ENTREGARON LOS PREMIOS PRINCIPE DE ASTURIAS INSTANDO A LA SOLIDARIDAD Y A LA HUMANIZACION

Más de diez millones de niños al año se mueren por causas que se pueden evitar

En una ceremonia «solemne y emotiva», como calificó el príncipe Felipe, que la presidió junto con su esposa, Letizia Ortiz, visiblemente feliz con su embarazo de tres meses, fueron entregados los premios al cineasta español Pedro Almodóvar (Artes), a la ex presidenta de Irlanda, Mary Robinson (Ciencias Sociales), al escritor estadounidense Paul Auster (Letras), a la Fundación Bill y Melinda Gates (Cooperación internacional), a UNICEF (Concordia), a National Geographic (Comunicación y Humanidades), a la selección española de baloncesto (Deportes), y a Juan Ignacio Cirac (Investigación científica y Técnica).

El presidente de la Fundación Príncipe de Asturias, José Ramón Alvarez Rendueles, inició los discursos de los galardonados. Primero fue el escritor Paul Auster, quien se declaró «optimista» sobre el futuro de la novela, después de admitir que no sabía por qué escribía. El autor de La música del azar concluyó su reflexión diciendo: «La única respuesta que se me ha ocurrido alguna vez es la siguiente: porque no tiene más remedio, porque no puede hacer otra cosa».

Después de recibir los diplomas de manos del heredero de la Corona española, hablaron William H.Gates, copresidente de la Fundación Bill y Melinda Gates (Premio de Cooperación Internacional), y padre del fundador de Microsoft, y la ex presidenta de Irlanda Mary Robinson (Premio de Ciencias Sociales). Gates comentó que la ayuda económica es muy importante para «evitar y curar enfermedades», pero afirmó que además de esa ayuda monetaria es necesaria una cuestión humanitaria: «La gente se muere y nosotros podemos salvarla», añadió. Mary Robinson abogó por la «humanización» de la globalización. La ex presidenta dijo que el galardón recibido «anima nuestra labor en ‘Realizing Rights’ en pos de una globalización más humana. En ninguna otra área es este esfuerzo más necesario que en la inmigración. La inmigración es, al fin y al cabo, la cara humana de la globalización», ilustró.

La directora ejecutiva de UNICEF, Ann M. Veneman, advirtió que «queda mucho por hacer» en favor de la infancia, porque «todavía vivimos en un mundo donde más de dos mil millones de personas viven con dos dólares al día o menos». «Vivimos en un mundo donde más de diez millones de niños al año se mueren por causas que en gran medida se pueden evitar, como la enfermedad y la malnutrición», denunció. En cambio, ni Almodóvar ni Pau Gasol pronunciaron discurso alguno. Fuera del recinto también se vivieron momentos de gran emoción y entusiasmo, como es habitual todos los años. Cientos de personas, con el sonido permanente de las tradicionales gaitas asturianas, aclamaron a la reina Sofía, al príncipe Felipe, pero sobre todo a la princesa Letizia, calurosamente aplaudida a cada paso que dio en su ciudad natal.

El director Pedro Almodóvar y su musa, la actriz Penélope Cruz, fueron también grandes protagonistas en las afueras del teatro, fuertemente ovacionados por el público. La protagonista de su última película, Volver, impactó con su belleza y con un vestido azul marino oscuro acompañado por un abrigo tres cuartos en color blanco y sandalias elevadas. Almovódar lucía sencillamente un traje y camisa negros. *

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