EL PIANISTA URUGUAYO JOSE REINOSO GRABO EN ESPAÑA UN CD QUE YA ESTA A LA VENTA EN NUESTRO PAIS

Excelente fusión de candombe con jazz

José Reinoso vive en Barcelona desde hace siete años. Nació en Carmelo en 1971, en su adolescencia tocó el piano con grupos de rock y a los 20 hizo sus estudios formales de piano y música. Tres años después fue becado al Berklee College of Music de Boston, donde recibió clases de Joanne Brackeen, Hal Crook, Alon Yavnai y Charlie Banacos, entre otros, e integró orquestas de jazz latino y fusión.

Intervino en los célebres festivales europeos de Montreux, Viena y Juan-Les-Pins y grabó tres discos con el Meier Group y el saxofonista Bill Evans. En 1999 se radicó en Barcelona y allí trabajó con Perico Sambeat, Gustavo Bergalli, Horacio Fumero, Luis Salinas y otros jazzistas. Este último fue quien lo elogió como «el pianista más fino que ha dado Uruguay en los últimos años». Estuvo de gira por varios países de Europa y América Latina, incluyendo su país natal.

En 2002 recibió el premio al «Mejor Grupo de Jazz», otorgado por la Asociación de Músicos de Jazz y Música Moderna de Cataluña. En aquel entonces ese grupo era «José Reinoso & Repique», que produjo el CD South American Jazz que exaltamos en LA REPUBLICA de fecha 25-1-2002.

Por fortuna Reinoso no se ha quedado de brazos cruzados. Su nuevo CD Candombe influenciado es otra formidable muestra de lo que el pianista y su sección rítmica  bajista Juan San Martín, baterista José San Martín, percusionista Nicolás Arnicho- entienden por jazz sudamericano. Cinco temas, espléndidos por su concepción estructural, son de su autoría y en cuatro de ellos se alternan músicos invitados.

«Salsita con Luis» es para lucimiento de la guitarra eléctrica de Luis Salinas, «El inocente» tiene el dulce sonido del saxo soprano de Perico Sambeat, «Candombe influenciado» presenta la vigorosa trompeta de Raynald Colom y en «Malena jugando» vuela ágil y pujante la armónica de Antonio Serrano. En el quinto tema, «Para acunar a Borja», las influencias del bop se hacen sentir en el magistral fraseo de Reinoso.

«O grande amor» (Antonio Jobim) y «Setembro» (Iván Lins) se deslizan moderadamente con ritmos de samba y «The gipsy» parece un bolero centroamericano. El director se reserva su piano sólo para jugar lúcida y alegremente con una selección de tres tangos de Gardel, Bardi y Troilo.

Alegre y jovial es todo el disco, de principio a fin. La fluidez, la impecable técnica, claridad de tono, coherencia y vivacidad de las improvisaciones de Reinoso se unen al fervoroso swing candombero de Arnicho y los hermanos San Martín. A todas luces, el jazz sudamericano está muy bien representado con estos músicos y el director tiene claras las ideas que diferencian al candombe-jazz del comúnmente llamado «jazz latino». *

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