QUINTO FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE

El último bandoneón, un filme con la actuación del músico Rodolfo Mederos

No es la primera vez que este músico argentino de tango, incursiona en el cine. Esta pasión por el llamado séptimo arte, despertó en sus años juveniles cuando estudiaba biología en la Facultad de Ciencias Exactas, asistía a clases de bandoneón y devoraba películas en sus tiempos libres.

En el año 1970 obtuvo el primer premio en el Concurso Nacional de Cine Amateur, realizado en su país, con su película Ritmo, basada en un cuento homónimo de Charles Chaplin. Siete años después habría de musicalizar la película de Sergio Renán Crecer de golpe.

Cuando apareció su primer disco, en el correr del año 1966, en una nota, aparecida en el diario argentino La Prensa, se decía: «Rodolfo Mederos, dentro de los limitados recursos de un cuarteto, consigue mantener siempre interesado al oyente y no con remanidos efectos baratos, sino con una variada gama de incursiones por el terreno donde manda la calidad».

Nacido en Buenos Aires, a los quince años se radicó en la ciudad de Córdoba donde comenzó a tocar en la orquesta de Eduardo Barballo que hacía los tangos al estilo de Troilo. Un episodio decisivo en su vida, se produjo el día en que Astor Piazzolla, llegó con su quinteto para una actuación en la ciudad cordobesa, el autor de «Adiós Nonino», le oyó tocar -Mederos tenía un octeto- y lo entusiasmó para que dejase sus avanzados estudios de biología, se acercase a Buenos Aires y se dedicara de lleno al tango.

En Buenos Aires, entre 1968 y 1972 integró la fila de bandoneones de la orquesta de Osvaldo Pugliese y estando con el viejo maestro formó el grupo Generación Cero, cuyas creaciones se acercaban al jazz, al tango de Piazzolla y a la música practicada por algunos grupos roqueros.

Si dentro de la historia del tango, Julio De Caro enriqueció las estructuras de la Guardia Vieja.

Si en los años cuarenta, los músicos, poetas y cantantes conformaron con su talento y sus creaciones el más rico historial de la canción ciudadana. Si, en los sesenta, Astor Piazzolla abrió nuevas puertas, hizo estallar los esquemas escandalizando a los tradicionalistas, llevando adelante uno de los más interesantes experimentos creativos dentro del tango, se puede considerar que Rodolfo Mederos es un aventajado discípulo del desaparecido autor de, «Lo que vendrá».

En una oportunidad, Mederos, dejó estampada esta frase en uno de sus discos y que define, en parte, sus ideas: «…podría decirse que una música no es mejor porque tenga mucho, sino porque necesita poco. Alguien dijo una vez, seamos modernos, volvamos al pasado y esto significa; no al refugio, sino al apoyo».

El último bandoneón integra la nómina de películas, que se presentan dentro del quinto Festival de Cine, organizado por la Asociación de Críticos Cinematográficos del Uruguay. *

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