LIBROS

Donde hubo fuego

En «Donde hubo fuego», el politólogo Adolfo Garcé construye un novedoso ensayo en torno al proceso adaptación del otrora guerrillero Movimiento de Liberación Nacional a la legalidad y la competencia electoral.

En la introducción, que ocupa el capítulo inaugural de este libro, el autor formulas algunas reflexiones que abrevan de las ciencias políticas, que no siempre resultan compartibles.

Su enfoque acerca de la evolución contemporánea de los partidos de izquierda, que toma como marco referencial a algunas experiencias europeas, no debería asumirse como una verdad revelada ni nada que se le parezca.

Por lo pronto, resulta muy complejo extrapolar los procesos acaecidos en el viejo continente con los de nuestra América latina, por las radicales diferencias en materia de coyuntura histórica e identidad cultural.

En ese marco, es ciertamente controvertida la afirmación de que para alcanzar el éxito electoral, es indispensable arriar banderas y renunciar a las ideas de impronta revolucionaria que, en el pasado, nutrieron fermentales procesos de movilización ciudadana y transformación social en nuestro Uruguay.

Más allá de la respetable opinión del escritor, que surge de un proceso de reflexión y elaboración intelectual, esas supuestas constataciones no tienen ciertamente un rango axiomático.

Asumiendo que la historia del Movimiento de Liberación Nacional  Tupamaros ha generado abundante literatura política y testimonial durante el período de post dictadura, Garcé renuncia de plano a la consabida recreación histórica.

Sin embargo, en el capítulo tres de este ensayo, analiza minuciosamente la matriz ideológica que dio origen a la emblemática organización.

Sin soslayar las circunstancias históricas existentes hace cuarenta años, el investigador evoca las propuestas de las diversas corrientes de pensamiento que confluyeron en la construcción del cuerpo doctrinario del MLN, que integró en su seno a tendencias socialistas, anarquistas y nacionalistas, entre otras.

Su razonamiento, más allá de eventuales disensos en torno al abordaje teórico, permite visualizar las diversos mecanismos consensuales que posibilitaron la cohabitación de ideas y la construcción de una estructura orgánica que fuera capaz de actuar tanto política como militarmente.

Apoyándose en abundantes documentos internos del hoy ex movimiento guerrillero, el politólogo interpreta las estrategias operativas, así como el proceso de acumulación de fuerzas y de reafirmación de la identidad ideológica.

No soslaya, obviamente, la captura de adhesiones electorales, expresadas inicialmente en la importante votación obtenida por la agrupación Patria Grande, que bajo el liderazgo de Enrique Erro, participó en las cuestionadas elecciones de 1971, integrado al por entonces muy joven Frente Amplio.

Sin embargo, el politólogo concentra el eje de su tesis en el proceso de refundación del MLN que se registró a partir de 1985, luego de la masiva liberación de presos de conciencia dispuesta por la Ley de Amnistía aprobada por el parlamento.

El autor se detiene particularmente en el debate autocrítico que pretendió explicar los motivos de la derrota militar de 1972 y la reorientación ideológica tendiente a transformar a la organización en una herramienta política de cambios radicales.

La trascripción de declaraciones elaboradas por las convenciones celebradas en democracia, al igual que la difusión de propuestas a través de la prensa tupamara, permiten interpretar los aspectos más significativos de este largo parto de reconstrucción.

Garcé alude explícitamente a la influencia de Raúl Sendic y otros dirigentes históricos, así como a la convivencia entre dos polos a menudos discrepantes: los frentegrandistas y los proletarios.

Sin embargo, queda claro que las diferencias, lejos de precipitar una eventual ruptura, en ese nuevo período fermental, fueron cimentando la unidad.

Aunque sea historia bastante conocida, para facilitar una mejor comprensión del proceso de inserción política del MLN, el investigador recuerda el complejo itinerario de ingreso de la organización al Frente Amplio.

Esa circunstancia fortaleció las esperanzas y las expectativas de la militancia progresista, de que la izquierda estaba iniciando un camino de acumulación que le permitiera competir electoralmente con posibilidades de éxito.

