Filmes de dos maestros del cine japonés
Ambos integran la generación de importantes realizadores japoneses cuyas carreras comenzaron en los años veinte y treinta. Harían falta una guerra y la revelación en el festival de Venecia de Rashomon de Akira Kurosawa (1951) para que Occidente supiera empero que el cine japonés importaba.
Otros autores, como Mizoguchi y Ozu, también comenzaron a ser reconocidos en festivales y revistas críticas exigentes.
Hubo nombres, en cambio, que fueron pasados por alto, Shimizu y Yamanaka, que destacan por su originalidad y potencia cinematográfica, son dos de ellos. El ciclo reúne nueve filmes de Shimizu y los tres que se conservan de la filmografía de Yamanaka, que llegan en copias traídas especialmente de Tokio por The Japan Foundation. Un real descubrimiento, con la colaboración de la Embajada de Japón en Montevideo.
Quién es quién
Hiroshi Shimizu (1903-1966) comenzó a trabajar en el estudio Shochiku como asistente de dirección. En 1924, a la temprana edad de 21 años, fue ascendido a director y rodó su primera película. Rápidamente se ganó una reputación de cineasta hábil, especializado en comedias y melodramas. Filmó alrededor de 160 películas, y su amigo Yasujiro Ozu llegó a afirmar que él mismo no sabía filmar como Shimizu. Otro grande, Mizoguchi, pudo decir también que «gente como Ozu y yo hacemos películas con enorme dedicación y trabajo, pero Shimizu es un genio».
Shimizu aborrecía las limitaciones y prefería improvisar, empleando niños y escenarios naturales, tejiendo historias líricas que sacaban todo el provecho de los paisajes japoneses.
Sadao Yamanaka (1909-1938) comenzó su carrera como guionista y asistente de dirección, siempre interesado en la crítica de la sociedad nipona de la época, aunque muchas veces sus historias reflexionaran sobre el presente a través del pasado. En 1932 realizó su primer largometraje, donde demostró una notable afinidad con los géneros populares al tiempo que los recubrió de una capa de ironía y lirismo. Solamente tres de sus veinticuatro largometrajes han sobrevivido hasta nuestros días, cada uno de ellos una reflexión acerca del estado de ese Japón que se acercaba cada vez más a una terrible guerra. Yamanaka fue enviado en 1938 al frente de batalla, donde murió a la edad de 29 años. El 18 de abril de 1938 escribió su testamento, cuyas últimas líneas decían: «A mis amigos y colegas les pido: por favor, hagan buenas películas».
Los filmes uno a uno
Un joven en la universidad. (Shimizu 1933). Un jugador estrella de un equipo de rugby universitario coquetea con el delito y con más mujeres de lo debido. Drama muy influido por en cine norteamericano, y típico del período de paso del mudo al sonoro en Japón. (Hoy, domingo).
El héroe de Tokio (Shimizu 1935). Su padre vuelve a casarse, y la llegada de la madrastra y sus hijos cambia la vida de la joven protagonista. Luego estalla la tragedia, y la familia debe luchar para sobrevivir. (Lunes 20).
Los masajistas y una mujer (Shimizu,1938). Masajista ciego atiende a una mujer misteriosa, mientras cerca se perpetran una serie de robos. Hay otros misterios en el asunto. (Martes 21).
Notas de un artista itinerante. (Shimizu,1941). Bailarina itinerante intenta una nueva vida en un remoto pueblecito y tropieza con las malas lenguas locales. Típico melodrama de mujer sufriente con destino trágico al servicio de la actriz teatral Mizutani. (Jueves 23).
La torre de la introspección. (Shimizu,1941). Niños delincuentes en un reformatorio, y en particular un caso difícil, el de la hija de un rico empresario. Un anticipo del cine social que se hizo luego de la Segunda Guerra Mundial, en un estilo casi documental que anticipa al neorrealismo italiano (Viernes 24).
El señor Shosuke Ohara. (Shimizu 1949). El título es el de una canción muy popular en Japón que habla de felicidad y solidaridad. La historia de un terrateniente prestigioso que pierde su fortuna ayudando al prójimo, en una clave bonachona cercana a la de las comedia de Capra, buscó impulsar valores democráticos tras la derrota de 1945 (Sábado 25).
El amor de una madre (Shimizu,1950). Madre de tres hijos de diferentes padres intenta abrir un bar con una amiga, y eso la aleja de la familia. Un género muy japonés. (Domingo 26).
La escuela de Shinomi (Shimizu,1955). Un profesor de psicología, su esposa, sus dos hijos. Uno de los chicos padece parálisis infantil, y sufre las burlas de sus compañeros de escuela. Una película «aleccionante» (los padres fundan una escuela para discapacitados). (Lunes 27).
La historia de Jiro. (Shimizu,1955). Un joven es educado por su madrastra, pero luego vuelve con su familia sanguínea y rural para quien se ha vuelto irreconocible. (Martes 28).
La vasija de un millón de ryo (Yamanaka, 1935). Un filme «de género» sobre un espadachín tuerto y manco, muy popular en Japón, envuelto en la búsqueda de un tesoro. Yamanaka convierte a un casi superhéroe en un personaje de picaresca, cínico, perezoso y adorable, que protege a un niño y enfrenta a los villanos (Jueves 30).
Soshun Kochiyama. (Yamanaka, 1936). Una historia de yakuzas, con protagonista que se gana la vida mediante apuestas ilegales. Sobre un clásico del kabuki, un filme que enfatiza lo satírico, caricaturizando a los héroes y destilando un sentido humanismo (Viernes 1º).
Humanidad y globos de papel. (Yamanaka,1937). Siglo XVII. Un ronin (samurai desempleado) busca trabajo para mantener a su familia, y se ve envuelto en el secuestro de la hija de un rico comerciante. El último y notable filme de Yamanaka, no muy apreciado en su época (se lo juzgó demasiado pesimista) y considerado hoy una obra maestra (Sábado 2). *
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