Tiene la Palabra
¿Existe la OMC?
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* En la controversia binacional establecida sobre las plantas de celulosa, nuestro país indudablemente carece de asesoramiento adecuado. Es muy ilustrativo que el Ministerio de RREE no esté considerando denunciar donde corresponde a los vecinos por todos los daños que nos están causando, y por los que nos causarán. Cuando existen diferencias comerciales entre los países debería intervenir la Organización Mundial de Comercio (GATT/OMC) a través de Comités especializados en Solución de Controversias y de acuerdo con la normativa internacional vigente. Para el caso de las plantas de celulosa debería intervenir el Comité de Comercio e Inversiones basado en el artículo XX del Acuerdo General del GATT de 1994. Este artículo dice: «A reserva de que no se apliquen las medidas enumeradas a continuación en forma que no constituya un medio de discriminación arbitraria o injustificable entre los países en que prevalezcan las mismas condiciones, o una restricción encubierta al Comercio Internacional, ninguna disposición del presente Acuerdo será interpretada en el sentido de impedir que todo miembro adopte o aplique las medidas:
b) necesarias para proteger la salud y la vida de las personas y de los animales o para preservar los vegetales;
d) necesarias para lograr la observancia de las leyes y de los reglamentos que no sean incompatibles con las disposiciones del presente Acuerdo, tales como las leyes y reglamentos relativos a la aplicación de las medidas aduaneras, al mantenimiento en vigor de los monopolios administrados, a la protección de patentes, marcas de fábrica y derechos de autor y de reproducción, y a la prevención de prácticas que puedan inducir a error;
g) relativas a la conservación de los recursos naturales agotables, a condición de que tales medidas se apliquen conjuntamente con restricciones a la producción o al consumo nacional. En los últimos seis meses, ha quedado en evidencia que la posición argentina no está basada en medidas de protección ambiental. Se ha invocado lo ambiental y se han utilizado a personas y a poblaciones bien intencionadas pero que carecen de conocimientos ambientales. La posición argentina es discriminatoria hacia Uruguay. La posición argentina es arbitraria hacia Uruguay. La posición argentina es injustificable. Peor que todo, es una posición que constituye una restricción encubierta al comercio internacional. Si nuestro país estuviera bien asesorado en materia comercial, se estarían realizando esfuerzos en ese sentido. Eso no se percibe. Es más, si Uruguay tuviera presunciones ciertas y legítimas de que está sucediendo lo antedicho, ya hoy puede denunciar a Argentina en carácter de demandante ante la OMC. El denunciado sería Argentina y la carga de la prueba se desplazará hacia ella; y por lo tanto debería Argentina aportar pruebas suficientes para refutar nuestra presunción.
De esa forma le podemos parar el «carro» y en vez de estar a la defensiva pasaríamos a ofenderlos con libertad y sin temor. En este conflicto binacional el bloque comercial del Mercosur se ha lavado las manos. Nuestro bloque está inscripto en la OMC, y como integrantes plenos de este organismo internacional nos ha destratado. El principio del trato nacional ha sido desvirtuado dentro y fuera del Mercosur. Nuestra soberanía como nación independiente ha sido avasallada por los grandes del Mercosur y por Venezuela.
Nuestros socios nos dejan con su destrato, las puertas abiertas para concurrir directamente a la OMC sin pedirle permiso a nadie. Con lo sucedido, y con las propias declaraciones de varios integrantes del gobierno argentino ha quedado claro que no es conflicto ambiental ni un conflicto político como asegura el ministro Mujica. Es un conflicto comercial, y en ese ámbito multilateral debería resolverse. Uruguay puede posicionarse seriamente en este tema y poner a sus mejores técnicos en la materia en escena. No deberíamos esperar tampoco más situaciones claras de parte del gobierno argentino como espera ingenuamente el ministro Gargano. Apelar nuevamente a la OEA sería otro nuevo error. No podemos ni debemos perder más tiempo. No deberíamos gastar más pólvora en chimangos. La mesa queda servida para los señores ministros de RREE, Economía y Finanzas y del MGAP. También para sus «asesores».
