Prohibido para mayores de 30
La programación de los canales abiertos en sus cierres de emisión, en su objetivo prioritario, está dirigida a los jóvenes, saludables e insomnes, que pueden cruzar el límite horario de la medianoche. Parece que los mayores pensantes, los maduros, los cincuentones, los vejetes y luego los dinosaurios, debemos optar por tomar un tranquilizante para sueños felices o dedicarnos a Monte Carlo, pero de esto vamos a leernos más tarde.
El Canal oficial, como es costumbre desde sus inicios, no traspasa la hora cero, momento de cierre fijada como fin de jornada laboral.
Canal 10 Saeta es el que pone mayores tiempos para seguir en el día siguiente. Lo que ofrece llega con un sabor a muchachos que aprovechan el espacio para divertirse ellos.
«La culpa es nuestra», con Gonzalo Camarota y Ricardo Piñeyrúa, es el más prometedor. Pero también desprolijo. Piñeyrúa es, con pocas dudas, el elemento joven más activo y más prometedor de esta camada. Maneja su desenfado sin temores, riéndose de si mismo sin prejuicios, y se ha transformado en un trasmisor aceptado y querido desde sus primeros comerciales para Creditel hasta su actual presencia en «Bendita TV» y, por supuesto, los momentos con Camarota, que también sabe desenvolverse con comodidad. Bien por el flaco. Bien por los dos por una informalidad aunque la misma tenga ese gustito a olvido de los mayores de edad.
Hay desorden, es cierto. Hay , por momentos, mucho hablar uno encima del otro, ensuciando lo entendible, y es difícil tener gente que importa para entrevistar cada noche, lo que suele abaratar el esfuerzo. Pero, además, hay poco cuidado visual, con un director que no tiene complejos por mostrar micrófonos o cámaras cruzándose. Esta puede ser una crítica de viejos, pero debemos hacerla.
Enseguida de «La culpa es nuestra» llegó «Desvelados» con Noelia y Pablo. En este caso, los años bajan algo más. Los pibes apuestan todo su programa a los mensajes y a una serie de juegos pero hay un enfrentamiento perceptible sobre quien es el más canchero, el más descarado, el más simpaticón. Eso conduce a la confusión y a desfasajes, en sus juegos personales, que suelen atravesar la frontera de lo correcto, llegando a extremos de groserías inaceptables para la gente que busca por lo menos un manejo más sutil del lenguaje, o sea aquellos veteranos que procuran pasar su tiempo con menos velocidad y más contenido. Hay mucho ruido pero muy pocas nueces.
«Los informantes», por Monte Carlo, con la contra de ser semanal y por lo tanto más pensado, continúa en un nivel de promesa. No logra despegar. Cabe seguir pensando que puede mejorar. Cabe.
La sal y el agua
Para los trasnochantes de más de 30 el único programa que se encuentra es el que pone Monte Carlo, en una extraña contradicción de su clásico catolicismo de la misa dominical. A la última hora tiene «Pare de sufrir», donde hay un salvador de almas, y un curador que apela a la religión. Decíamos contradicción pero por la plata muchos venden la fe. Los mensajeros de su dios especial trabajan a tiempo completo aunque viernes y domingos sean días claves. Los viernes tienen cinco funciones y están dedicadas a la descarga espiritual. Los domingos marchan hacia lo más profundo, la terapia misma.
Estos salvadores de alma, curadores de penas, dolores de cabeza, insomnios, vicios como el fumar, posesiones malignas, magias negras u otros rituales harto peligrosos para la sana salud, ofrecen con un «pastor» medio aportuguesado» algunas de las salidas a esos tormentos. El pasado jueves 2 nos encontramos con la invitación a buscar la liberación pasando por el valle de la sal, una franja del piso del ex cine Trocadero que han cubierto de sal y los crédulos deben atravesar, calzados, claro, mientras los sonantes posan las manos sobre sus cabezas. Pero hay otras tareas. Llevar por ejemplo las fotos de los familiares, dar sus nombres, poner los males en una carta y esperar a diciembre, mes en el que uno de los jefes de la secta irá a Jerusalén. También es bueno que se reciba un frasquito chiquito de «agua de Siloe», milagrosa mojadura para elevarse y olvidarse de las maldades que nos tiran los de afuera. Hay más, el domingo regalaban una rosa de Saron, una roja rosa que hay que mantener en una mano mientras se toma el trago de agua santificada. Pero hay todavía más. Puede recibir el incienso de la purificación. O el colirio para sus ojos, siempre fueron para ello, que le permitirá ver las grandezas del supremo.
Emocionante el testimonio de Nelly, una abogada que no durmió por quince días, fumaba, sufría de cáncer de senos, le iban a extirpar los dos, que además tenía alergias brutales y hasta se le caían las uñas de los dedos de manos y pies. Con sanaciones y con sacrificios logró trabajar como defensora de leyes y anda vivita y coleando feliz, porque hasta consiguió un amorcito. Todo un sueño, que nunca había imaginado
De todo el fenómeno propagandístico, nada de ello es gratis aunque se diga, llama la atención una nueva sección incorporada. Con el título de Momento Empresarial, créalo. Hay otro fulano que da buenos ejemplos sobre como salvar su negocio de la quiebra y lograr milagros económicos. Pero al presentarse este segmento hay algo asustante, una sucesión de fotos montadas donde se puede ver una mujer que quiere cortarse las venas, mujer que quiere saber como dispararse un revólver, mujer por tomar pastillas o drogas, otros llorones, otros quejosos y más, muchas más desgracias fotografiadas en sus momentos críticos. Si no cree en ello, acuéstese a las once, hora que parece ser la adecuada para los vetustos televidentes. *
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