Diario del Iporá

En el decurso de su periplo existencial, el ser humano ha mantenido una estrecha pero a menudo conflictiva relación con la naturaleza.

Desde la etapa animista, en la cual prevalecía una compleja cosmogonía religiosa en torno a los diversos fenómenos naturales que por entonces carecían de explicación racional, la criatura humana comprendió que su supervivencia y su destino estaban indisoluble y mágicamente asociados a ella.

Más allá de los intentos por comprender los lenguajes de la naturaleza, de exhaustivos estudios científicos en torno a las diversas relaciones de causalidad y del nacimiento de variadas disciplinas cognoscitivas, distintas culturas antiguas, muy anteriores a la nuestra, lograron establecer un vínculo mágico, mediante el cual se buscaba un equilibrio entre el medioambiente y sus habitantes.

Los tiempos modernos, simbolizados hace bastante más de un siglo por la revolución industrial como parto de una nueva era del modelo de acumulación capitalista, devinieron, no sólo en progreso material y tecnológico, sino también en un acuciante problema: el dramático equilibrio entre hombre y naturaleza.

La sociedad contemporánea ha perdido -casi por completo- la conciencia que, por ejemplo, tenían los aborígenes americanos antes de la salvaje masacre perpetrada por los conquistadores europeos.

Para ellos, el mundo era un todo armónico al cual era indispensable adaptarse, sin violar los inmutables códigos de la naturaleza.

En «Diario de Iporá», el emblemático escritor tacuaremboense Washington Benavides nos ofrece una invariable oportunidad de reencontrarnos con esa mágica comunión que nuestros ancestros supieron tener con su medio, un vínculo cuasi mística que nos pone en contacto con nuestro propio universo interior.

Si bien la literatura cuya principal temática gira en torno a lo agreste y la convivencia con el medio rural ha sido y es harto abundante, no es frecuente acceder, empero, a miradas tan sensibles como las que propone el talentoso creador.

En este libro, Benavides profesa, como ha sido habitual en su entrañable y fecunda obra, un profundo cariño no sólo por su pago, sino también por todos los rincones del territorio nacional.

Sin embargo, su lúcida visión poética excede a la mera contemplación bucólica del paisaje, ya que el autor no pierde la perspectiva del contexto social, cultural y de su propia capacidad de reflexionar y analizar todo aquello que percibe, además del insoslayable componente sentimental.

Con su particular forma de decir y a medio camino entre la poesía popular y el academicismo, el autor entremezcla vivencias infantiles y juveniles, sensaciones que aún perviven en el arcón de su memoria, con acontecimientos actuales.

Ello le permite conformar una obra atemporal, que trasciende las fronteras del tiempo y el espacio, para universalizarse y transmitir una idea de totalidad y de encuentro entre el universo interior y el exterior.

La nostálgica evocación de los viejos y tristemente desaparecidos cines de antaño, los juegos infantiles y su misteriosa magia, son fragmentos de nuestro pasado común, que Benavides revive con intensa emoción y minuciosa pluma, en un itinerario que lo presenta, simultáneamente, como cronista y protagonista.

El lúcido literato compatriota confirma, nuevamente, su ya reconocida capacidad para insuflar nueva vida a aquellos ecos que la mayoría de nosotros atesoramos en nuestra memoria, en una construcción literaria que trasciende al tiempo y al espacio.

Su poesía transita, constantemente, entre el tono de la confidencia y la ronda de amigos y entre la silenciosa contemplación y la ruidosa exuberancia de los habitantes de nuestra campaña.

No obstante, el escritor corrobora que es también un «hijo» del medio urbano, que deja traslucir, por momentos, esa melancolía propia de aquel que se siente perdido entre el asfalto, la estridencia colectiva y el agobio de las multitudes.

«Diario del Iporá», la nueva obra poética de Washington Benavides, nos ofrece la oportunidad de reencontrar al entrañable poeta, pero también de recobrar buena parte de nuestra identidad.

(Correlato Editoras)

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