz en los lugares que corresponda, pero al más capaz enserio ¡eh!, sin fijarse en compañeros, correligionarios o camaradas, al más capaz, vamos mi Presidente explíquele a su ministro que todos los uruguayos tenemos el derecho de vivir en un paraíso, y bueno… perdone pero acá en Maldonado tenemos una Eva un Adán y en San Carlos a Juan de Dios, ah… pero dígale que también hay manzanas y víboras.

MARTIN CLAVIJO – C.I. 3.276.673-9

 

Le llegó la hora a El Popular

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* En el mes de noviembre de 1973, la dictadura brutal e incipiente, decretó cerrar el diario El Popular (órgano del Partido Comunista), y que estaba en la calle desde 1957. Tenía sus instalaciones en 18 de Julio y Río Branco (Edificio Lapido), Administración, Redacción y Talleres.

Allí trabajábamos un grupo importante de militantes del PC, en la salida diaria de esa herramienta tan importante, en esos años para la lucha de las reivindicaciones de los trabajadores, y de todos los sectores progresistas, con mucho sacrificio, ya que mantener económicamente la prensa de izquierda era muy difícil.

De ese personal del diario tenemos algunos compañeros desaparecidos, muertos en torturas, muchos de ellos con sufrimientos de años de cárcel, de exilio, en fin todo lo que sufrió nuestro pueblo y todo aquel que luchó para desbaratar la dictadura feroz que nos tuvo a maltraer.

Por ello, desde estas líneas intento lograr llegar a quien corresponda, para que ese hecho (el cierre definitivo del diario), sea reivindicado y nos permita lograr que la Ley 18.033 recientemente aprobada por el Parlamento, nos ampare.

Porque el cierre de una empresa privada, más allá de sus inclinaciones políticas, fue tal. Y un centenar de trabajadores quedamos en la calle. Con el agravante posterior, de sufrir persecuciones, arrestos, cárcel y todo lo demás que conocemos. Además imposible, en esos momentos, lograr encontrar otro medio de trabajo. Así terminaron varios compañeros en la indigencia (y no es exageración), tenemos ejemplos muy dolorosos de ello.

Por lo tanto pregunto: ¿no será hora de recibir lo que nos corresponde? Llámese indemnización económica. Aunque el dinero no mitiga el dolor de los muertos, del sufrimiento recibido por nuestras familias, ante las detenciones, las torturas, el exilio que logró desarmarlas, con el deterioro que ello implica. En este país, han recibido amparo muchos sectores (y creo que muy merecido), pero que yo sepa, nosotros ninguno. A no se
r la medalla del honor que llevamos interiormente todos aquellos que luchamos para poder derribar la dictadura.

Espero que se haga justicia, es el momento. Porqué pienso esto, porque tenemos aprobada una ley (Nº 18033) que intenta atender alguna variantes (muy justas), de aquellos que sufrieron cárcel, exilio. Pero la misma no recuerda el hecho de la clausura y posteriores consecuencias de todo lo acontecido, a los que allí trabajamos.

CARLOS SCOROVICH – C.I. 1.050.186-4

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