H. E. RUSSELL – C.I. 2.776.979-4
Desde Israel cuestionan a Ricardo Cappeletti
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Me permito molestar su atención, para referirme aquí a su escribidor de editoriales, Ricardo Cappeletti. Ahora en su última carta pretende ser un mártir político del régimen actual y exige que el Frente Amplio se convierta en su defensor. Para eso nombra a sus adherentes, nombrándolos y veo que le sobran los dedos de una mano para sumarlos.
Invoca a su padre para tener base para su defensa. Víctima de la dictadura de Chile. Más vale que lo deje en paz, que no creo que esté muy orgulloso de su hijo.
Conocí este año a Cappeletti, cuando estuve en Uruguay para presentar mi proyecto para hacer Mini Uruguay allí y como tenía que volver a Israel, en mi partido el Nuevo Espacio, me lo recomendaron para ocuparse de mi proyecto. En pocas palabras. Durante mi corta estadía en el país, conseguí mucho más que él en todos estos meses. Conseguí que el Ministerio de Turismo lo declarara de Interés Ministerial y en la Intendencia de Montevideo avanzara por algunas oficinas. En cambio, él en este lapso no había conseguido ningún avance. Desde Israel, leía sus editoriales y siempre que podía terminaba atacando al gobierno de Israel. Colmando la medida, cuando comenzó la guerra del Líbano, llegó a calificar al gobierno de Israel de fascista. Igual que algunos de izquierda, lo único que ven es cuando ataca Israel, pero nunca se ponen a mirar la causa por la que Israel lo hace.
Parecería que los de Hezbolá y los de Hamas le tiran a Israel con caramelos, e Israel, los malos de la película, no los comprenden y les responden con bombas.
Cappeletti me había comentado que en su juventud tuvo tres amigos judíos.
Felicitaciones. Le voy a confesar que en mi tierna juventud, cuando leía Selecciones, yo también cuando había un golpe de Estado, mi primer preocupación era ver la reacción de EEUU para saber si el nuevo gobierno era bueno. Sanguinetti también dijo que en su juventud tenía ideas socialistas. Todos en la juventud nos equivocamos. Pero ahora que somos grandes, no podemos hacer como el pato, a cada paso …dejamos la huella. Cappeletti pretende que el Frente Amplio lo apoye en sus ideas antisemitas y se queja de la acción del cónsul de Israel y las autoridades del Nuevo Espacio. Yo no doy consejos pero le doy mi opinión. Si se siente tan seguro, ahora que vienen las elecciones internas del Frente, que haga una lista y se presente, de repente tiene suerte.
Y para terminar, lo voy a desasnar otra vez con respecto al gobierno de Israel. Tiene el único gobierno democrático en el cercano Oriente y de los más democráticos del mundo. Es un gobierno parlamentario, donde están representados todos los extremos de derecha e izquierda, los laicos y los ultraortodoxos, y por si no lo sabía, los árabes israelíes que son ciudadanos del país, a pesar de ser sus enemigos, son ciudadanos como cualquiera. Me gustaría que me contara en qué país musulmán pasa lo mismo. Y ningún político, sea legislador, ministro, primer ministro, o el propio presidente del país, se escapan de las comisiones investigadoras, que escrutan toda su vida pública y p
rivada, y además los militares que intervienen en las luchas por la defensa del país. Y los soldados que mueren, son casi todos jóvenes estudiantes que están haciendo el Servicio Militar, y reservistas que dejan su vida privada para defender su tierra.
Me imagino que sabe Cappeletti, la gran superficie que tiene Israel de 30.000 Km cuadrados, equivalentes al departamento de Tacuarembó, y el 60 por ciento de desierto, sin petróleo y poquísima agua. Ya somos más de 7 millones de habitantes y ejemplo para el mundo por sus adelantos tecnológicos.
Gracias Dr. Fasano por permitir explayarme y hasta la próxima.
Desde Israel
ABRAHAM ALISKEVICH – [email protected]
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