Las reflexiones contenidas en este libro constituyen un inequívoco testimonio que, más allá de eventuales discrepancias, el MLN tenía una profunda vocación unitaria.

Como se recordará, en el comienzo, la incorporación a la coalición de izquierda careció de expresión electoral visible.

En el capítulo sugestivamente intitulado «El imaginario insurreccional», Adolfo Garcé dedica un amplio espacio al análisis de los conflictos posteriores a la muerte de Raúl Sendic.

Todo parece indicar que el histórico líder, además de ser un revolucionario de fuste, fue también un gran conciliador y articulador de consensos.

El politólogo pone bajo la lupa a la V Convención del MLN, cuyos debates reproduce mediante abundantes documentos, declaraciones y versiones de prensa de la época.

El crucial encuentro, que se celebró en 1990, marcó, según el autor, nuevas fricciones internas en la fuerza política, así como la escisión del Frente Juvenil.

Asimismo, el propio material estudiado revela un estado de alerta de la organización, que, por entonces, avizoraba una inminente escalada represiva de la derecha política y sus aliados estratégicos.

El prolongado proceso de lanzamiento del MLN a la arena política, merece un atento abordaje por parte del autor. En ese contexto, se inscribe la fundación del Movimiento de Participación Popular (MPP), que hoy es el sector cuantitativamente mayoritario del gobernante Frente Amplio.

La decisión de aportar nombres de connotados referentes de la organización a las planchas electorales en las elecciones de 1994, constituye un cabal testimonio del cambio de estrategia política.

Ese episodio fue una confirmación de la voluntad de los tupamaros de alinearse políticamente con el resto de las fuerzas de la izquierda nacional.

Uno de los hechos que el autor considera clave en ese período, es el alejamiento de Jorge Zabalza y otros dirigentes del polo proletario y la afirmación del liderazgo de José Mujica y Eleuterio Fernández Huidobro.

Garcé explica todos esos acontecimientos en un contexto de inflexión política, marcada por la consolidación de la supremacía electoral del Frente Amplio en Montevideo y el sostenido crecimiento exponencial a nivel nacional.

El autor aborda las particularidades del fenómeno Mujica, transformado, a la sazón, en figura clave para el proceso de acumulación electoral del MPP y el histórico triunfo de octubre de 2004, que permitió acceder a la izquierda por primera vez al gobierno.

El investigador atisba en la segunda mitad de la década del noventa del siglo pasado, para explicar el intenso debate interno entre dos alternativas concretas: la visión reformista y la revolucionaria.

Adolfo Garcé desmenuza las diversas alternativas de un proceso sin dudas complejo, que confrontó al MLN a la emergencia de sumar fuerzas para enfrentar al bloque conservador.

Sin ingresar de lleno en la historia reciente que es bastante conocida, el autor reflexiona, con rigor analítico, sobre la definitiva integración de los tupamaros a las reglas de la competencia electoral, su paulatina mutación ideológica y su extraordinaria capacidad para construir alianzas y capturar votos.

En ese contexto, Garcé explica las carac
terísticas que, a su juicio, permitieron a la organización como parte del MPP, transformarse en la fuerza cuantitativamente más importante del actual oficialismo.

El libro contiene un profuso anexo documental, el cual permite al lector interpretar muchos fenómenos históricos de coyuntura, tanto en materia local como internacional.

Más allá de eventuales controversias, «Donde hubo fuego» es un trabajo minucioso y prolijamente elaborado, que contiene abundante material de análisis, declaraciones, discursos y testimonios de algunos protagonistas.

Algunas posturas del autor, que revelan una mirada naturalmente subjetiva, admiten más de una lectura e interpretación en torno a uno de los fenómenos políticos más relevantes de nuestra historia contemporánea.

Partiendo de la tesis de que toda materia política es opinable, este libro es un significativo aporte a la comprensión del proceso de cambio que experimentó el Movimiento de Liberación Nacional, durante sus más de cuarenta años de vida activa. *

(Editorial Fin de Siglo)

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