La casa en la montaña embrujada

Terror enloquecido

Un asilo de lunáticos abandonado, una fiesta con invitados que no se conocen entre sí, un pasado de horror que parece estar vivo dentro de esas paredes, y un mecanismo de cierre automático que impide, a quienes ingresaron, salir al exterior. De hecho, es probable que nadie salga de allí con vida.

Con esos elementos, el director William Malone (que tiene como antecedente no muy glorioso la segunda parte de Soldado Universal) construye en La casa en la montaña embrujada, un pasatiempo sangriento con toques de humor negro. Algo más alentador es enterarse de que entre los productores aparece Robert Zemeckis y que el protagonista es Goeffery Rush, el estupendo actor de Claroscuro, filme con el que recibiera el Oscar.

La casa de la montaña embrujada es una remake de el viejo film House on haunted hill, que en 1958 realizara el director William Castle. Secundan a Rush Famke Janssen (chica Bond en Goldeneye), Taye Diggs (Vida sin límites) y Peter Gallagher (Sexo, mentiras y video), entre otros. La apuesta parece apuntar a unir el temor morboso que despierta la locura entre las personas «normales», algo de humor siniestro y abundantes dosis de hemoglobina. Atrapados dentro de una casa que encierra (o es) el Mal con mayúscula, el quinteto que festeja (?) en su interior debe hacer lo posible por desentrañar quién los acosa y sobrevivir hasta la salida del sol.

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