Los Pericos hoy en el Velódromo

El ritual del Reggae

Desde aquella lejana, tímida, tensa y hasta ansiosa primera exhibición a fines de los ochenta en el ámbito de la segunda edición del festival «Montevideo Rock» en el Franzini, Los Pericos han cruzado las modas, los modos y los trazos epocales con la tónica insoslayable del crecimiento como proyecto dentro de la cultura rock rioplatense y curva evolutiva la podrán apreciar sus más fieles seguidores esta noche en el Velódromo Municipal a partir de las 19 horas.

Todavía recuerdo –y aquí personalizó– aquella primera salida frente a un público masivo, en un bullicioso Franzini: la ebullición del grupo era tanta o hasta la propia inseguridad personal y grupal de entonces que el legendario colega argentino Tom Lupo llamó al Bahiano y al resto del profuso combo de instrumentistas y les estuvo hablando, serenando los ánimos como si se tratara de una charla técnica previa a un trascendente match futbolístico: los chicos salieron al ruedo y la sonoridad reggae fue ganando poco a poco a la multitud y aunque fue un set menor para Los Pericos fue un bautismo multitudinario que sus integrantes más tarde coronaron con vasos, besos y abrazos en la privacidad de los camarines.

En la actualidad, una década más tarde el grupo comandado por el Bahiano ha alcanzado –si se quiere– una incidencia popular no solamente a nivel del Río de la Plata, sino que se extiende a prácticamente toda latinoamerica con lo que evidentemente la palabra éxito vendría a ser su santo y seña y tendrán que aprovecharlo al máximo, no sea cosa que Andy Warhol vuelva a tener razón por aquello de los quince minutos de fama.

El eufórico El ritual de la banana los situó en la línea de atención, y desde entonces han convocado en más de una oportunidad a movilizar cuerpos en una ruta con mucho de diversión o pasatiempo. Pero el espesor, el mayor volúmen y rigurosidad en su musicalidad y en su letrística a partir de discos como Mystic Love, por ejemplo, le otorgaron otra calidad a la estética musical de la agrupación. Creció y se diversificó de ese modo el público: Los Pericos dejó de ser una banda enfrentando tribus de «teenagers» para asumir un público mezclado y tal vez mayormente adulto (dentro de los parámetros, claro está, de lo que podríamos denominar juventud) y desde luego que con la edición 1000 Vivos esa lógica se multiplicó y a la vez siguió solidificando una presencia contundente, algo así como que la banda es de esas –en una posible lectura– que parece obtener su mayor rendimiento en escena que en los estudios de grabación.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje