Tiene La Palabra
¡Del cristal con el que se mire!
Señor Director de LA REPUBLICA Dr. Federico Fasano Mertens
* Una empresa de calzados que había desarrollado un proyecto para exportar zapatos a la India decide enviar a sus dos mejores consultores a puntos diferentes de este país para hacer las primeras observaciones del potencial de compra de aquel futuro mercado.
Después de algunos días de investigación, uno de los consultores manda el siguiente fax a la Gerencia de la industria: – «Señores: cancelen el proyecto de exportación de zapatos para la India. Aquí nadie usa zapatos».
Sin saber de ese fax, algunos días después, el segundo consultor envía el siguiente mensaje: – «Señores: tripliquen el proyecto de exportación de zapatos para la India. Aquí todavía nadie usa zapatos».
Moraleja de la historia – Como se puede apreciar, la misma situación era un tremendo obstáculo para uno de los consultores y una fantástica oportunidad para el otro. De la misma forma, todo en la vida puede ser visto de diferentes maneras y con enfoques distintos. La sabiduría popular nos traduce esta situación de la siguiente manera: «Los tristes sienten que el viento gime; los alegres sienten que les canta».
El mundo es como un espejo que devuelve a cada persona el reflejo de sus propios pensamientos.
La manera en que enfrentas la vida hace toda la diferencia.
Un aporte para la reflexión
RICARDO SOSA
Las masacres de Israel en Gaza
Señor Director de LA REPUBLICA Dr. Federico Fasano Mertens
* He estado viendo por TV las masacres perpetradas por las tropas de Israel en Gaza, con tanques y helicópteros. En un sólo día mataron 25 palestinos, 18 de ellos en Beit Hanun, al norte de la franja de Gaza. Una familia entera de 11 personas, con niños y mujeres, fue ultimada. Las imágenes eran terribles. Luego en Le Monde leo el siguiente relato de un enviado especial a Beit Hanan: «Eran cerca de las 5 y 30 de la mañana del miércoles 8, todo el mundo dormía en este pueblito palestino de 30 mil habitantes cerca de la frontera con Israel. El primer obús disparado por un tanque israelí demolió el techo de la casa de la familia Athamana explotó en el cuarto de tres adolescentes, tiró abajo el balcón y dejó el muro cribado de agujeros de los impactos.
Los tres niños fueron proyectados desde el tercer piso y murieron en el acto. En la habitación vecina, una escolar de 13 años, Khulud, muerta también, dejó su cartera pronta para la jornada. Del otro lado del muro, una mujer de 25 años, su hija de 2 años y sus bebé de 6 meses no sobrevivieron a la explosión. El segundo obús cayó sobre la casa vecina, y luego siguió una salva de obuses, que mató a varios de los que intentaban huir.
Cayeron 13 obuses en menos de un cuarto de hora. Charcos de sangre son aún visibles en la calle, en medio de sandalias perdidas y de muros ennegrecidos, perforados por los impactos». Es lo que vi por la televisión, junto a mujeres profiriendo alaridos de dolor, viviendas arrasadas y sangre corriendo por todas partes. Escenas dantescas mostraban cuerpos mutilados, cadáveres que perdieron la cabeza y las piernas y a una madre palestina que grita: «¿Las madres israelíes quisieran ver a sus hijos cortados en pedazos?».
Los gobernantes israelíes dijeron que se trató de un «trágico error». Pero aquí no hay error alguno. En la última semana las víctimas en Gaza sumaron 64 antes de este último atentado, en total cerca de 90 muertes. Trece cañonazos no pueden ser errores.
Estos no son accidentes, es una política. Con premeditación y alevosía. Porque en el mismo pueblo el ejército israelí llevó a cabo un operativo de seis días, causando 56 víctimas. Los tanques destrozaron las calles, aplastaron vehículos, irrumpieron en los comercios, destrozaron los postes de electricidad, la red de agua y saneamiento, entraron incluso al cementerio. De la antigua mezquita, erigida hace ocho siglos, sólo queda el minarete. Después de eso, el martes 7 el Tsahal dijo que se retiraba. Pero en la madrugada siguiente se desencadenó el ataque despiadado. El corresponsal de Le Monde narra el caso de Remez Athamana, de retorno del hospital donde amputaron un pie a su hijo de 7 años, y que perdió a su mujer, sus dos hijas, su padre, su abuela, su cuñada, sus dos hermanos y sus suegra.
El señor Egon Friedler en sus artículos habla de la violencia de los islamitas. Incluso elogió al Papa por los conceptos racistas vertidos contra los islamitas, actuando como gran inquisidor y guardián de la doctrina de la fe. Pero de éstos crímenes inauditos perpetrados por Israel no dice una palabra. Hasta José Levy, que en la CNN siempre elogia o exculpa al gobierno de Israel, calificó de espantoso lo sucedido en Beit Hanun en la madrugada, «cuando los niños aún dormían». La canciller Tzipi Livni puso cara de circunstancias, el primer ministro Ebud Olmert (con un pie en el avión rumbo a Washington) pidió disculpas y dijo que se iba a investigar, lo mismo que el ministro de guerra Amir Peretz. Qalar reclamó una declaración de condena del Consejo de Seguridad, el mundo entero se pronunció, Condoleezza Rice le expresó a Mahmud Abbas su «profunda tristeza», pero Eriadler sólo habló de la violencia islamista. Ni siquiera la espiral de sangre provocada por Israel en esta ofensiva Nubes de Otoño, lo saca de su trillo. De paso sea dicho, en medio de esta ofensiva, el sábado 4, una multitud recordó en Tel Aviv el 11º aniversario del asesinato del primer ministro Yitzaj Rabin a manos de un fanático israelí que en ningún momento dio una señal de arrepentimiento.
En sus últimas entregas, el señor Eriadler ha incursionado en la situación en el Líbano. El país fue invadido hace poco, una vez más, por aire, mar y tierra por Israel, que mató a cientos de civiles, arrasó zonas enteras de Beirut y varias otras ciudades, destrozó puentes y carreteras, refinerías y centrales eléctricas, utilizó fósforo vivo en los bombardeos, impidió la llegada de la ayuda médica y hospitalaria, dejó sembrado de minas mortíferas el sur del país, donde tardó largo tiempo en retirarse aún después de después de convenido el cese al fuego. Pero hay más. Ahora reanudaron sus provocaciones en la zona contra los efectivos de la Finul (recuérdese que mataron a mansalva a integrantes de la misión de la ONU, que permanecían en lugares perfectamente individualizados).
Aviones israelíes efectivizaron vuelos en picada, con intención francamente agresiva, sobre el sitio de emplazamiento de los efectivos franceses de la Finul. La ministra francesa de la Defensa, Michele Alliot-Marie, anunció en la Asamblea Nacional que estuvieron a dos segundos de responder con fuego a esa provocación, y el embajador israelí en París, Daniel Shek, fue convocado de urgencia el jueves 9 a la Cancillería. El Tsahal declaró en varias ocasiones que se reservaba el derecho de seguir efectuando vuelos «de reconocimiento e información» sobre territorio libanés. Sobre este punto tampoco nos ilustra el señor Friedler.
JUAN P. LARROCA – C.I. 1.822.656-6
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