Tiene La Palabra
La seguimos «balconeando»
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Cada cuatro años se disputa un Campeonato Mundial de Fútbol, una Olimpíada, y así otros acontecimientos deportivos trascendentes. Ello nos permite, a aquellos que tenemos la posibilidad de tener televisión y además por cable, de acercarnos a lo que es el «otro mundo», y del cual estamos tan lejos… y con muy pocas posibilidades de llegar a él.
No es que quiera ser pesimista, pero lamentablemente, es la realidad. Y si no, tomemos algunas cosa que tenemos muy cerca, a diario.
La temática de la educación, de la salud, de la cultura, del flagelo de la droga, de la comunicación, la desocupación, el deporte, etcétera. Estos temas nos llevan, a tener una perspectiva no muy realista, ya sea a nivel de dirigentes y del pueblo.
Educación: Si tomamos el tema de la educación (para mí fundamental y primario para poder llegar a tener posibilidades de salir de esa realidad). La educación y el estudio abre todas las posibilidades que se nos están negando. Respecto de ello, tenemos varias generaciones que llevan sin lograr tener una educación acorde con las necesidades de los tiempos que vivimos. Creo que por la desocupación que impera en nuestro país, desde hace décadas. Conlleva, como decíamos, a muchos compatriotas a no haber logrado ni siquiera, terminar el nivel primario. Ni qué hablar de los niveles siguientes. Por ende lejos de todo aquello que nos acerque a lo que decíamos al principio. Con esto se pierde el interés por todo lo que sea progreso, avance tecnológico, y demás temáticas que lleva a tener una mente abierta y sin tener que pensar solamente, en la lucha diaria por sobrevivir.
Además una juventud, y no tanta, con muy bajo nivel de lo elemental para convivir con el prójimo. El respeto hacia los mayores y demás elementos que en mi época de escolar (década de 1950), era primordial en la enseñanza.
Salud: El segundo tema es notoriamente grave. Basta solamente viajar en ómnibus (como lo hago a diario), para ver el nivel de salud de nuestro pueblo trabajador.
Un detalle llama la atención. Mucha población con falta de piezas dentales. Por supuesto, que el tema por el cual pasa ello, lo sabemos, y creo que no es necesario entrar en detalles. Envejecimiento prematuro de las mujeres. Creo que se llega a ese nivel de deterioro por varios factores: embarazos varios en plena juventud, salir a trabajar, sí o sí, y no para que sea una distracción, y sustento del hogar. Dificultades de todo tipo en su entorno. Y otro detalle, una notoria falta de vestimenta y calzado decoroso para quien trabaja.
Cultura y Comunicación: Este ítem fundamental, y me interesaría analizar más profundamente. Ya que pienso que es imposible alcanzar ningún objetivo de desarrollo humano sin que logremos acercarnos a todo aquello que nos lleve al conocimiento.
Y es lamentable, ya que vivimos momentos históricos en lo que respecta a la comunicación, digo comunicación bien interpretada. Ya que nos han metido por delante este tema, pero para mí con mucha distorsión. Porqué pienso esto. Muy fácil. Al no tener un pueblo educado, que no accede a la lectura (diarios, libros, etc.), por lo tanto no tiene un nivel elemental como para poder usufructuar de los adelantos que, como decía, nos metieron por delante de nuestros ojos con otras intenciones.
Nos invadieron con las PC. Pero solamente para «jugar» (Ciber mediante). Juegos ellos de una competencia desleal entre competidor y máquina. También el «chateo» inútil. No para lograr con estos elementos los alcances extraordinarios que se pueden lograr. Conectándose a la sabiduría y a los conceptos que se manejan en otras latitudes. Y ni qué hablar del último chiche: el celular.
Elemento extraordinario para momentos específicos, y no para que nos quedemos con una sola mano para movernos, ya que la otra está, las horas que estamos sin dormir, ocupada con él. Ya sea en una interminable ola de mensajes burdos. Repito, extraordinario sistema de comunicación, pero mal aprovechado, y que en lugar de comunicarnos nos mantiene incomunicados. En la calle, en el ómnibus, o donde sea, con el sin fin de «ring tones» que se pueden usar. Y además, hablando de incomunicación, están de moda los equipos de audio (radios, reproductores de CD, reproductores de MP3), que se escuchan solamente con auriculares, detalle que no nos permite escuchar lo que acontece alrededor. No creo que sea necesario utilizarlos permanentemente.
Alcohol, droga, delincuencia… Todo lo que traté de analizar anteriormente y que nos afecta, ha llevado a introducir a nuestra juventud en un mundo fatal: el alcohol, la droga, la delincuencia. Y el orden de nombrarlos no es caprichoso. Es así como se produce.
¡Qué temas estos! Cómo han logrado los que dominan este mundo introducirnos, paulatinamente, en ello. Que no son ajenos, ni mucho menos, con lo que manifestamos en párrafos anteriores. Ya que nuestra población (jóvenes y no tan jóvenes), al no tener lo elemental para un ser humano: educación, cultura, trabajo, salud, deporte, los han llevado a pensar en estas salidas mágicas.
Flagelo que lleva a estas tres etapas indefectiblemente: alcohol, droga y delincuencia. Por ello, tenemos una población carcelaria tan numerosa. Con establecimientos penitenciarios en una situación realmente desastrosa. Saturado de seres humanos viviendo en condiciones infrahumanas. Con muy pocas posibilidades de recuperación, y ser devueltos a la sociedad.
Pero, luego de lo expuesto, quisiera volver al comienzo de la nota: el deporte, ¿por qué? Porque el deporte es una actividad que en su esencia une y sirve de esparcimiento. Sin embargo, nos han llevado (intereses económicos mediante) a ser una competencia desleal de ricos contra pobres).
El deporte, actividad que en nuestro país ha disminuido notoriamente, en parte por la falta de todo lo que en esta nota explicitamos. Por lo tanto, debemos volver a esas fuentes, para lograr una niñez y una juventud alegre, con ganas de lograr objetivos ciertos.
Por ello lo del título (Balconeando). Miramos pasar al mundo frente a nuestros ojos, tecnología mediante, y seguimos metidos en la diaria, sin tener esas posibilidades.
Pero la tarea más importante, para ese logro, es que cuidemos la joya más preciada que tanto nos costó lograr: la democracia.
Cuidar a nuestros gobernantes. ¿En qué sentido, lo de cuidarlos? Primero, confiar en ellos, ya que es muy incipiente el período que llevan en esa tarea. Pero con una vasta experiencia. De años y años de luchar en todos los frentes para lograr llegar este momento. El de cuidarlos y apoyarlos, tampoco es para decir sí a todo a pies juntillas. No. Estar atentos y manifestar, en donde corresponde, nuestras discrepancias o diferencias, para con ello tener un consenso útil para el futuro.
El mensaje que intento dar no es de un panorama desesperanzador, todo lo contrario. Todos, desde nuestros lugares, podemos y debemos empujar a que se transforme todo esto. Y así lograr llegar a etapas superiores.
Por lo tanto, que no tengamos que balconear y ver pasar a nuestros contemporáneos como si fueran seres de otras galaxias.
CARLOS SCOROVICH – C.I. 1.050.186-4
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